Una patrulla de militares hostiga durante dos horas a voluntarias de una ONG obstaculizando el reparto de comida a migrantes
Repartir comida en Ceuta ha pasado a ser una labor de constante objetivo de acoso. No solo de algunos vecinos, que gritan e insultan a los voluntarios durante repartos de comida, sino también por miembros del Ejército español. Una patrulla de cinco militares ha hostigado durante dos horas a activistas de la ONG No Name Kitchen. Un vehículo militar ocupado por miembros de Regimiento de Infantería del Ejército de tierra 9 ha bloqueado la puerta de la base de operaciones de la organización que cada día realiza repartos de comida a migrantes en aquellos barrios adonde no llegan las ONG grandes.
Durante dos horas, el vehículo ha permanecido a medio metro de la entrada al local, mientras uno de los militares hacía comentarios a una de las activistas de la organización, que permanecía allí para vigilar la sede de la organización. En un momento dado, uno de los uniformados ha tirado la ceniza de su cigarro encima de la voluntaria, que también denuncia una actitud de comentarios de acoso sexista por parte del militar.
Las voluntarias de No Name Kitchen y del colectivo Brigadas de Apoyo mutuo trataron de continuar su actividad pese a las complicaciones, pues debían sacar cajas de alimentos para trasladarlos al lugar donde deben preparar las raciones de comida que posteriormente distribuyen entre personas que en ocasiones acumulan días sin comer. Las activistas sacaron la comida en mochilas o tenían que pasar de lateral en el minúsculo hueco dejado entre el furgón militar y el edificio. “No podemos parar porque si no llegamos tarde a hacer el reparto y hay mucha gente con hambre”, dijo uno de los miembros de Brigadas de Apoyo Mutuo.
Según afirman las voluntarias de No Name Kitchen, alrededor de las 12 de la mañana se encontraron la patrulla cuando debían hacer el traslado de alimentos para comenzar a preparar las raciones de comida. “Les hemos preguntado que qué hacían aquí, que si se podían alejar un poco, pero nos dijeron que tenían la orden de estar allí”, indica la activista, que prefiere no decir su nombre ante el constante acoso sufrido en las calles de Ceuta por parte de algunos vecinos.
Mientras elDiario.es ha estado en la zona, otro vehículo militar ha pasado frente a la puerta de la organización y uno de los uniformados de su interior ha insultado a la activista que custodiaba el lugar. “¡Perra!”, le ha espetado desde el furgón del Ejército.
El mismo miembro de la patrulla que ha tirado su ceniza sobre la activista, ha hecho fotos o vídeos de la periodista que firma la información, así como del fotoperiodista ceutí Antonio Sempere, quien ha exigido al militar que dejase de grabar a los periodistas.
En un momento dado, la periodista de elDiario.es se ha acercado al mismo uniformado para avisar de que si grababa su rostro no iba a salir publicado, para evitar posibles los enfrentamientos por su parte. El militar ha respondido: “Puede grabar lo que quieran pero si sale mi cara te voy a perseguir”.
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