‘Mija, qué sé yo’, de Kyriam González Guerra
‘Mija, qué sé yo’, de Kyriam González Guerra. Érase una vez Hambre, Una batita grande y Era un nombre de nadie, hilvanando un fanzine. Este fanzine es un trabajo hecho con amor. Pura artesanía del alma. Una creación alejada de lo establecido y lo meramente comercial. Kyriam nos presenta una apuesta clara de mirada al pasado. A la vida de antes, a los días de las abuelas. Los consejos sabios, la fotografía sepia sin filtros. La nostalgia que apunta directamente al corazón haciendo diana. Nos lleva a una cómoda de madera, a un café caliente entre vecinas, a la escuela, a mil lugares habitados. Son las memorias de su abuela Tomasa Cabrear Guerra. Este fanzine es una escultura a letras del ámbito rural. Un lugar en el que la sociedad actual se debería fusionar. “Yo no fui pequeña nunca. A mí la niñez se me quedó enredada, en las patas de las cabras y el hocico de los cochinos, mucho antes de saber qué cosa era una letra” (‘Mija , qué sé yo’).