Menos suelo y ocupar cubiertas: la nueva propuesta para implantar renovables en Lanzarote sin dañar el paisaje
El Cabildo de Lanzarote ha presentado una nueva propuesta para implantar renovables en la isla. Lo ha hecho tras la polémica que provocó su acuerdo con el Gobierno de Canarias sobre las Zonas de Aceleración de Renovables (ZAR), que contemplaba reservar 3.163 hectáreas de suelo virgen para construir grandes parques de energía eólica y solar sin contar ni con la población ni con los ayuntamientos. Ahora, la corporación ha remitido a los siete municipios un informe que propone priorizar el uso de las cubiertas y que reduce a 200 hectáreas (un 0,25% del territorio insular) el suelo a ocupar.
El documento propone una serie de localizaciones distribuidas por toda la isla que ahora tendrán que ser revalidadas por los gobiernos municipales. El Cabildo ha dado un plazo de tres semanas a los ayuntamientos para que presenten sus aportaciones y posibles propuestas antes de elevar el documento final al Consejo de la Reserva de la Biosfera y al Gobierno de Canarias.
El informe, al que ha tenido acceso Canarias Ahora, ha sido elaborado por los doctores arquitectos Vicente Mirallave Izquierdo y Flora Pescador Monagas, por encargo de la Reserva de la Biosfera del Cabildo de Lanzarote. El documento resalta el paisaje como ''uno de los máximos valores a preservar'' antes de implantar cualquier infraestructura: ''Cualquier actuación sobre estos paisajes ha de ser muy medida y controlada en su escala, dimensiones y calidad de la intervención''.
Según el informe, Lanzarote tiene capacidad para avanzar hacia un modelo energético más autosuficiente sin necesidad de comprometer sus valores ambientales y paisajísticos. El objetivo final es alcanzar la autosuficiencia en 2040. Para conseguirlo, los investigadores sugieren que la implantación de renovables debe concentrarse ''prioritariamente'' en espacios que ya estén transformados o alterados por actividades previas.
Su implementación, añaden, debe ser compatible con la calidad de vida de la población, preservar los usos tradicionales del suelo y ser compatible con las actividades económicas, residenciales, agrícolas y turísticas. Además, el estudio encargado por el Cabildo coincide con el que publicó en junio la la Fundación César Manrique en junio en la importancia de la participación y la aceptación social de la planificación energética. Por último, apuesta por un modelo de gestión pública y de autoconsumo colectivo para evitar la especulación y garantizar la soberanía energética insular.
Cubiertas y canteras
El desarrollo energético en Lanzarote, dice el estudio, debe evitar ''la dispersión indiscriminada de instalaciones sobre el territorio insular'' o la ocupación masiva del suelo rústico. Por el contrario, se debe priorizar la ocupación de áreas obsoletas, incompletas y otros espacios degradados, así como las cubiertas de los edificios públicos y privados. Para garantizar que cualquier proyecto se adapte a las condiciones del lugar, el informe plantea que estos deben contar con un Estudio de Integración Paisajística donde se justifique plenamente su idoneidad.
''El modelo más eficiente [...] no sería una expansión extensiva de grandes parques energéticos, sino una estrategia jerarquizada: primero cubiertas urbanas y superficies ya artificializadas; después espacios degradados o industriales; y solo de forma limitada, instalaciones de mayor escala integradas en el territorio'', apunta el texto. Además, concluye que Lanzarote debe apostar por un sistema híbrido integrado por la energía solar y la eólica, y no elegir solo una de ellas.
El informe contempla 70,94 hectáreas (ha) de espacios degradados o transformados. Todos ellos son canteras de extracción de áridos explotadas por empresas: cantera de Lanzagrava (16,85 ha), cantera de hermanos Tavío (8,81) y cantera de Horinsa (28,28).
Sobre el uso de cubiertas, el documento cita un estudio del Instituto Tecnológico de Canarias que estima que Lanzarote dispone aproximadamente de 910 hectáreas de cubiertas aptas para instalar energía fotovoltaica, lo que permitiría generar 906 megavatios. El sector residencial acapararía el 55% de la superficie de cubiertas, siendo el segundo sector de mayor importancia la hostelería, con el 15%.
''Una parte muy significativa de la transición energética podría producirse sin necesidad de consumir nuevo suelo, especialmente mediante la activación del sector residencial, [...] junto con el sector turístico y de servicios'', reza el documento.
La generación energética, añaden, deberá vincularse a los principales centros de consumo tales como núcleos urbanos, sistemas generales o grandes infraestructuras energéticas e hidráulicas existentes. Según ha informado el Cabildo, se contempla instalar un parque fotovoltaico en el entorno de la cárcel de Tahíche, cuya producción energética se destinaría prioritariamente al ciclo integral del agua con el objetivo de paliar el elevado consumo de energía asociado a la desalación, depuración y distribución de los recursos hídricos de la isla.
Este servicio consumió el 13,72% de la energía que se produjo en Lanzarote en 2024, por debajo del consumo de los hogares (28,59%) y de los servicios de aojamiento (27,98%). El principal problema pasa por las enormes pérdidas del agua que producen las desaladoras. Según los últimos datos publicados, más del 50% de este recurso se pierde antes de llegar a las casas por las deficiencias de la red.
Otra de las propuestas que hace el estudio es aprovechar que el sistema eléctrico de Lanzarote y Fuerteventura están conectados para hacer de las dos islas ''un único espacio de energías renovables compartidas'' para ahorrar esfuerzos y consumo de suelo.