Entrevista Domingo Gari

“La entrega del Sáhara a Marruecos también pretendía frenar la influencia argelina en el independentismo canario”

Cuando España firmó los acuerdos tripartitos de Madrid el 14 de noviembre de 1975, formalizaba su salida del Sáhara Occidental y entregaba el norte del territorio a Marruecos y el sur a Mauritania. Las razones de esta acción de España, al final de la dictadura y con un futuro incierto, fueron de índole política, militar y económica. Pero también influyó el temor a que la influencia de Argelia, por medio del Frente Polisario, se extendiera a Canarias en un momento en el que el independentismo del Archipiélago estaba al alza. Así lo refleja el profesor del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna Domingo Garí, en su libro Estados Unidos en la Guerra del Sahara Occidental.

La comunidad saharaui en Canarias: “Entendemos que España quiera buenas relaciones con Marruecos, pero no a costa de nosotros”

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Garí, que presentó el libro el pasado 28 de abril en el Museo de Historia y Antropología de Tenerife, decidió embarcarse en este asunto al dedicarse en los últimos años a estudiar la geopolítica en Canarias. “Tradicionalmente, siempre se ha vinculado más esta preocupación a la proyección americana de las Islas. Pero la cuestión del Sáhara Occidental para el Archipiélago ha sido una problemática central a lo largo del siglo XX y, sobre todo, desde 1975, cuando España abandonó el territorio, porque colocó a las islas como un territorio frontera en un escenario de conflicto”.

Garí ha investigado los documentos desclasificados de la Secretaría de Estado de los Estados Unidos, los archivos presidenciales de Gerald Ford (1974-1977), Jimmy Carter (1977-1981) y Ronald Reagan (1981-1989), así como los materiales de la CIA a los que ha tenido acceso. Y comprobó que en los primeros años de la guerra en el Sáhara Occidental, el Frente Polisario, con una táctica guerrillera, había conseguido ocupar más del 85% del territorio en disputa, a pesar de que Marruecos contaba con un ejército muy superior. El apoyo de EE.UU fue esencial para cambiar el curso del conflicto en ese entonces, sobre todo, a raíz de la construcción de los muros.

¿Cómo era el contexto internacional que da inicio al libro?

A finales de 1975, con la Marcha Verde se desencadena el conflicto armado. Estamos en plena Guerra Fría. La descolonización del Sáhara Occidental era una de las actuaciones pendientes en África, que la ONU demandaba. Desde que España entró en la ONU, en 1955, ya se le demandó que diese información sobre el estado de desarrollo económico y humano de sus posesiones africanas. Pero la descolonización no fue tal porque España negoció bajo cuerda con Marruecos la entrega del Sáhara. 

¿Por qué hace esto España? 

Las razones de orden militar y político, por lo que he podido ver en la documentación y bibliografía especializada, es que en aquel contexto, el régimen en transición en España, al final de la dictadura y al inicio de un proceso que no se sabía a donde podía llevar, planteó que Argelia era un país gobernado por un régimen revolucionario y líder del tercer mundo y Marruecos era una monarquía conservadora, tradicional y con buenas relaciones históricas con España. Hay muchas razones que explican el asunto: las de orden económico, como quedó de manifiesto con la firma del acuerdo tripartito y el reparto del Sáhara con Marruecos y Mauritania. Pero también se habla de Canarias en aquel entonces y los militares españoles pensaron que era mejor entregar el Sáhara a Marruecos porque de esta manera dificultaban la influencia de Argelia, a través del Frente Polisario, sobre el movimiento nacionalista e independentista en las Islas, que en aquel entonces estaba en ascenso.

La entrega del Sáhara sirve como una manera de salvaguardar Canarias de las influencias del tercermundismo revolucionario. La preocupación sobre Canarias en aquella época, y sobre Ceuta y Melilla también, está reseñada desde hace mucho tiempo, en un libro de 1991 del militar e historiador español Diego Aguirre, que se llama Guerra del Sáhara, en el que especifica claramente esto: por lo que respecta a la problemática canaria, tenía esta lectura. Vamos a ceder el Sáhara a Marruecos, y así hará de frontera para que la influencia argelina-polisaria no se expandiese hacia las Islas.

¿El conflicto armado se inicia con la Marcha Verde?

Sí. La Marcha Verde es ya en sí un acto de guerra. Como escribieron los dos investigadores norteamericanos que más han tratado este asunto, Zunes y Mundy, en el mismo momento en el que se produce la Marcha Verde, en el noreste del Sáhara hay una irrupción de los militares de Marruecos que van a entrar al territorio y se van a encontrar con una confrontación armada con los guerrilleros del Polisario. El inicio de la Marcha Verde es el comienzo de la guerra.

Se suele decir que la Marcha Verde supuso la entrada de 300.000 marroquíes al Sáhara Occidental, pero ¿cómo se desarrolló?

La propaganda marroquí decía que había una marea de 300.000 marroquíes que estaban reclamando la incorporación del Sáhara Occidental a Marruecos y que eso era una demostración palpable de la voluntad del pueblo. Todo esto es bastante discutible. Para empezar, esa cifra de 300.000 la dio Hassan II y nadie la cuestionó. Formó parte de la propaganda militar. El pueblo marroquí que el régimen llevo a la Marcha Verde fue en gran medida lumpen organizado y desplazado desde el poder. Y los marroquíes que traspasaron la línea fronteriza con España fueron unos pocos miles, 2.000 o 3.000. Entraron unos pocos kilómetros y se volvieron atrás, al territorio de Marruecos. Esa era una de las exigencias que los norteamericanos le habían hecho a Hassan II: que entraran, pero inmediatamente volvieran para atrás, porque temían que se pudiese desatar una guerra entre Marruecos y España, una cosa que EE.UU. no quería, porque los dos países eran aliados de los norteamericanos. 

Cuando España se va, es cuando Marruecos ocupa militarmente el territorio. Mauritania lo hacía también por el sur, pero su empuje era mucho menor, porque era un país muy pobre, con recursos militares bastante escasos. Mauritania, que firmó el acuerdo tripartito, empezó inmediatamente a arrepentirse de haberlo firmado, porque le estaba suponiendo un desgaste enorme. Además, es importante señalar que hasta 1970, Marruecos reivindicaba Mauritania también como parte del territorio marroquí. Los mauritanos nunca tuvieron una confianza muy profunda con Marruecos y tenían motivos para dudar. Hasta el punto de que, cuando Mauritania se retira, en 1979, Marruecos tiene presencia militar en el norte de Mauritania que utiliza para ocupar la parte sur del Sáhara. No respetó las líneas del acuerdo tripartito. 

¿Qué supuso para la población saharaui?

El rey Juan Carlos I había dicho que España no iba a dejarlos tirados, que no tuviesen miedo porque España defendería a los saharauis. Y tuvieron que verse muy sorprendidos. La retirada se hizo de manera apresurada, los militares se fueron en unos pocos días y dejaron todo aquello. Fueron sustituidos por los marroquíes y se produce el éxodo. Si los saharauis hubiesen tenido conciencia sobre lo que iba a pasar, el éxodo no se hubiese producido de una manera apresurada y desorganizada, que es lo que ocurrió. Fue el momento de los bombardeos de la aviación marroquí contra la población civil saharaui. Hay bastantes libros e investigaciones que abordan esta cuestión.  

¿Cómo fue la resistencia saharaui?

El Frente Polisario se creó en 1973. Tuvieron un año y medio aproximadamente para conformar sus milicias, su estructura guerrillera. Cuando tienen que confrontar con el ejército marroquí, el Polisario se encarga de proteger a la población saharaui y la acompaña en la huída, que es muy dura y muere mucha gente. Hasta que logran establecer las primeras bases de los campamentos. A partir de ahí, el Polisario se estructura en una guerrilla que empieza a golpear con bastante acierto las posiciones marroquíes en el norte. La guerrilla del Polisario empezó a actuar en lo que era la zona fértil del Sáhara, que era el territorio en disputa, el más rico y sobre el que Marruecos había establecido la ocupación de manera prioritaria. La guerrilla se movía en una lógica de golpear, esconderse y volver a golpear a un ejército desmoralizado, cuyos soldados no sabían qué es realmente lo que estaba haciendo allí. El ejército marroquí es superior en armamento pesado y en número de tropas, pero su moral está por los suelos, no conocen el territorio… y todo esto produce que, a pesar de la tremenda desigualdad de fuerzas, el Polisario lograse controlar la gran mayoría del territorio del Sáhara Occidental hasta finales de 1979. 

¿La Unión Soviética apoyó al Frente Polisario?

No. Argelia sí apoyó al Polisario. La URSS no reconoció al Frente Polisario ni al Sáhara Occidental. Esa fue una lectura interesada con la que jugó Hassan II (rey de Marruecos) para tratar de convertirlo en un conflicto de la Guerra Fría. En una lógica bastante simplista, decía que había una conexión lineal entre el Polisario, Argelia y la URSS. No era así. De hecho, la URSS nunca reconoció al Sáhara. Además, tuvo importantes relaciones económicas y militares con Marruecos, es decir, surtía de armamento al régimen de Hassan II. Muchas veces se acusó al Frente Polisario de usar armamento soviético, pero el Polisario lo había incautado a las tropas marroquíes en sus operaciones de guerrillas. Argelia sí, siempre ha sido el apoyo clave del Polisario.

¿Cómo cambia entonces el curso de la guerra?

El curso de la guerra lo cambia la ayuda gigantesca que los norteamericanos le prestan a Marruecos en el último periodo del gobierno de Carter y el primer periodo del gobierno de Reagan. En 1979 EE.UU. perdió un aliado muy importante en Irán, en el Golfo Pérsico cae el Sha y esa zona, que era de influencia norteamericana, deja de ser un área amiga. Los soviéticos entraron en Afganistán y esto también modificó el tablero en toda la zona. Eso obliga a la diplomacia y la política norteamericana a entender que debían reforzar a los aliados que tenían en ese momento. En el norte de África, el aliado principal era Hassan II. Le da armamento más sofisticado, asesores militares… va a surtir al ejército marroquí de más y mejor tecnología militar. Cuando Reagan llega al gobierno estadounidense se empiezan a construir los muros de defensa. Son una estrategia definitiva para consolidar las posiciones marroquíes, porque imposibilitan que los guerrilleros puedan seguir golpeando. 

Los muros son pura tecnología occidental, francesa y norteamericana, estuvieron sufragados por Arabia Saudí y Marruecos también fue asesorado por Israel. Son grandes potencias que quieren reforzar la posición de Marruecos. Hay un antes y un después con los muros en relación a la guerra. Son seis en total: se empiezan a construir a principios de los ochenta y de manera sucesiva se construyen seis muros a lo largo de la década. Eso fue clave. Cuando estuve investigando el asunto, me llamó la atención comprobar que los franceses eran grandes estudiosos de Mao Tse-tung y de sus estrategias guerrilleras. La teoría de los muros era que había que separar a la guerrilla del territorio en disputa y de la población. La idea era que no hubiese comunicación entre la sociedad civil y los guerrilleros. Francia había intentado los muros en sucesivas ocasiones, primero en Indochina, luego en la guerra de Argelia, pero no le sirvió. También se hicieron muros en la confrontación entre Egipto e Israel en 1956, aunque tampoco funcionó. Pero los muros en el Sáhara sí funcionaron, sobre todo por el factor demográfico, por la poca población que había que aislar.

¿Cómo se produce la ocupación de Marruecos?

Después de los muros, el Frente Polisario se queda controlando la zona exterior de esos muros, que supone en torno al 15% del territorio, que es un área muy inhóspita. Lo que hizo con los muros fue crear una situación de ocupación de facto del territorio del Sáhara Occidental, pero sin haber derrotado militarmente al enemigo, y a pesar de todo, Marruecos no ha ganado la guerra. En ese contexto se llega a las negociaciones de 1991, que trataron de buscar un primer acercamiento para el acuerdo y resolver el asunto. Se estableció un alto al fuego, pero la diplomacia no dio resultado. A finales de la década aparecieron los dos grandes proyectos que trataron de dar respuesta a la situación. El plan Baker I planteaba un estatuto de autonomía que los saharauis rechazaron y el plan Baker II planteaba un régimen interino de cinco años al final del cual se celebraría un referéndum de autodeterminación, una opción que Marruecos rechazó. Ahí se ha quedado la Misión de la ONU, que es descafeinada, no tiene capacidad prácticamente de nada. Se ha producido una prolongación del conflicto con la perspectiva de que el tiempo termine aburriendo y derrotando al Polisario. Es como prolongar una guerra en el tiempo a ver si la ganan porque el enemigo se aburre y termina asumiendo las posiciones del enemigo. Además, Marruecos ha implementado una dura política represiva en los territorios ocupados para desgastar el apoyo de la población civil saharaui al Polisario.

En el libro, también se desarrolla la evolución del posicionamiento de los gobiernos de Estados Unidos hasta Donald Trump. ¿Cuáles han sido estas posturas?

En el libro, todo el material de investigación de los fondos norteamericanos alcanzan de 1974 a 1991, cuando se firma el alto el fuego. Lo posterior es la parte final del libro, en la que abordo la nueva posición que había tomado el Gobierno norteamericano con Trump, con lo que llamaron los acuerdos de Abraham, que fue al final de su legislatura. El presidente estadounidense reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara a cambio de que Marruecos formalizara sus relaciones con Israel. Marruecos e Israel han tenido relaciones muy estrechas desde la formación del estado de Marruecos, en 1956. Israel ayudó a la organización de los servicios secretos de Marruecos y de su ejército. Trump lo que hizo fue tomar partido del lado marroquí y acabar con la política diplomática de neutralidad, que los gobiernos anteriores habían sostenido formalmente. Los norteamericanos han estado apoyando siempre a Marruecos, pero formalmente nunca reconocieron la ocupación, sino que remitían la cuestión a las resoluciones de la ONU. A partir de entonces, se abre la duda sobre si la administración de Joe Biden va a mantenerse en la misma tesitura que Trump o no. A lo largo de estos cuatro años lo veremos. Biden no completó el reconocimiento, que implicaba la apertura de un consulado en El Aaiún, pero tampoco ha revertido la decisión de Trump. 

¿Cuáles son las principales conclusiones a las que ha llegado?

El hecho de que el Frente Polisario no haya sido derrotado hasta el día de hoy es su principal triunfo, porque la desigualdad de fuerzas es tan enorme, en lo económico, militar, demográfico, etc. Que la permanencia del Polisario es un triunfo en sí mismo. La segunda cuestión que fui descubriendo y se reafirmó a lo largo de toda la investigación, es que hay una similitud bastante grande, aunque con elementos diferentes importantes, entre la ocupación marroquí del Sáhara y la ocupación israelí de los territorios palestinos. Un tercer elemento que me parece relevante, es que Europa tiene una posición diferenciada en función de los países, no tiene una política exterior común sobre el asunto. Últimamente, hay un consenso entre España, Francia y Alemania, que reconocen la posición de Marruecos. Pero en Europa no hay una política exterior que pueda resultar definitiva para la resolución del conflicto. Derivado de esto, la responsabilidad española sigue siendo de primer orden y se está decantando de una manera improcedente del lado marroquí, sin ni siquiera mantener las formas. La famosa carta del Presidente Sánchez, dictada casi literalmente por la subsecretaria de Estado norteamericana Wendy Sherman, es de una impostura notable.

Por último, el papel norteamericano será el decisivo en el conflicto. La resolución del conflicto pasaría por una implicación mayor de los estadounidenses para sentar a las partes a negociar y buscar un acuerdo. Pero este asunto no es prioritario para EE.UU., es un conflicto de segundo orden para ellos. Aunque podría haber un nivel de implicación mayor si España tuviese la voluntad de llamar la atención sobre la necesidad de resolver el conflicto. Porque la no resolución del conflicto genera permanentemente problemas a España: migraciones irregulares, tráfico de drogas, amenazas yihadistas, delimitación de las aguas con Canarias… si otros países de la UE animados por España presionaran a EE.UU. se podría encontrar una solución.

Cuando España firmó los acuerdos tripartitos de Madrid el 14 de noviembre de 1975, formalizaba su salida del Sáhara Occidental y entregaba el norte del territorio a Marruecos y el sur a Mauritania. Las razones de esta acción de España, al final de la dictadura y con un futuro incierto, fueron de índole política, militar y económica. Pero también influyó el temor a que la influencia de Argelia, por medio del Frente Polisario, se extendiera a Canarias en un momento en el que el independentismo del Archipiélago estaba al alza. Así lo refleja el profesor del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna Domingo Garí, en su libro Estados Unidos en la Guerra del Sahara Occidental.

La comunidad saharaui en Canarias: “Entendemos que España quiera buenas relaciones con Marruecos, pero no a costa de nosotros”

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Garí, que presentó el libro el pasado 28 de abril en el Museo de Historia y Antropología de Tenerife, decidió embarcarse en este asunto al dedicarse en los últimos años a estudiar la geopolítica en Canarias. “Tradicionalmente, siempre se ha vinculado más esta preocupación a la proyección americana de las Islas. Pero la cuestión del Sáhara Occidental para el Archipiélago ha sido una problemática central a lo largo del siglo XX y, sobre todo, desde 1975, cuando España abandonó el territorio, porque colocó a las islas como un territorio frontera en un escenario de conflicto”.

Garí ha investigado los documentos desclasificados de la Secretaría de Estado de los Estados Unidos, los archivos presidenciales de Gerald Ford (1974-1977), Jimmy Carter (1977-1981) y Ronald Reagan (1981-1989), así como los materiales de la CIA a los que ha tenido acceso. Y comprobó que en los primeros años de la guerra en el Sáhara Occidental, el Frente Polisario, con una táctica guerrillera, había conseguido ocupar más del 85% del territorio en disputa, a pesar de que Marruecos contaba con un ejército muy superior. El apoyo de EE.UU fue esencial para cambiar el curso del conflicto en ese entonces, sobre todo, a raíz de la construcción de los muros.

¿Cómo era el contexto internacional que da inicio al libro?

A finales de 1975, con la Marcha Verde se desencadena el conflicto armado. Estamos en plena Guerra Fría. La descolonización del Sáhara Occidental era una de las actuaciones pendientes en África, que la ONU demandaba. Desde que España entró en la ONU, en 1955, ya se le demandó que diese información sobre el estado de desarrollo económico y humano de sus posesiones africanas. Pero la descolonización no fue tal porque España negoció bajo cuerda con Marruecos la entrega del Sáhara. 

¿Por qué hace esto España? 

Las razones de orden militar y político, por lo que he podido ver en la documentación y bibliografía especializada, es que en aquel contexto, el régimen en transición en España, al final de la dictadura y al inicio de un proceso que no se sabía a donde podía llevar, planteó que Argelia era un país gobernado por un régimen revolucionario y líder del tercer mundo y Marruecos era una monarquía conservadora, tradicional y con buenas relaciones históricas con España. Hay muchas razones que explican el asunto: las de orden económico, como quedó de manifiesto con la firma del acuerdo tripartito y el reparto del Sáhara con Marruecos y Mauritania. Pero también se habla de Canarias en aquel entonces y los militares españoles pensaron que era mejor entregar el Sáhara a Marruecos porque de esta manera dificultaban la influencia de Argelia, a través del Frente Polisario, sobre el movimiento nacionalista e independentista en las Islas, que en aquel entonces estaba en ascenso.

La entrega del Sáhara sirve como una manera de salvaguardar Canarias de las influencias del tercermundismo revolucionario. La preocupación sobre Canarias en aquella época, y sobre Ceuta y Melilla también, está reseñada desde hace mucho tiempo, en un libro de 1991 del militar e historiador español Diego Aguirre, que se llama Guerra del Sáhara, en el que especifica claramente esto: por lo que respecta a la problemática canaria, tenía esta lectura. Vamos a ceder el Sáhara a Marruecos, y así hará de frontera para que la influencia argelina-polisaria no se expandiese hacia las Islas.

¿El conflicto armado se inicia con la Marcha Verde?

Sí. La Marcha Verde es ya en sí un acto de guerra. Como escribieron los dos investigadores norteamericanos que más han tratado este asunto, Zunes y Mundy, en el mismo momento en el que se produce la Marcha Verde, en el noreste del Sáhara hay una irrupción de los militares de Marruecos que van a entrar al territorio y se van a encontrar con una confrontación armada con los guerrilleros del Polisario. El inicio de la Marcha Verde es el comienzo de la guerra.

Se suele decir que la Marcha Verde supuso la entrada de 300.000 marroquíes al Sáhara Occidental, pero ¿cómo se desarrolló?

La propaganda marroquí decía que había una marea de 300.000 marroquíes que estaban reclamando la incorporación del Sáhara Occidental a Marruecos y que eso era una demostración palpable de la voluntad del pueblo. Todo esto es bastante discutible. Para empezar, esa cifra de 300.000 la dio Hassan II y nadie la cuestionó. Formó parte de la propaganda militar. El pueblo marroquí que el régimen llevo a la Marcha Verde fue en gran medida lumpen organizado y desplazado desde el poder. Y los marroquíes que traspasaron la línea fronteriza con España fueron unos pocos miles, 2.000 o 3.000. Entraron unos pocos kilómetros y se volvieron atrás, al territorio de Marruecos. Esa era una de las exigencias que los norteamericanos le habían hecho a Hassan II: que entraran, pero inmediatamente volvieran para atrás, porque temían que se pudiese desatar una guerra entre Marruecos y España, una cosa que EE.UU. no quería, porque los dos países eran aliados de los norteamericanos. 

Cuando España se va, es cuando Marruecos ocupa militarmente el territorio. Mauritania lo hacía también por el sur, pero su empuje era mucho menor, porque era un país muy pobre, con recursos militares bastante escasos. Mauritania, que firmó el acuerdo tripartito, empezó inmediatamente a arrepentirse de haberlo firmado, porque le estaba suponiendo un desgaste enorme. Además, es importante señalar que hasta 1970, Marruecos reivindicaba Mauritania también como parte del territorio marroquí. Los mauritanos nunca tuvieron una confianza muy profunda con Marruecos y tenían motivos para dudar. Hasta el punto de que, cuando Mauritania se retira, en 1979, Marruecos tiene presencia militar en el norte de Mauritania que utiliza para ocupar la parte sur del Sáhara. No respetó las líneas del acuerdo tripartito. 

¿Qué supuso para la población saharaui?

El rey Juan Carlos I había dicho que España no iba a dejarlos tirados, que no tuviesen miedo porque España defendería a los saharauis. Y tuvieron que verse muy sorprendidos. La retirada se hizo de manera apresurada, los militares se fueron en unos pocos días y dejaron todo aquello. Fueron sustituidos por los marroquíes y se produce el éxodo. Si los saharauis hubiesen tenido conciencia sobre lo que iba a pasar, el éxodo no se hubiese producido de una manera apresurada y desorganizada, que es lo que ocurrió. Fue el momento de los bombardeos de la aviación marroquí contra la población civil saharaui. Hay bastantes libros e investigaciones que abordan esta cuestión.  

¿Cómo fue la resistencia saharaui?

El Frente Polisario se creó en 1973. Tuvieron un año y medio aproximadamente para conformar sus milicias, su estructura guerrillera. Cuando tienen que confrontar con el ejército marroquí, el Polisario se encarga de proteger a la población saharaui y la acompaña en la huída, que es muy dura y muere mucha gente. Hasta que logran establecer las primeras bases de los campamentos. A partir de ahí, el Polisario se estructura en una guerrilla que empieza a golpear con bastante acierto las posiciones marroquíes en el norte. La guerrilla del Polisario empezó a actuar en lo que era la zona fértil del Sáhara, que era el territorio en disputa, el más rico y sobre el que Marruecos había establecido la ocupación de manera prioritaria. La guerrilla se movía en una lógica de golpear, esconderse y volver a golpear a un ejército desmoralizado, cuyos soldados no sabían qué es realmente lo que estaba haciendo allí. El ejército marroquí es superior en armamento pesado y en número de tropas, pero su moral está por los suelos, no conocen el territorio… y todo esto produce que, a pesar de la tremenda desigualdad de fuerzas, el Polisario lograse controlar la gran mayoría del territorio del Sáhara Occidental hasta finales de 1979. 

¿La Unión Soviética apoyó al Frente Polisario?

No. Argelia sí apoyó al Polisario. La URSS no reconoció al Frente Polisario ni al Sáhara Occidental. Esa fue una lectura interesada con la que jugó Hassan II (rey de Marruecos) para tratar de convertirlo en un conflicto de la Guerra Fría. En una lógica bastante simplista, decía que había una conexión lineal entre el Polisario, Argelia y la URSS. No era así. De hecho, la URSS nunca reconoció al Sáhara. Además, tuvo importantes relaciones económicas y militares con Marruecos, es decir, surtía de armamento al régimen de Hassan II. Muchas veces se acusó al Frente Polisario de usar armamento soviético, pero el Polisario lo había incautado a las tropas marroquíes en sus operaciones de guerrillas. Argelia sí, siempre ha sido el apoyo clave del Polisario.

¿Cómo cambia entonces el curso de la guerra?

El curso de la guerra lo cambia la ayuda gigantesca que los norteamericanos le prestan a Marruecos en el último periodo del gobierno de Carter y el primer periodo del gobierno de Reagan. En 1979 EE.UU. perdió un aliado muy importante en Irán, en el Golfo Pérsico cae el Sha y esa zona, que era de influencia norteamericana, deja de ser un área amiga. Los soviéticos entraron en Afganistán y esto también modificó el tablero en toda la zona. Eso obliga a la diplomacia y la política norteamericana a entender que debían reforzar a los aliados que tenían en ese momento. En el norte de África, el aliado principal era Hassan II. Le da armamento más sofisticado, asesores militares… va a surtir al ejército marroquí de más y mejor tecnología militar. Cuando Reagan llega al gobierno estadounidense se empiezan a construir los muros de defensa. Son una estrategia definitiva para consolidar las posiciones marroquíes, porque imposibilitan que los guerrilleros puedan seguir golpeando. 

Los muros son pura tecnología occidental, francesa y norteamericana, estuvieron sufragados por Arabia Saudí y Marruecos también fue asesorado por Israel. Son grandes potencias que quieren reforzar la posición de Marruecos. Hay un antes y un después con los muros en relación a la guerra. Son seis en total: se empiezan a construir a principios de los ochenta y de manera sucesiva se construyen seis muros a lo largo de la década. Eso fue clave. Cuando estuve investigando el asunto, me llamó la atención comprobar que los franceses eran grandes estudiosos de Mao Tse-tung y de sus estrategias guerrilleras. La teoría de los muros era que había que separar a la guerrilla del territorio en disputa y de la población. La idea era que no hubiese comunicación entre la sociedad civil y los guerrilleros. Francia había intentado los muros en sucesivas ocasiones, primero en Indochina, luego en la guerra de Argelia, pero no le sirvió. También se hicieron muros en la confrontación entre Egipto e Israel en 1956, aunque tampoco funcionó. Pero los muros en el Sáhara sí funcionaron, sobre todo por el factor demográfico, por la poca población que había que aislar.

¿Cómo se produce la ocupación de Marruecos?

Después de los muros, el Frente Polisario se queda controlando la zona exterior de esos muros, que supone en torno al 15% del territorio, que es un área muy inhóspita. Lo que hizo con los muros fue crear una situación de ocupación de facto del territorio del Sáhara Occidental, pero sin haber derrotado militarmente al enemigo, y a pesar de todo, Marruecos no ha ganado la guerra. En ese contexto se llega a las negociaciones de 1991, que trataron de buscar un primer acercamiento para el acuerdo y resolver el asunto. Se estableció un alto al fuego, pero la diplomacia no dio resultado. A finales de la década aparecieron los dos grandes proyectos que trataron de dar respuesta a la situación. El plan Baker I planteaba un estatuto de autonomía que los saharauis rechazaron y el plan Baker II planteaba un régimen interino de cinco años al final del cual se celebraría un referéndum de autodeterminación, una opción que Marruecos rechazó. Ahí se ha quedado la Misión de la ONU, que es descafeinada, no tiene capacidad prácticamente de nada. Se ha producido una prolongación del conflicto con la perspectiva de que el tiempo termine aburriendo y derrotando al Polisario. Es como prolongar una guerra en el tiempo a ver si la ganan porque el enemigo se aburre y termina asumiendo las posiciones del enemigo. Además, Marruecos ha implementado una dura política represiva en los territorios ocupados para desgastar el apoyo de la población civil saharaui al Polisario.

En el libro, también se desarrolla la evolución del posicionamiento de los gobiernos de Estados Unidos hasta Donald Trump. ¿Cuáles han sido estas posturas?

En el libro, todo el material de investigación de los fondos norteamericanos alcanzan de 1974 a 1991, cuando se firma el alto el fuego. Lo posterior es la parte final del libro, en la que abordo la nueva posición que había tomado el Gobierno norteamericano con Trump, con lo que llamaron los acuerdos de Abraham, que fue al final de su legislatura. El presidente estadounidense reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara a cambio de que Marruecos formalizara sus relaciones con Israel. Marruecos e Israel han tenido relaciones muy estrechas desde la formación del estado de Marruecos, en 1956. Israel ayudó a la organización de los servicios secretos de Marruecos y de su ejército. Trump lo que hizo fue tomar partido del lado marroquí y acabar con la política diplomática de neutralidad, que los gobiernos anteriores habían sostenido formalmente. Los norteamericanos han estado apoyando siempre a Marruecos, pero formalmente nunca reconocieron la ocupación, sino que remitían la cuestión a las resoluciones de la ONU. A partir de entonces, se abre la duda sobre si la administración de Joe Biden va a mantenerse en la misma tesitura que Trump o no. A lo largo de estos cuatro años lo veremos. Biden no completó el reconocimiento, que implicaba la apertura de un consulado en El Aaiún, pero tampoco ha revertido la decisión de Trump. 

¿Cuáles son las principales conclusiones a las que ha llegado?

El hecho de que el Frente Polisario no haya sido derrotado hasta el día de hoy es su principal triunfo, porque la desigualdad de fuerzas es tan enorme, en lo económico, militar, demográfico, etc. Que la permanencia del Polisario es un triunfo en sí mismo. La segunda cuestión que fui descubriendo y se reafirmó a lo largo de toda la investigación, es que hay una similitud bastante grande, aunque con elementos diferentes importantes, entre la ocupación marroquí del Sáhara y la ocupación israelí de los territorios palestinos. Un tercer elemento que me parece relevante, es que Europa tiene una posición diferenciada en función de los países, no tiene una política exterior común sobre el asunto. Últimamente, hay un consenso entre España, Francia y Alemania, que reconocen la posición de Marruecos. Pero en Europa no hay una política exterior que pueda resultar definitiva para la resolución del conflicto. Derivado de esto, la responsabilidad española sigue siendo de primer orden y se está decantando de una manera improcedente del lado marroquí, sin ni siquiera mantener las formas. La famosa carta del Presidente Sánchez, dictada casi literalmente por la subsecretaria de Estado norteamericana Wendy Sherman, es de una impostura notable.

Por último, el papel norteamericano será el decisivo en el conflicto. La resolución del conflicto pasaría por una implicación mayor de los estadounidenses para sentar a las partes a negociar y buscar un acuerdo. Pero este asunto no es prioritario para EE.UU., es un conflicto de segundo orden para ellos. Aunque podría haber un nivel de implicación mayor si España tuviese la voluntad de llamar la atención sobre la necesidad de resolver el conflicto. Porque la no resolución del conflicto genera permanentemente problemas a España: migraciones irregulares, tráfico de drogas, amenazas yihadistas, delimitación de las aguas con Canarias… si otros países de la UE animados por España presionaran a EE.UU. se podría encontrar una solución.

Cuando España firmó los acuerdos tripartitos de Madrid el 14 de noviembre de 1975, formalizaba su salida del Sáhara Occidental y entregaba el norte del territorio a Marruecos y el sur a Mauritania. Las razones de esta acción de España, al final de la dictadura y con un futuro incierto, fueron de índole política, militar y económica. Pero también influyó el temor a que la influencia de Argelia, por medio del Frente Polisario, se extendiera a Canarias en un momento en el que el independentismo del Archipiélago estaba al alza. Así lo refleja el profesor del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna Domingo Garí, en su libro Estados Unidos en la Guerra del Sahara Occidental.

La comunidad saharaui en Canarias: “Entendemos que España quiera buenas relaciones con Marruecos, pero no a costa de nosotros”

Saber más

Garí, que presentó el libro el pasado 28 de abril en el Museo de Historia y Antropología de Tenerife, decidió embarcarse en este asunto al dedicarse en los últimos años a estudiar la geopolítica en Canarias. “Tradicionalmente, siempre se ha vinculado más esta preocupación a la proyección americana de las Islas. Pero la cuestión del Sáhara Occidental para el Archipiélago ha sido una problemática central a lo largo del siglo XX y, sobre todo, desde 1975, cuando España abandonó el territorio, porque colocó a las islas como un territorio frontera en un escenario de conflicto”.