Cayetano Cordovés: “Los editores vamos a demandar ilustraciones a mano, porque quienes compran libros quieren la calidez de la imperfección”

Los Llanos de Aridane —
23 de octubre de 2026 16:10 h (Hora canaria)

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El sueño hecho realidad de tener entre las manos las ilustraciones editadas en un libro está más cerca gracias a Bolboreta. VI Festival de Ilustración de Los Llanos de Aridane, que se celebra desde este viernes y hasta el domingo 25 de octubre en La Palma. Este encuentro, el único de Canarias dedicado a este arte, reúne a las editoriales invitadas en una actividad abierta al público en general para que les presenten, según el orden de llegada, sus porfolios. “La oportunidad es única”, destaca José Tabares, director del festival, “porque en otros festivales hay que pedir cita con meses de antelación, hay una selección previa de candidatos y, si eres de La Palma, tienes que pagarte el billete de avión y la estancia para que al menos vean tu trabajo. Aquí”, destaca, “estaremos con Diego Pun Ediciones y A Buen Paso Ediciones toda la mañana del domingo 25 de octubre, en la Casa de la Cultura, para recibir a quienes quieran venir para encontrarse con ellas”.

Cayetano Cordovés, editor de Diego Pun Ediciones, editorial canaria que impulsa a la ilustración nacional e internacional desde el Archipiélago desde 2008, explica en esta entrevista cómo ve el mercado editorial desde su experiencia. La editorial ha reeditado en 2025 con Javier Sáez Castán, Premio Nacional de Ilustración, el álbum ilustrado de culto Limoncito, un cuento de Navidad sobre redención con muchas luces que surgen desde la oscuridad. Ambos estarán presentes en el festival Bolboreta mañana sábado, 24 de octubre, a las 10.00 horas, en la Casa de la Cultura de Los Llanos de Aridane, para revelar los secretos del trabajo compartido por artista y editor de cara a la publicación de un libro en la Mesa de Diego Pun Ediciones. Después, a las 11.15 horas, Sáez Castán, ofrecerá un taller de ilustración con entrada libre hasta completar aforo. Será también en la Casa de la Cultura.

¿Cómo surgió la reedición de Diego Pun de Limoncito, de Javier Sáez Castán?

La relación con Javier Sáez Castán es de hace muchos años, cuando le publicamos su proyecto Isla de Cuentos, en el que Javier identifica con un cuento clásico cada una de las Islas Canarias según su aspecto físico o geográfico a través de un microrelato. Esa fue mi primera relación con él después de conocerlo en el Festival de Cuentos de Los Silos. Limoncito se había editado con una editorial mexicana, pero él estaba convencido de que podía tener una nueva vida en España con una nueva edición, así que me lo comentó y nos animamos a volver a publicarlo. Cuando vi el cuento me fascinó y, como me gustan mucho los retos de publicar lo que no es comercial, lo que no está de moda, nos lanzamos a ello. La misma palabra del título lo dice. Limoncito es algo agrio, como lo es la misma vida, por lo que creo que es necesario para tenerlo en el mercado editorial en España y en los países en los que estamos presentes. Son ilustraciones analógicas con una crítica social muy importante. Además, al volverlo a editar modificamos la tipografía y la cubierta para ofrecer una propuesta más atractiva.

¿Qué requisitos debe reunir un álbum ilustrado para ser publicado por Diego Pun Ediciones?

Como editor, no creo que haya una fórmula exacta para editar un álbum ilustrado. A veces las ilustraciones acompañan a los textos y a veces nos hay textos, solo ilustraciones por la gran fuerza que estas tienen. Lo que tienen que tener las ilustraciones es una intensidad, un mensaje independientemente del texto, y también que haya una relación entre todas ellas. Algo debe conectar al texto con la ilustración. No pueden ser unos dibujos en diferentes páginas, sino que deben poseer un ritmo narrativo que acompañe al texto y, muy importante, que la composición del diseño y la maquetación, a la hora de ponerle un texto, integre el dibujo y el texto. La ilustración no va sola, es una parte más del proyecto editorial. También es muy importante tener en cuenta que los libros van dedicados a niños y adolescentes, así que deben estar ideados para estas edades.

¿Qué se siente al trabajar en una editorial de ilustración?

Como editor canario que está especializado en la edición infantil y juvenil y en el libro álbum ilustrado lo primero es que es una gran responsabilidad, porque editamos para niños y adolescentes. Este es el principal motivo por el que acompañamos los libros de ilustraciones, ya que tienen un lenguaje propio que se complementa con el texto y que no solo acompaña a la lectura sino que, también, ofrece una lectura paralela. El propio lector interpreta las ilustraciones y aprende cosas diferentes, y eso nos importa muchísimo por el público al que nos dirigimos.

¿Todo lo que se puede contar se puede contar con imágenes?

Pues sí. Hay una tendencia que son los Libros silentes, los Silent books, que son libros que solo contienen imágenes. Ellos son una demostración de la fuerza que tienen las imágenes. Muchas veces el libro álbum necesita de la ilustración para que cuente parte de la historia, pero en el caso de estos libros silentes solo las imágenes la cuentan.

¿Cómo ve el mundo editorial la digitalización y la IA en ilustración?

Por la alta demanda que hay en el mercado para tener los libros más rápidamente en circulación y la necesidad de adaptarlos con velocidad a varios formatos lo digital está prevaleciendo sobre lo analógico, eso es verdad. Pero también es verdad que la calidez de lo analógico no se puede igualar con nada. Siempre pongo en valor la perfección de la imperfección de los trazos a mano; que a veces es imprecisa y que, por eso mismo, hace más perfecta la ilustración. A corto plazo los editores vamos a demandar ilustraciones a mano, aunque nos retrase a la hora de editar, porque esa calidez esa muy necesaria en los libros, porque quienes los compran la notan. Por eso es necesaria.