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Un informe científico alertó del fuerte impacto ambiental por la ampliación del Puerto de Valencia que avala el TSJ

Evolución del crecimiento del Puerto de València.

Carlos Navarro Castelló

València —
12 de septiembre de 2026 23:02 h

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La Declaración de Impacto Ambiental del año 2007 que da cobertura a la macroampliación norte del Puerto de Valencia se ha visto superada por el tiempo y por los hechos. Aun así, en una reciente sentencia, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha avalado su plena vigencia legal y su validez para amparar las importantes modificaciones realizadas en cuanto a la configuración de los muelles con respecto al proyecto inicial.

Así pues, a día de hoy, con las obras de la segunda fase de la ampliación empezadas hace casi un año, aunque la DIA no esté caducada a efectos legales, su efectividad para proteger el ecosistema se ha visto completamente sobrepasada, tal y como acreditó en 2024 un estudio científico de la Universitat de València en lo que a la afección a las playas se refiere del Parque Natural de la Albufera se refiere. El asunto no es menor: la regresión de la restinga de La Devesa provoca filtraciones de agua salada al lago, poniendo en riesgo su viabilidad.

El informe está firmado por los investigadores Juan Soria y Juan Víctor Molber, y por la investigadora Rebeca Pérez, del Institut Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat de València (UV) y se publicó el 2 de enero de 2024 en la revista 'Urban Science'. Tal y como acredita, la superficie de las playas de Pinedo, El Saler y La Garrofera han pasado de tener 170 hectáreas de arena en la década de los años 90 a 43 en 2022, lo que supone la pérdida de un 70% en 30 años.

Las imágenes aéreas en las que se basa el estudio muestran que desde 2013 hasta 2022, como consecuencia del efecto del dique de abrigo de la ampliación norte del puerto y la reducción de las actividades de rehabilitación en el área, se produjo una reducción de aproximadamente 90 hectáreas de arena, es decir, en nueve años se perdió casi la mitad de la superficie de estas playas, cuando la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) siempre había negado impactos adiciones causados por el mencionado dique correspondiente a la primera fase de la ampliación, que se ejecutó entre los años 2010 y 2012.

La metodología aplicada para obtener esos datos, con imágenes por satélite, se utiliza para conocer el volumen de arena de los desiertos y aquí se ha aplicado por primera vez a las playas. De esta forma, se constata, además, que la mayor reducción de los arenales se produjo tras la ejecución del dique norte de la ampliación del Puerto de València, y que la regeneración realizada en 2023 entre Pinedo y la Gola de pujol aumentó la superficie de arena hasta las 112 hectáreas, un 34% por debajo de lo que llegaron a tener.

El estudio muestra una relación directa entre la expansión del Puerto de València, con la creación de la Marina Real Juan Carlos I y la preparación para las pruebas de la Copa América, y la reducción de superficie de las playas: “A pesar de mantener un área relativamente estable entre 1999 (el comienzo de la recuperación) y 2013, ha habido una fuerte disminución debido a las obras en curso en el Puerto con fines económicos, como la sede del circuito urbano de Fórmula 1 y la Copa América”, dice el estudio.

Por la dinámica de las corrientes marinas (norte-sur) en esta parte del Mediterráneo, las playas del norte de las grandes infraestructuras crecen, y las del sur pierden arena. El área de estudio incluye los aproximadamente 8 kilómetros desde la actual desembocadura del río Turia, al sur del puerto de València, hasta la Gola de Pujol.

Así, las imágenes de los satélites Landsat-5, Landsat-8 y Sentinel-2 constatan cómo las labores de mantenimiento y mejora de los años 2004 al 2010 fruto de proyectos LIFE “consiguieron mantener artificialmente las tres playas, hasta que la nueva ampliación del Puerto desperdició este esfuerzo”, en referencia al espigón norte, según explica Juan Soria, también profesor del Departamento de Microbiología y Ecología de la Universitat de València.

La ineficacia de la DIA de 2007

De forma indirecta, el estudio publicado por la Universitat de València viene a confirmar dos aspectos importantes. En primer lugar, que la declaración de impacto ambiental (DIA) del año 2007 que la Justicia ha validado para dar cobertura al polémico proyecto está obsoleta, ya que no ha impedido que las playas del sur se hayan visto afectadas de forma importante por la regresión como consecuencia de la construcción del dique norte.

En segundo lugar, que el Puerto ha incumplido todo lo referido a la regeneración de playas que establecía la propia DIA, tal y como pone de relieve el informe de estrategias marinas de la Demarcación de Costas sobre la ampliación norte. No en vano, los 35 millones de euros invertidos desde 2023 para regenerar las playas de El Saler y El Perelló han sido abonados íntegramente por el Gobierno central, cuando la DIA dice que debía ser la APV la que redactara y financiara los proyectos.

Pese a todo y pese a que los cambios implementados sobre el proyecto original tampoco se ajustan a los parámetros que establece la DIA de 2007 y pese al informe del perito designado por el propio juzgado, que concluyó que era preceptiva otra declaración de impacto ambiental, los magistrados se han acogido a los informes de la APV y han considerado que no procede la tramitación de otra evaluación ambiental que analice los riesgos de la actividad portuaria derivada de la ampliación en las playas, en la Albufera, en la contaminación ambiental y en la movilidad del área metropolitana de València.

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