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Populismo Pepero (PP)

Mariano Rajoy en un mitin del Partido Popular

Luis Doncel preguntaba el miércoles pasado, en El País, si no sería enfrentarse por lo derecho a los populistas la mejor manera de ponerlos en evidencia. Su reflexión, fechada en Berlín, partía de la preocupación de los alemanes muy sensibles, por razones históricas, ante el avance de los ultranacionalistas ante propuestas como la de Frauke Petry, la líder de Alternativa por Alemania (AfP), de utilizar las armas para evitar la entrada de refugiados. Como no faltaron réplicas indignadas, salió en defensa de su jefa Beatriz von Storch, vicepresidenta del mismo partido, quien opinó que, ya puestos, también debía tirotearse a mujeres y niños. Von Storch reveló que Ángela Merkel estaba a punto de abandonar Alemania “por motivos de seguridad”; para aclarar enseguida que sólo se hacía eco del rumor de que la canciller “va a tener que huir a Chile o Sudamérica” para evitar el castigo por su “debilidad” con los refugiados. Estas declaraciones llevaron a Doncel, como digo, a plantearse si no habría que enfrentarse a los excesos populistas y desmontar sus argumentos antes de que sea demasiado tarde.

Muchas veces me he hecho esa pregunta. No andamos faltos de populismos y no sé si hacemos bien no plantándoles cara mediante, pongamos, un programa de alfabetización política. Más que nada por su intento de rentabilizar a su favor la escasa cultura política de amplios sectores sociales mediante la siembra de incertidumbres y falsos miedos.

Deberíamos tener muy presente la historia europea del siglo XX y adonde llevaron al continente los populismos nacionaleros. Y reparar sobre todo en la relación del auge actual de estos movimientos, con la crisis que vive la UE. Habría que recordar, en definitiva, que uno de los móviles fundacionales del entonces llamado “Mercado Común” fue, precisamente, la creación de un ámbito de intereses comunes y solidarios (económicos, pero también humanísticos, por así decir) como marco en el que desarmar los nacionalismos responsables, en gran medida, de dos guerras europeas en menos de medio siglo. La orientación neoliberal ha restringido el papel de la UE a lo meramente económico y ha reducido su capacidad de contención, cosa que acabaremos pagando.

La pregunta volví a hacérmela el otro día al leer la afirmación de Australia Navarro de que, frente a lo maravillosa que sería nuestra vida bajo la presidencia de Rajoy, nos exponíamos a sufrir corralitos “como en Venezuela”. Navarro es militante del PP, en el que ocupa o ha ocupado la tira de cargos, como la soriásica de confianza que es de puro acrítica con el señorito. Ha sido consejera del Gobierno, senadora y sigue siendo, creo, diputada regional. Comprendo que de tan ocupada no tenga tiempo de leer periódicos ni de pararse ante la tele y echarle un “soslayo”, que diría mi isleño de tierra adentro. Sin embargo, aunque sea comprensible que no se entere, no puede perdonársele a toda una dirigente política no saber que en Venezuela no hubo corralito alguno, que eso fue en Argentina.

Como nadie se ocupó del error, la doña se creció y el miércoles pasado soltó un artículo en Canarias7 que puso de manifiesto su altura intelectual. Lamentaba Navarro que no se atendiera la oferta de diálogo de Rajoy para formar “un Gobierno amplio y constitucionalista junto a PSOE y Ciudadanos”. Nada menos. Después, tras los lugares comunes del triunfo electoral del PP, con las obligadas referencias al “Gobierno de perdedores” que trata de montar Pedro Sánchez al que, por si fuera poco, emplazó a elegir “entre su ambición y España”, coño; o sea, entre intentar la investidura que le pidió el rey y la España encarnada en Rajoy que, por lo visto, no ambiciona nada, qué va. Su cobardía e irresponsabilidad nutren la esperanza de que se repitan las elecciones y lo hagan presidente allá por el segundo trimestre del año. Sin ambición, claro, aunque trate de imponerle al país sus cálculos y conveniencias. Puro patriotismo.

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El ‘antisistema' Rajoy

Mariano Rajoy en su visita a Brisbane en la cumbre del G20 - Foto Efe

En el espectáculo de los cuatro principales partidos en busca de un Gobierno destacaría en orden decreciente, de más a menos, la desvergüenza de Rajoy y del PP, las tribulaciones de Pedro Sánchez que anda de aquí para allá como gallina sin nidal, la petulancia redentorista de Pablo Iglesias y el no digo ni que sí no que no, sino si quieres que te cuente el cuento del gallo morón.

Domina al PP, diría yo, el síndrome de las bárbaras oposiciones que tuvieron que superar varios de sus principales dirigentes. Durante mucho tiempo di por sentado que empollarse aquellos tremebundos temarios tendría a la larga secuelas, aunque, la verdad, nunca se me ocurrió que la perversión de que el éxito de opositar diera lugar a la idea de que los puestos políticos ganados en unas elecciones son plazas en propiedad. No recuerdo si fue sugerencia gramsciana la que me propició el primer barrunto de semejante relación, pero sí tengo claro cuando caí en la cuenta de que bajo el tal síndrome subyace el convencimiento de la derecha carpetovetónica de que el Estado y el país todo son de su propiedad y les irrita que vengan a robarles lo que les pertenece atrevidos advenedizos que no se cortan un pelo al entrar en los hasta no hace tanto exclusivos tabernáculos del poder; y que, encima, lo hagan sin corbata y con esos pelos tan inquietantes.

Yo no sé a ustedes pero a mí me suenan, a reflejo de ese sentido de la propiedad, los reproches a Pedro Sánchez por haber entrevisto la posibilidad de hacerse con La Moncloa. Una sensación que ya tuve cuando Felipe ganó sus primeras elecciones, agudizada hoy por la afirmación de Rajoy de que la corrupción no tiene porqué influir en los pactos y repartos para la formación del nuevo Gobierno; lo que viene a ser en esta clave que les digo la proclamación de que yo con lo mío hago lo que me da la gana. Quiero decir que nadie dice nada de la pretensión de Rajoy de gobernar, pero casi consideran una osadía que traten de desplazarlo.

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Entre los campeones de la desigualdad

Acto durante el primer día del Foro de Davos (Jean-Christophe Bott - EFE)

Desde que en 1971 el profesor ginebrino Klaus M. Schwab tuvo la ocurrencia, cada año desde hace 45 se reúnen en la localidad suiza de Davos los principales líderes mundiales empresariales y políticos, periodistas e intelectuales destacados para analizar los problemas del mundo. Es el denominado Foro Económico Mundial (WEF, en siglas inglesas). El Foro en su casi medio siglo de existencia ha extendido sus actividades a diversos lugares del planeta y produce, además, trabajos de investigación entre los que destaca el informe de la ONG Oxfam Intermon del que se conoció hace unos días el correspondiente a 2015 que presentó en la reunión de este año que arrancó el pasado miércoles 20.

Respecto a España aporta Oxfam informaciones que merecen títulos de cabecera. Por suerte son noticias lo bastante ilustrativas para que baste al buen entendedor sus simples enunciados. Ahí van unos cuantos y que cada cual deduzca lo que le parezca:

1) “Los 20 españoles más ricos acumulan la misma riqueza que el 30% más pobre del país”.

2) “En los últimos 15 años, el 29,2% de la población corre riesgo de pobreza o de exclusión social”

3) “Las grandes fortunas se incrementaron un 15% en el último año; las del 99% restante cayeron un 15%, según estadísticas del Credit Suisse”

4) “Mientras en los últimos treinta años los activos netos del 30% de la población aumentaron un 3%, los del 10% se incrementaron el 56%”

5) “Según Eurostat, la desigualdad en España se ha incrementado durante la crisis diez veces más que la media europea: de los países europeos, sólo Chipre arroja un aumento mayor”

6) “Entre 2007 y 2014 el salario medio ha caído un 22%. Pero el desplome no lo sufren todos los españoles por igual: el alza de los beneficios empresariales no se ha traducido en una mayor recaudación significativa del impuesto de sociedades, pero sí ha disparado la retribución de los altos ejecutivos.

7) “Los hogares más pobres han perdido poder adquisitivo debido a un modelo fiscal cada vez más regresivo”.

8) “Nueve de cada diez euros recaudados por Hacienda proceden del bolsillo de trabajadores; menos de un euro lo aportan los rendimientos del capital”

9) “Los años de crisis coincidieron con un aumento de la carga fiscal sobre el consumo y el trabajo”.

No se vayan, porque hay más. Oxfam Intermon puso también en el punto de mira los paraísos fiscales pues su entramado mundial “permite que una minoría privilegiada oculte en ellos 7,6 billones de dólares (unos 7 billones de euros)”. Y de nuevo las noticias relacionadas con España que en estos asuntos se apunta a un bombardeo. Éstas son algunas de ellas:

1) “La inversión española hacia los paraísos fiscales desde su ámbito nacional creció un 2.000% en 2.014 mientras que la dirigida a la UE cayó un 15%.

2) “Las islas Caimán recibieron 64 veces más inversión desde España que a Alemania”

3) “Se calcula que en el transcurso de un año las empresas del Ibex aumentaron en un 44% sus filiales en paraísos fiscales”

4) “Además del perjuicio por las impuestos no recaudados, la proliferación de paraísos fiscales lleva a los países que no lo son a competir en una carrera a la baja para reducir los tipos impositivos que gravan a las empresas y a las grandes fortunas castigando a las arcas públicas”

Noticias que se comentan solas

Las noticias recogidas en el informe de Oxfam se comentan solas y muestran hasta qué punto el sistema está contaminado por los intereses de los poderosos; con lo que, ya ven, se evidencia qué es esa “contaminación”, todo un eufemismo entre la gente educada que concurren en Davos, la que defienden quienes tachan de “antisistemas” a cuantos se enfrentan a semejante estado de cosas, que acaban siendo los decentes de verdad. No es casualidad que la imputación sea de las preferidas por el PP, la derechona en general, sin excluir, por supuesto, a algún elemento del PSOE.

La noticia positiva para España en medio del rezado que acabo de enumerarles es que, a pesar de que sus índices de desigualdad son elevados, no es un fenómeno exclusivo suyo pues a escala global las 62 personas más ricas del mundo acumulan la misma riqueza que los 3.600 millones más pobres. Ya saben cómo consuela el mal de muchos. También es positivo que no figure entre los países africanos donde casi un tercio de sus ricachones está en paraísos fiscales con cantidades que permitirían salvar la vida de cuatro millones de niños y niñas y contratar profesores para escolarizar a los menores de todo el continente.

La ayuda al desarrollo en África debería servir para luchar contra la pobreza.

La ayuda al desarrollo en África debería servir para luchar contra la pobreza. Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Tras la selección de noticias, huelga meterse con el Gobierno pepero. Por inútil. Después de cuatro años en los que ha creado problemas nuevos, agravado los viejos, llevado la cuestión catalana al borde del desastre y haberse apuntado a bruto con su mayoría absoluta parlamentaria nada cabe esperar. No merece la pena y menos ahora que, por lo visto, comienza a cundir en el PP la idea de que Rajoy está amortizado. Rajoy se ha pasado cuatro años escondido en el plasma y considera la cosa más natural del mundo, según ha dicho él mismo, desconocer delitos o asuntos con investigación judicial abierta que afectan al partido que preside y de rebote a su Gobierno. Luce, pues, un cinismo irresponsable; y si es cierto que no se entera, habrá de concluirse que le faltan unas cuantas aguas para ser completo.

En cualquiera de los dos casos, ya sea por cinismo, ya por mentecato (del latín mente capto, cogido de mente) entrarle a Rajoy es perder el tiempo. De tanto escaquearse por detrás de pitas y tuneras, igual no se ha enterado de las informaciones aportadas por Oxfam. O se hace el loco para no importunar los trapicheos de los poderosos. Inquieta en este punto que los casos de corrupción relacionados con el PP muestren coincidencias suficientes para sospechar la existencia de un modus operandi normalizado. Es verdad que en todos sitios cuecen habas, pero lo cierto es que en el PP y su entorno se han producido los casos de corrupción más sonados y que sigue el chorreo. Por otro lado, es evidente que los mismos sectores en los que ha anidado la corrupción son los beneficiarios de la política gubernamental que ha aumentado el abismo de las desigualdades. Lo que lleva a la conclusión de que a la mayor prosperidad de los poderosos, que han ganado con la crisis lo que hemos pagado por ella los demás, es a lo que llama Rajoy “recuperación económica”. A ver si va a resultar que los verdaderos antisistemas, quienes amenazan al sistema son los peperos, precisamente.

La dinámica pactista

Deberían preocuparnos los patéticos esfuerzos de Rajoy para conseguir la investidura y en general los tira y afloja, los dimes y los diretes, los que si tutú que si tatá de las negociaciones de los partidos en busca de un pacto que le permita al presidente en funciones prolongar su nada querida presencia y a quienes se le oponen impedirlo a como dé lugar. No es mucha la confianza que inspira quien confundió mayoría absoluta con absolutismo y de ahí que tenga tan difícil encontrar perro que le ladre y mueva el rabo, que es (o era) el modo isleño de referirse a la soledad de las personas.

Si algo debemos agradecer a los partidos emergentes es que lograron despertar a amplios sectores del electorado y crearles alguna ilusión, movilizarlos en definitiva. Las convocatorias electorales a partir de 2011 han reflejado ese fenómeno de movilización que el 15-M sacó a la superficie. El Gobierno pensó que era algo pasajero, que se difuminaría igual que apareció y cuando se encontró con que el cabreo puntual comenzaba a articularse en fuerzas políticas dispuestas a hacerse con el poder, como Podemos y otras en diversas autonomías, comprendió Rajoy la necesidad de hacer algo más. Pero como no ha asimilado el funcionamiento democrático, pretendió abordar la nueva situación al viejo estilo de desprecio a la inteligencia del electorado con la engañifa por delante pasando los buenos negocios de los poderosos por recuperación económica. De ahí que el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, se apresurara a endurecer la legislación relacionada con la seguridad ciudadana para penalizar las protestas. Tenía su coña que justificara la nueva ley de seguridad al tiempo que hinchaba pecho al afirmar que España es uno de los países más seguros del mundo. Aunque, es verdad, sin especificar para quienes por lo que casi estoy por decir que son los zarandajos los que menos tienen que temer.

Rajoy subraya que el "entendimiento será clave" en Portugal tras la victoria del conservador Rebelo de Sousa

El actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

Aquel error de apreciación del 15-M y lo que vino después hizo que el PP pasara, en cuatro años, de la mayoría absoluta que obtuvo en 2011 a su actual situación. Tenía razón Aznar al advertir a su partido, huérfano de él mismo, que el electorado había enviado ya cinco avisos: en las elecciones europeas, en las andaluzas, las catalanas, las autonómicas y las generales de diciembre. El PP las ganó, desde luego, pero menos.

En fin, que allá se las compongan. Porque la verdad es que tampoco en los intentos de llegar a entendimientos se han lucido los otros partidos. No me convence Pedro Sánchez, pero ha comprendido lo desastroso que sería para el PSOE liarse con Rajoy y el PP y busca plantarse en La Moncloa con otros aliados. A su actitud inicial de no llegar a acuerdos con quienes no adoptaran una actitud tajante con “quienes quieren romper España”, como decían los franquistas, siguió el barrunto de arreglo con Pablo Iglesias que, a su vez, ha aflojado su exigencia de crear ni sé cuantos grupos parlamentarios; aparte de rebajar la exigencia sine qua non del referéndum catalán a la condición de aplazable hasta mejor momento.

Parece que mientras Rajoy ve alejarse su investidura y quizá calcule que le favorecería la repetición de elecciones en unos meses, Pedro Sánchez acaricia la posibilidad de llegar a La Moncloa apoyándose en las formaciones de izquierdas y nacionalistas. Su problema es que maldita gracia le han hecho sus iniciativas a varios destacados barones y baronas socialistas. Es posible que a los que no “entienden” la política de Sánchez, como enfatizó Fernández Vara, les repugne que los manejos de Sánchez incluyan partidos independentistas; también les moverán las ganas de desplazar a su secretario general que se les escaparía si se sale con la suya de plantarle cara a Rajoy y llegar a La Moncloa. Pero son asuntos de personas mayores en las que no entro porque, total, para qué. Lo que en verdad resulta lamentable es que esos barones socialistas prefieran un apaño con Rajoy y cuanto tiene detrás y olviden que, después de todo, las opciones independentistas son legales mientras no se salgan de la legalidad democrática. O sea: es contraproducente en democracia tratarlos como a apestados pues tienen la doble libertad de pensamiento y de trabajar para lograr su ideal. Y tampoco pueden dejar de analizar críticamente los errores del Gobierno ahora en funciones y su partido en los últimos cinco o seis años que han encochinado a los catalanes de tal modo que en poco más de un lustro se han volcado a apoyar a los independentistas incluso gentes que no lo son. En un lustro han pasado de una posición testimonial a ser una fuerza que pesa lo suyo en Cataluña. Harían bien en pensarse las cosas. A mi entender tiene razón Sánchez para decir ahora que es preciso tender puentes de entendimiento con los independentistas.

Todo esto implica reconocer el derecho de los independentistas a defender y trabajar por sus ideas con la única limitación de hacerlo de acuerdo con la legalidad no menos democrática de la que quieren separarse. Y ya que se cita con frecuencia los casos de Escocia y de Quebec, no viene mal insistir en que los québécois (“quebecuás” para los amigos) aceptan las normas canadienses que exigen en los referéndums absoluto respeto de sus leyes hasta que concluya el proceso, es decir, hasta que se celebre el referéndum; y si el electorado opta por la separación, se prevén negociaciones para establecer las condiciones en que se hará efectiva. El Reino Unido funciona por el estilo y sólo al que asó la manteca se le ocurre situar entre los que “quieren romper” Canadá o el Reino Unido, como diría la derechona española, a quienes autorizaron los correspondientes referéndums de Québec y Escocia. En Québec, concretamente, tienen mayor experiencia en la materia: en mayo de 1980 se celebró uno en el que los independentistas obtuvieron el 40% de los votos. En noviembre de 1995 se celebró un segundo en que alcanzaron el 49% pero, a partir de entonces, el secesionismo comenzó a perder peso y aunque en ocasiones se ha hablado de un tercero, no parece que ande cerca. Una encuesta de octubre de 2012 arrojó que el 83% de los ocho millones de quebecuás considera ventajoso ser parte de Canadá en tiempo de crisis; el 66% ve en el separatismo un asunto del pasado y para el 67% resulta utópico el sueño independentista. Lo que no quita que Québec sea considerada “una nación dentro de Canadá”; por su idioma, su cultura y sus instituciones. Es la distancia que hay entre una democracia de calidad y lo que aquí padecemos entre una derecha cavernaria y una izquierda de pena. Todo muy a juego con el país, desde luego. Ni qué decir tiene que en los dos referéndums de Québec y en el escocés votaron solo las poblaciones directamente afectados, escoceses y quebecuás. Y ni en Canadá ni en el Reino Unido se toleraría que sus primeros ministros se negaran a hablar con los dirigentes secesionistas mientras que en España nadie le ha criticado a Rajoy como debiera su reconocimiento público de que ni siquiera ha hablado con el nuevo presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Tampoco estuvo muy atinado Felipe VI al no recibir a Carme Forcadell, presidenta del Parlament catalán a la que correspondieron los separatistas no participando en la ronda del monarca entre los partidos para proponer la persona del candidato que optará a la investidura presidencial. Aunque no sé si con estas audiencias ocurre como con los viajes oficiales del rey, que los marca el Gobierno.

Y en Canarias con estos pelos

No parece que en las negociaciones para la investidura se hayan ocupado los partidos de abordar las cuestiones apuntadas en el informe de Oxfam Intermon y otras que dejo para mejor ocasión; no voy a gastar ya todos los cartuchos cuando quedan tantas semanas por delante. Tiempo habrá de volver sobre estos asuntos. De vuelta en Canarias habrán visto al sin embargo ministro predicando que sale investido Rajoy o nos vamos a hacer puñetas. En lo que alguien ha deslizado, sin duda por boca inocente, pues ya saben como es este hombre, que a Soria se le menciona entre los presidenciables si Rajoy coge puerta. Mucho hablan de eso pero muy poco, nada, de cuestiones del mayor interés en unas islas amenazadas con que el paro estructural se enquiste definitivamente por encima del 10%, porcentaje que nunca ha logrado reducir gobierno alguno. Frente a esto, en lo que tiene que ver bastante la tradicional insolidaridad empresarial con la tierra, sale ahora el PP con una “agenda de reformas” que comprende asuntos como la lucha contra el fracaso escolar; la reactivación del III Plan de Salud (debieron haber dos anteriores, digo yo); el establecimiento de una red de centros bilingües que nada tienen que ver, aclaro, con la mítica Pepita apodada eso, la bilingüe, ni tampoco con la piedra rosetta del alfabeto aborigen que acaban de encontrar en Fuerteventura; la nueva ley de servicios sociales y el fomento del empleo femenino, joven y rural de modo que hay que ser mujer, joven y más del campo que las amapolas para acogerse para que lo fomenten a uno.

Con todo, la perra gorda del primer premio es para las senadoras del PP, Carmen Hernández Bento y Mercedes Roldós y el no menos senador Borja Benítez de Lugo. Los tres consideran “inadmisible”, oye, y “un fraude a sus votantes” que Pedro Sánchez le haya cedido escaños a Esquerra Republicana y Democracia y Libertad para formar grupo propio en el Senado. Según las mentadas y el mentado, echarle una mano a separatistas confesos “perjudica a los intereses del Archipiélago”. Me pregunté de qué forma se sustanciaría semejante perjuicio, lo que aclaró Roldós: “A los canarios nos va mucho en la defensa de la Constitución y de la unidad de España”, dijo antes de revelar al universo mundo que la deferencia de Pedro Sánchez no tuvo en cuenta que beneficiaba a dos partidos que tienen “una clara voluntad de romper con el Estado español”. Y me pregunto quien no acaba por tenerla cuando esta gente acabe de llenarle la buchaca. Por lo visto, insisto, siguen sin entender que los secesionistas tienen derecho a serlo y a trabajar por conseguir su objetivo y que lo antidemocrático es, precisamente, negarles el pan, la sal y la presencia en las instituciones representativas.

En el epígrafe anterior me referí al caso de Québec donde precisamente la práctica democrática y la adopción de medidas y contactos frecuentes, además de una autonomía política de verdad, han ido desarmando el secesionismo. El idioma, la cultura, las instituciones propias, la historia y demás son factores de diferenciación aunque juegan un papel menos determinante del separatismo actual de lo que se cree.

Fábrica de ENCE, en la ría de Pontevedra

Fábrica de ENCE, en la ría de Pontevedra encefora.gal

Ence y la biomasa

Energía&Celulosa (Ence) es la empresa (española, por supuesto) que trata de montarnos una central incineradora de biomasa. Primero fue la intentona del gas, luego vinieron las prospecciones de Repsol y es ahora la Ence la que se propone generar energía eléctrica a base de quemar todo cuanto sea susceptible de arder incluida nuestra paciencia con el respaldo, bonito fuera, del Ministerio de Industria, qué casualidad, con unas primas un 70% más de las que recibe la eólica.

Me estaba yo preguntando qué habremos hecho los canarios para que nos vengan arriba, vía Ministerio de Industria, estos embolados mientras se da de lado o poco menos a las energías verdaderamente limpias -la eólica, la solar, la mareomotriz, etcétera- para las que están las islas tan bien dotadas que ya no puede decirse que carezcan de recursos energéticos. Pero, a lo que iba: me preguntaba que le habremos hecho a esta gente tan molesta cuando Carlos Sosa vino a aclararlo: Ence es de las empresas que se mueven en el entorno del PP y a la que da una de las puertas giratorias del Gobierno. Acabáramos, que decía mi abuelo: es de las que tienen acceso al BOE.

La cuestión se ha planteado porque la incineración resulta peligrosa para la salud de quienes respiren aire cargado de las partículas que emite la incineración. Es cierto, desde luego, que contamina menos que el petróleo, como la propia empresa explica en su página web, dando a entender que los indígenas preferimos el petróleo de ignorantes que somos; como lo fuimos en el caso de Repsol. Aunque no lo seamos tanto para que se nos pase por alto que al informar del rechazo al proyecto no menciona Ence que se trata de una decisión del Gobierno canario por suponer un riesgo para la salud ciudadana; o que se limita a comparar las centrales de petróleo con la que quería instalar en el Puerto de La Luz.

En el primer caso, ocultar que la decisión que tanto les ha contrariado es del Gobierno canario, pudiera deberse al deseo de no entorpecer la conversación que mantuvieron en Fitur Fernando Clavijo y Soria, según cuenta Carlos Sosa. En el segundo, se comprende que no mencionara la razón del rechazo porque tampoco es cosa de alertar a la gente de otros lugares de los efectos sobre la salud de la quema. Y todavía podría añadirse un tercero ya aludido: crear el equívoco de que “renovable” es lo mismo que “no contaminante”; porque contaminar, contamina. Sea lo que sea, la negativa del Gobierno a darle luz verde al proyecto no ha sido, imagino, del agrado del muy ministro. Y no sé yo si la amenaza de Ence de buscar otro lugar de la isla donde instalar su planta no la habrá inducido el propio Soria que tanto nos quiere. Lo que no quita que haya un releje de chulería carpetovetónica que incurre en la temeridad de no tener en cuenta nuestra condición de únicos indígenas ultramarinos, como el cacao, que le quedan al imperio dado que las cabras de Perejil no cuentan pues no son cristianas, es fama.

Como ya andan los enterados de la caja del agua con que la UE clasifica a la energía de biomasa entre las renovables, lo que es cierto, conviene insistir en que “renovable” no equivale a “no contaminante” sino a no fósil, como el petróleo y el gas; en que una cosa es una cosa y otra cosa son dos cosas; en que no entiendo la resistencia del Gobierno de la metrópoli en apoyar de verdad el desarrollo de las energías limpias de verdad; en que si les digo la verdad, lo de que no lo entiendo es una forma de hablar ya que se entiende perfectamente.

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Echarle a Soria de comer aparte

José Manuel Soria.

El sin embargo ministro J osé Manuel Soria firmó en El País  del miércoles pasado, 13 de enero, un artículo titulado “Estamos a tiempo”. Un texto novedoso sin llegar a sorprender que no lo publicara en El Mundo  donde tanto dinero gastó en los tiempos de Pedro Jota sino en El País , que ya no es lo que era. La sorpresa radica en que, por fin, dijo el hombre una verdad: la de que las elecciones del 20-N cambian muchas cosas; verdad que compensó al proclamar que en la política española caben interpretaciones para todos los gustos; como si fuera lo suyo la tolerancia democrática y no todo lo contrario. Mintió y ahí está para demostrarlo su conocida y reconocida ejecutoria de expulsión a las tinieblas exteriores de los compañeros de partido que no compartían sus gustos para sustituirlos por paniaguados obedientes; y nada digo de la persecución de periodistas no adictos ni de sus querellas contra los que no se le someten porque no le temen. Su ADN fascista le llevó incluso a solicitar de los jueces, en varias ocasiones, penas de prisión para los escribidores.

No me extenderé con Soria y sus asuntillos poco claros más allá de lo que tiene de paradigma pepero. Su publicado del miércoles 13 pretende persuadir a los socialistas y que apoyen la investidura de Rajoy para asegurar cuatro años más de embestiduras como las anunciadas, de hecho, por el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. A este señor su impronunciable apellido no le impide decir clarito que España necesita nuevos ajustes y reformas y que debe recibir los correspondientes castigos por sus incumplimientos fiscales.

Advierte Soria a los socialistas de que sus verdaderos enemigos son los de Podemos y le recuerda a Pedro Sánchez que Felipe González pasó, en su día, de oponerse al ingreso de España en la OTAN a forzar al PSOE a defender la incorporación a la organización militar. Si Felipe cambió entonces de actitud, viene a decirle Soria a Sánchez, también podría él rectificar, no continuar enzurronado con su voto negativo y al menos abstenerse para que Rajoy sea investido presidente. Si a Felipe le sirvió la OTAN para favorecer su liderazgo, facilitarle a Rajoy la investidura fortalecería el suyo y pondría en piedras de ocho el gran pacto PP-PSOE, con Ciudadanos de monaguillo; lo que obligaría, por cierto, a unos cuantos a irnos de refugiados a Cataluña, llegado el caso de consumarse el procés.

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Puigdemont tras los pasos de Mas

Artur Mas y Carles Puigdemont, presidente saliente y entrante, abandonan el Parlament

No diré hasta donde me tiene el que si tu-tú, que si ta-tá por las presidencias de España y Cataluña, con su añadido de la guerra cainita de los socialistas que han emprendido sus barones (y alguna barona) que quieren ser califas en lugar del califa. De ambos conflictos, más interrelacionados de lo que muchos creen, se han hecho análisis lúcidos y certeros, además de sugerentes, pero también juicios cargados de un sectarismo fuera de época. En especial en la cuestión catalana en la que menudean las frecuentes referencias a “los que quieren romper España” en que se incluyen a quienes, sin ser independentistas, consideran que de haberse celebrado el dichoso referéndum las cosas se hubieran aclarado.

Sin negar los trasteos de Artur Mas deberá reconocerse que la actitud de Mariano Rajoy no hizo más que proporcionarle las bazas para seguir adelante. Ahora, Artur Mas se ha visto obligado a abandonar el primer plano y resulta curiosa la forma en que el españolismo ha tirado voladores celebrando su fracaso; como si el problema quedara resuelto cuando, en realidad, la investidura de Carles Puigdemont tiene toda las trazas del inicio de una nueva etapa con el mismo propósito de la parte catalana seguir adelante con el proceso secesionista. Puigdemont, en definitiva reveló que su programa es el mismo de Mas y mantiene el plazo de 18 meses para declarar la independencia. Porque no es tiempo de cobardes, vino a decir.

Por parte española sigue Mariano Rajoy con su actitud de no hacer nada, la que nada tiene que envidiar en patetismo al papelón de Mas. Mucho se han cargado las tintas contra este, con más o menos razón, pero poco o casi nada se ha dicho acerca de la responsabilidad de Rajoy en el agravamiento de la situación. Da la sensación de que pasó inicialmente a la espera de que con el tiempo los independentistas se cansaran y dejara de resollar y darle la lata; aunque el problema que, por lo visto, es lo de menos no se solucionara. Ya recordó en su día López Burniol que de los cuatro problemas españoles a principios del siglo XX -el religioso, el militar, el agrario y el catalán- solo permanece incólume el catalán. Una pervivencia que tiene sus raíces en la resistencia de los gobernantes a admitir la plurinacionalidad del Estado Español y la personalidad específica de los catalanes, que es por donde suele manifestarse, sin olvidar Euskadi, una cuestión que no es solo catalana sino española.

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Gobiernos en la cuerda floja

Artur Mas y David Ferández.

Si les digo la verdad, me tiene hasta el gorro la moda que han sacado los partidos de dificultar la formación de gobiernos. Y digo la moda remedando la letra de no recuerdo qué zarzuela en que fugarse las artistas enraladas estaba eso, de moda. Primero tuvimos que aguantar los tiras y aflojas de Andalucía; después lo de Cataluña, donde siguen dale que te pego y dale a Artur Mas; y por último el Gobierno del Estado que no anda menos liado.

En Andalucía logró por fin Susana Díaz la presidencia. No así en Cataluña, si bien no les aburriré con lo de que eso ya lo dije yo pues no fui original ni único al advertir que el PP con el PSOE estaban llevando a los catalanes al punto de no retorno; donde ya están al menos los independentistas que no quieren Estatuto reformado, ni Estado Federal ni nada que no sea la separación total definitiva. Tampoco volveré sobre el asunto de la política pepera de recentralización, cuando hasta la gaviota decía por ahí que no podía ser que hubiera 17 gobiernos, 17 tribunales superiores, 17 de esto y de lo otro a razón de uno de cada por Comunidad Autónoma. Lo que se juntó con la estrategia de acoso y derribo de Zapatero en la que figuraba darle patadas en las posaderas del ciudadanaje catalán. El último presidente socialista alentó las reformas estatutarias y el PP sacó el rejo carpetovetónico del anticatalanismo anidado hace siglos en los genes patrios con un “logro” importante: consiguió que los independentistas pasaran de ser minoría no tenida en cuenta a convertirse de ahora para después en fuerza política determinante. Pero si el PP es responsable de la situación, no lo es menos el PSOE, carente de líderes de la talla de Pasqual Maragall y cargado de los que andan más preocupados por conseguir o conservar el control del partido. Si les digo la verdad, ya no sé con quien quedarme. Es mucho para el cuerpo que traten los socialistas de ajustar cuentas con Pedro Sánchez aprovechando la situación creada por los resultados electorales que igual acaba en una repetición de las elecciones en mayo.

Jugar con fuego

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¿Elecciones en primavera?

Urna, votación

Tan harto me tienen que ya ni sé. Fernández Vara, secretario de los socialistas extremeños, proclamó que el PSOE no se liará con nadie que defienda la independencia de Cataluña en alusión a Pablo Iglesias y Podemos que, a su vez, ponen como condición para cualquier pacto que el socio se avenga a apoyar el referéndum catalán. Cabe considerar, por tanto, que tanta insistencia del PSOE en poner tibio a Iglesias es postureo de cara a la galería más conservadora. Sea lo que sea, Fernández Vara se pronunció en ese sentido lo mismo que Susana Díaz consideró “aventurerismo político” pactar con Iglesias que, por su parte, insiste en que el PSOE no está en su agenda de apaños posibles. Dicho sea para recordarlo por si cambian de idea unos y otros.

Siguiendo con Fernández Vara se hace necesario insistir en que considerar el referéndum la mejor manera de resolver el viejo problema catalán no equivale a ser independentista. En realidad, la fórmula refrendataria permite gestionar pacífica y democráticamente conflictos como los planteados en Québec o Escocia, donde ha triunfado el “no” a la independencia sin que nadie diga una palabra más alta que otra. Mucho se ha dicho que los casos de Québec y Escocia nada tienen en común con el catalán. Lo que es cierto, pues se trata de experiencias históricas diferentes en contextos distintos; pero se obvia que no se pretende compararlos y mucho menos equipararlos, salvo en la existencia del deseo de una parte de sus respectivas poblaciones de separarse de los Estados a que pertenecen. Y como tampoco han faltado comentaristas y tertulianos que han invocado los procesos de descolonización para subrayar el absurdo de reclamar un referéndum, debo anotar que las descolonizaciones no suelen acabar precisamente con refrendos populares pacíficos sino tras una lucha armada.

Fernández Vara recuerda luego los ideales socialistas de igualdad y solidaridad y la prioridad dada en el proyecto de país del PSOE a la escuela y la sanidad públicas y a la caja única de la Seguridad Social. Lo que es de agradecer aunque, la verdad, no creo que a todo eso le afecte más el referéndum que los años en que socialistas y populares han hecho la vista gorda con el ex honorable Pujol dejándole barra libre para que se enriqueciera a cambio de que le apacentara las ovejas. Y habría que decirle al secretario de los socialistas extremeños que no oculte información como la de que Podemos consiguió buenos resultados en Euskadi y Cataluña con un planteamiento claro: no está por la independencia sino a favor de que los interesados se pronuncien sobre cómo prefieren vivir cuando todavía es tiempo de arreglar las cosas después de comprobarse que el tratamiento del conflicto por el PP no ha hecho más que acercarlo al punto de no retorno.

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El 20-D toca cambio generacional

El debate Rajoy-Sánchez fue visto por 9,6 millones, un 48,6 % de la audiencia

A pocas horas de la apertura de los colegios electorales nadie sabe qué saldrá de las urnas; solo dan por seguro que no habrá mayoría absoluta pero no se atreven a afirmar que el cara a cara de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez marcara el punto y final del bipartidismo.

Me referiré en primer lugar al debate porque creo que el candidato socialista fue muy desconsiderado con los electores al calificar a Rajoy de político indecente. Al menos a mí no me gustó su desconsideración al largarle sin anestesia al presidente en funciones lo que de él piensan millones de españoles. Como si desconfiara Sánchez de que fuéramos capaces de discernir en lo actuado por Rajoy para llegar a la misma conclusión. No somos tan idiotas que no nos demos cuenta de que el mismo PP está “sobrecogido” ante la que tienen encima.

Sánchez, en fin, debe creer que no sabemos que Rajoy no ha asumido su responsabilidad política por el saqueo. Lo que consagra la vigencia del “ Spain is different”, pues mientras en Europa dimiten ministros por influir para que le den los papeles a la inmigrante niñera de sus hijos, o al saberse que de estudiante mozuelo plagió tesis ajenas, en España sigue vigente el eslogan adoptado por Fraga en sus días de bravo ministro franquista y puede Rajoy volver a presentarse a las elecciones sin ponerse colorado. No digo que haya participado Rajoy del saqueo, pero sí apechugar con que se considere indecente que no diera antes y con tiempo la batalla a la corrupción y asumir las correspondientes responsabilidades políticas. Porque la otra forma de afrontar los hechos es asegurar que no se enteró, es decir, reconocer su incompetencia, lo que no lo haría apto para percatarse de lo que ocurre a su alrededor, es decir, no apto para gestionar nuestros intereses.

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En busca de la reforma constitucional

Bancada del PP en el Congreso de los Diputados

La campaña electoral del PP utiliza el miedo al cambio, o sea, a Iglesias y a Rivera, para persuadir al electorado de que Rajoy es el único candidato capaz de asegurar, gracias a su experiencia de gobernante, un futuro lleno de florecillas y pájaros canoros ante tan peligrosos e inexpertos antagonistas recién llegados con sus partidos. Y como no puede meter en el mismo paquete a Pedro Sánchez, al frente de un partido más que centenario y con experiencia de gobierno, ha lanzado la especie de que no hay dinero suficiente para permitir un Gobierno de izquierdas; estupidez a la que se apuntó el sin embargo ministro Soria para trasladarla a las Islas. El remate de tan pobre estrategia es la amenaza de Rajoy de que solo si gana las elecciones intentará formar Gobierno: viene a decir que o le votamos a él o nos dejará, pobres de nosotros, en las manos advenedizas de unos jovenzuelos que nos llevarán al desastre.

Frente a ese modo de hacer política, mediante el aprovechamiento de la desinformación y la escasa cultura política de amplios sectores de la población, publicaba El País , el pasado día 7, un artículo de John Carlin titulado La envidiable política española  partiendo de su apreciación de que “ lo viejo de la política española es para llorar, y ahí sigue, personificado en la figura de Mariano Rajoy ”. A continuación puntúa muy bajo a los primeros espadas de la política española de los últimos 20 años, es decir, “ el chulito Aznar, el endeble Zapatero, la momia Rajoy ”; y añade que, ” a lo largo de estos años, personas que han ocupado altos cargos en el Foreign Office o en el 10 de Downing Street me han dicho que tanto los jefes de Gobierno británicos como los franceses, alemanes, holandeses y otros han llegado a sentir vergüenza ajena a la hora de sentarse a dialogar con individuos de tan bananero nivel ” como sus interlocutores españoles. Carlin cree muy posible que Rajoy gane, aunque será por muy escaso margen pues el futuro pertenece a Ciudadanos y Podemos y “ quizá a un PSOE que asimile el dinamismo de algunas ideas de Podemos ”. Y remató asegurando que cuando Iglesias o Rivera “ se sienten en la mesa con los que gobiernan Estados Unidos, Francia o Gran Bretaña –o cualquier otro país- ni ellos ni los españoles tendrán motivos para sentirse avergonzados ”. La cobarde ausencia de Rajoy en el debate en Atresmedia, en que sacrificó a Soraya Sáenz de Santamaría, no hace sino acentuar el patetismo de un personaje al que hemos visto moverse en instancias internacionales como gallina sin nidal ni perro que le ladre.

Rajoy es tan antiguo, el pobre, que trata de meternos el miedo en el cuerpo con las desgracias que traerían Iglesias y Rivera que no se toman España tan en serio como él. Por lo visto, lo serio es tratarnos como a idiotas; como si no se advirtieran sus mentiras y cuan fuera de onda está respecto al clamor de reformar la Constitución de 1978. Se le nota demasiado que no está por la labor.

Que es preciso reformar la Constitución resulta evidente. Aunque no esté de acuerdo con los iconoclastas que abominan de ella, muchos tratando de escenificar el choque generacional, lo que llevó a David Trueba a advertir que se tuviera cuidado con los disfraces porque el de joven está de oferta en todos los gimnasios. No niego el buen tino de las críticas, salvo en lo que tienen de olvido de que la elaboración del texto fue una depurada demostración de que la política es, en efecto, el arte de lo posible. Incluso de lo imposible porque a muchos parecía imposible, a raíz de la muerte del dictador, un acuerdo entre los representantes del franquismo y sus víctimas, los demócratas, que arrastraban años de clandestinidad, no pocos de cárcel y una nutrida lista de asesinados por el Régimen. Los franquistas, a pesar de quedar huérfanos de Caudillo, mantenían intacto su control sobre el Ejército y los cuerpos de seguridad, contaban con el apoyo del mundo financiero y del empresariado y la conformidad del llamado franquismo sociológico, además del de los grupos ultraderechistas que los instaban a decretar la caza del rojo. A los demócratas les favorecían las ansias de cambio anidadas en la sociedad civil poco articulada y la sintonía con sus iguales de Europa donde cada vez eran más frecuentes las movilizaciones contra Franco, quien, no se olvide, firmó sus últimas penas de muerte el mismo año de 1975 en que pasamos todos a mejor vida, no sé si me explico.

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El imperativo ético de salvar la Tierra

Cumbre sobre el cambio climático en París (EFE)

Los líderes mundiales presentes en la apertura de la Cumbre del Clima de París, que continuará sus trabajos hasta el viernes 11 de diciembre, no ocultaron su alarma ante la situación. Han permitido que las cosas llegaran a un punto de difícil retorno y si no hay ahora una apuesta en firme por la economía verde, no habrá futuro para el planeta que dejemos a nuestros hijos y nietos. China y Estados Unidos, los dos mayores emisores de gases de efecto invernadero y quienes han obstaculizado la adopción de medidas, han cambiado de actitud ante la extrema gravedad del calentamiento que compromete el futuro. Barack Obama, por ejemplo, reconoció el papel de su país en la escalada de los gases de efecto invernadero y asumió la responsabilidad de “hacer algo al respecto”. Aseguró, además, que quien le suceda en la Casa Blanca respetará los compromisos aunque sea republicano. No menos rotundo fue Xi Jinping, su homólogo chino: “Todas las acciones ecológicas van a pesar en nuestros planes de desarrollo”, prometió, añadiendo que “la conferencia de París no es la meta sino el punto de partida de una gobernanza global”. Casi la totalidad de los países que acudieron a la cita llegaron a París poniendo por delante su compromiso en la lucha contra el calentamiento climático. Ya veremos si vendrá o no el tío Paco con las rebajas de tantos buenos propósitos.

De momento, Estados Unidos y China siguen negándose a suscribir acuerdos vinculantes. Esa actitud determinó en gran parte el fracaso, hace 18 años, del protocolo de Kioto que obligaba a los firmantes a reducir las emisiones de gases un 5,2% respecto al nivel de 1997. Aunque en esta ocasión Obama y Xi Jinping coinciden en que el Fondo Verde, creado en la cumbre de Cancún de 2010 para ayudar a los países menos desarrollados, debe contar con 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020. Si bien no faltan quienes consideran que es preciso actuar ya, poner a circular de inmediato esos dineros sin aguardar todo un lustro, pues a cada año que pasa se agrava el problema y aumenta la necesidad de mayores recursos para combatirlo. Es lo que piensa Naciones Unidas.

La postura de la India, como cuarto emisor mundial de gases de efecto invernadero, por detrás de Europa, tercera tras China y Estados Unidos, es relevante. Para Narendra Modi, su primer ministro, los países más desarrollados deben hacer los mayores esfuerzos ya que basaron su crecimiento en los combustibles fósiles. La India utiliza el carbón como principal fuente y ante las voces que claman por desterrarlo definitivamente propone “limpiar esa energía, no decretar su fin”.

La UE, por su parte, ha reducido sus emisiones en algo más del 12% y quiere que el acuerdo sea vinculante para lograr que a finales del siglo XXI el calentamiento no sea superior a los 2 grados, el máximo señalado por los científicos. Sin embargo, algo más de cuarenta países no están de acuerdo con ese tope de 2 grados porque quieren que lo bajen a 1,5 grados. Las razones son de supervivencia puesto que algunos de sus territorios insulares podrían desaparecer por el aumento del nivel del mar. Entre los partidarios de esa rebaja figuran Filipinas, Maldivas, Costa Rica, Kenia y varias islas-estado del Pacífico.

En cuanto a Latinoamérica, Rafael Correa, presidente de Ecuador, habló de “justicia ambiental” dado que existe “una deuda ecológica” que no debe seguir aumentando y solicita que las tecnologías para combatir el cambio climático sean de libre acceso y considerados “bienes públicos”.

Otra novedad de la cumbre de París es que la lucha contra el calentamiento climático comienza a considerarse imperativo ético, vistas las calamidades que ya ha desatado y que van a más. El anfitrión, François Hollande, lo dejó muy claro al calificar en su discurso la ayuda a los menos desarrollados un acto de “justicia climática”. Para él “los países más pobres son los que menos contaminan, pero son al tiempo los más afectados”. El presidente francés no restó, por último, dramatismo a la situación: “Estamos ante el abismo. Hay que reaccionar”.

Sánchez, Rivera e Iglesias inician su primer debate hablando de terrorismo

Sánchez, Rivera e Iglesias inician su primer debate hablando de terrorismo EFE

Los malditos debates malditos

Hace unos días oí en la tele a un dirigente pepero elogiar la inteligencia de Mariano Rajoy. La prueba: el presidente sacó a la primera las oposiciones a registrador de la propiedad.

Yo no dudo de la inteligencia de quien gane una oposición, pero sí digo que ese éxito solo puede considerarse prueba irrefutable de una gran capacidad memorística, que irá o no acompañada de inteligencia. Y lo mismo que digo esto, tampoco doy por sentado que le falten al presidente del Gobierno español un par de aguas como parece a veces, a ver si nos entendemos. Entre otras cosas porque no sé si la torpeza de algunos actos suyos cabe atribuirla a la dicha falta de inteligencia o a que es tan obediente y disciplinado que sigue a rajatabla las recomendaciones de sus compañeros de campaña; lo que no es muy inteligente.

No les citaré la cuestión catalana, que lo ha rebasado y ya aburre a las sillas. No pienso ocuparme más de ella salvo, claro, que el Barça, que es algo más que un club, o sea, una empresa, traslade su sede a Madrid por mor de la inestabilidad política.

Sí me referiré al apoyo a Francia tras los criminales atentados yihadistas de hace unas semanas. Durante días estuvieron los peperos del Gobierno dale que te pego con que si iban a ayudar, cómo sería esa ayuda si los franceses la solicitaban y llegó a hablarse de sustituir por españoles a los soldados franceses en Malí. Dio la sensación de que el PP quería transmitir que su candidato a la reelección, Rajoy o sea, es alguien en la escena internacional. Pero aparcaron el asunto tras el atentado de Bamako, pues no en vano las encuestas indican que, aun siendo el electorado español consciente de que los yihadistas pueden atentar en España, no son partidarios de que el Gobierno emprenda aventuras como la de Irak y exponerse a sus resultas; que aquí somos más de acciones como la de Perejil con la flota zarpando al romper el día. Lo que induce a pensar, por cierto, si el hecho de que hayan prescindido de Aznar en la campaña electoral sea debido a que no interesa refrescar el episodio de las Azores.

La historia del apoyo a Francia hubiera quedado perdida por ahí si no es, mecachis, la Cumbre Climática, que a eso voy. La frialdad de François Hollande con Rajoy fue tan evidente como lo poco que pintaba allí un mandatario que tanto ha castigado a las energías renovables alternativas, Soria mediante como bien sabemos los canarios. Se entiende, pues, que a la primera de cambio cogiera Rajoy el avión de regreso a Madrid para ahorrarse jocicones y estar con Pedro Piqueras en Telecinco, justo a la hora en que se celebraba en El País el debate Sánchez-Rivera-Iglesias, los tres aspirantes a sustituirlo en la presidencia del Gobierno español. Como saben, Rajoy se negó a debatir con ellos y el atril previsto para él permaneció vacío durante el debate.

Nada que objetar, por supuesto, a que Rajoy se negara a debatir con sus rivales. Cada cual es muy libre de hacer lo que le cuadre. Pero está feo que justificara la ausencia con sus obligaciones como presidente del Gobierno; sobre todo por lo que tiene de insulto a las inteligencias de los electores que lo vimos explicar el motivo de negarse a debatir con sus principales antagonistas desde otro plató, el de Telecinco, a la misma hora del debate rechazado, en la entrevista que concediera a Pedro Piqueras. Por si fuera poco, aludió como muestra de cuan ocupado está a la cumbre de París, de la que regresó para ir directamente a Telecinco. Debió parecerle más importante contraprogramar el debate de El País que pegar la hebra con los mandatarios del mundo asistentes a la cumbre de los que siempre se aprende algo. Está visto que no se halla fuera del plasma.

Otra buena fue su presencia en la COPE para comentar un partido de la Champions…mientras se sucedían los contactos de los mandatarios europeos en apoyo de la Francia herida, respecto a la necesidad de definir una política antiterrorista común, que incluía las iniciativas contra el Estado Islámico. Tampoco le resta tiempo estarse con Bertín Osborne con un futbolín de por medio o echar un dominó con grupos de jubilados. Por cierto: no pasaré por alto la forma aspavientosa y la boca abierta que se le quedó cuando en la COPE su hijo consideró mejorable no sé qué programa. El mismo gesto y expresión de unos días después, cuando llamó en pantalla por teléfono a no sé qué pueblo a un abonado elegido supuestamente al azar. Un azar extraño porque la señora que descolgó no se sorprendió al decirle él que era Mariano Rajoy. A cualquiera le hubiera parecido una broma, pero no a la señora que avisó enseguida a su marido de que lo llamaba el “presidente de la República”, nada menos, cosa que Rajoy celebró, como digo, con los mismos aspavientos y la boca abierta del pasmo que ofreciera en la COPE ante la ocurrencia de su hijo. Lo único que falta para completar el duro es que el abonado telefónico de referencia fuera, qué sé yo, fundador del PP (o de AP, que tanto monta) en el pueblo elegido y la confusión de la señora fuera un gags preparado. Deberían cambiar de guionistas.

Y acabo, para no aburrirles, con la explicación de uno de los “cabezas de huevo” de Rajoy (Moragas, creo) a que en el debate de El País rechazaran a Soraya Sáenz de Santamaría como su sustituta. Dijo Moragas que se debió a que Sánchez, Rivera e Iglesias le tienen miedo a la señora vicepresidenta porque es listísima, preparadísima y qué sé yo. Miedo que, por lo visto, no le tienen a Rajoy. Como si no supiera que quienes rechazaron a la sustituta fueron los organizadores, no los intervinientes. Ha sido una faena a la vicepresidenta colocarla en la tesitura de enfrentarse a tres candidatos rivales dispuestos a demostrar que no hay miedo. Lo que ocurrirá en La Sexta.

Sigue, pues, el PP con su jueguito entre la media verdad y la mentira con una absoluta falta de respeto al país. Sería el caso de la que se traen con el descenso del paro en noviembre pasado en 27.000 personas. Una cifra importante, desde luego, que permite establecer en 271.000 el descenso de los parados entre noviembre de 2011 y noviembre de 2015. Una buena reducción, en principio, aunque lejos de los tres millones prometidos por Esteban González Pons y el propio Rajoy. Y ocultando que la reducción se debe en mucha medida al descenso de la población activa. Según la Encuesta de Población Activa, precisamente, el paro se redujo durante la legislatura que ahora termina en 436.000 y pico.

Las claves, para no aburrirles, están en las ocultaciones. La primera fue la de que el 90% de los contratos celebrados son temporales, lo que no deja de tener consecuencias que no se mencionan; o no se relacionan con otros datos para poder presumir de éxito. Como, pongo por caso, el que por primera vez desde 1944 el número de nacimientos sea inferior al de defunciones porque a ver, con este panorama de trabajo precario y ausencia de perspectivas, quien se arriesga a tener hijos.

Tampoco se menciona que este tipo de contratación, hija de la reforma laboral, hace que las cotizaciones a la Seguridad Social sean poco estables y sometidas a la misma precariedad contractual. A lo que se añade la disminución de cotizantes en unos 25.000 y algo. O que haya más de 2 millones de parados registrados que no reciben ningún tipo de ayuda. Nada se dice tampoco de que la Seguridad Social ha sacado 7.500 millones de la “hucha” del Fondo de Pensiones para afrontar la paga extra de diciembre. En la mentada “hucha” quedan ahora 34.200 millones, la mitad de los que había en 2011 y se calcula que, de no cambiar las circunstancias y continuarse con la misma política del PP, el Fondo de Pensiones podría agotarse en 2018. No se entiende, salvo que sea otro de tantos engaños electoreros, el anuncio de Rajoy de que si gana ampliará de dos a cuatro años la exención de cotizar por los primeros 500 euros en los contratos indefinidos con lo que disminuirán los ingresos.

Por otra parte, para seguir ilustrando las engañifas del Gobierno, diréles que Cristóbal Montoro dejará el déficit de la Administración Central del Estado en una cuantía prácticamente igual a la que “heredó” en 2011 de Elena Salgado. Lo que quiere decir que las únicas administraciones que se han apretado el cinturón en esta “exitosa” legislatura son las comunidades autónomas y los ayuntamientos.

Por cierto: casi cerrando este trabajo, sale Albert Rivera con que Rajoy participó del botín (¿o dijo “festín”? ¿O quiso decir las dos cosas?) de la corrupción. No sé en lo que se funda pero, desde luego, la sospecha es de sentido común. Porque es indudable que el PP de Rajoy ha protegido a más de un corrupto con episodios tan llamativos como la destrucción de los ordenadores de Bárcenas, las historias de la caja b y las obras en la sede de Génova y qué sé yo. Pudiera haber otras razones para que Rajoy tratara de pasar de puntillas como la de preservar al PP de todo mal, por ejemplo. Pero se entienden las sospechas de Rivera, si es que son solo sospechas; salvo que se admita que Rajoy no es lo suficientemente inteligente y sí lo bastante alma de cántaro para no enterarse de lo que ocurre en sus predios. Más o menos como Ana Mato que no se enteraba de los trasteos de su ex marido con los coches; ni de los suyos con los cumpleaños de sus hijos. Tienen todos ellos una cara que se la pisan. Sobre todo cuando Rajoy apela a su experiencia de gobernante para que le voten y poder seguir con su política económica que está acabando con todo.

Victoria Rosell, en la rueda de prensa ofrecida este miércoles. (ALEJANDRO RAMOS)

Victoria Rosell, en la rueda de prensa ofrecida este miércoles. (ALEJANDRO RAMOS)

Soria a por Rosell

Quien conozca el percal en estas asirocadas ínsulas maliciará lo que hay detrás de la investigación abierta por la Fiscalía a la candidata de Podemos al Congreso de los Diputados, la juez en excedencia Victoria Rosell. Mentiría si dijera que no me esperaba algo así ni que no haya comentado a los amigos que algo intentaría José Manuel Soria contra ella. Como candidata rival en unas elecciones donde se juega el bigote que ya no luce y como venganza, pues es compañero de Rosell, Carlos Sosa, director de este periódico, quien le ha sacado a la luz algunos de “sus asuntillos”, como se decía en lo antiguo.

Nada digo de la catadura ética y política del sin embargo ministro que no esté ya dicho. Muchos, de su partido y fuera de él, lo han padecido y sé del miedo que le tienen. Entiende Soria la política al estilo de cuando Él habitaba entre nosotros. Es el tipo de políticos en democracia a los que desconcierta toparse con alguien que no le tema, cual es el caso de Carlos Sosa. Se sienten desasistidos. Soria señaló a Sosa como enemigo por críticas que no le gustaron, decidió aplastarlo, a él y a este periódico con lindezas como la de advertir a potenciales anunciantes que consideraría acto de beligerancia en contra suya insertar publicidad en Canarias Ahora. Y pinchó en hueso porque, la verdad, miedo sí que no hay.

Pero no ceja el muy ministro que ahora trataría de dañar a Victoria Rosell como digo en su doble condición de compañera de Carlos Sosa y candidata de Podemos. Representa, pues, todo lo que resulta odioso a una mentalidad fascistoide como la del sin embargo ministro. Le facilita mucho las cosas que Rosell pertenezca, además, en el seno de la Administración de Justicia, al sector progresista enfrentado al conservador donde Soria tiene más predicamento.

La investigación se dirige a aclarar las circunstancias en que se produjo el alquiler, con expectativas de adquisición cuando sea legalmente posible, de la licencia de emisión que posee la empresa de Canarias Ahora, a la Unión Deportiva Las Palmas. Y ya veremos en qué para todo. De momento, el sin embargo ministro ha ordenado a sus abogados querellarse contra la jueza porque lo acusó de estar detrás de la movida. Cosa que, como digo, no sorprende a nadie que conozca los antecedentes. A las informaciones en este mismo periódico me remito.

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