Menores migrantes denuncian su expulsión ilegal desde Ceuta a Marruecos: “Dijimos que éramos niños y no importó”
En plena madrugada, un furgón de la Guardia Civil se aproxima a la frontera del Tarajal (Ceuta). El vehículo se introduce en la playa que conforma la zona de seguridad de responsabilidad española hasta alcanzar la valla del espigón ceutí. Allí, junto a una puerta ubicada en la alambrada, los agentes aparcan la camioneta en paralelo al perímetro. Minutos después, varias personas migrantes son dirigidas al otro lado de la alambrada, donde desaparecen en la oscuridad, ya en manos de Marruecos. Entre las personas trasladadas a la frontera en este tipo de operativos repetidos en pleba noche durante al menos la última semana, el Instituto Armado ha expulsado a menores de edad sin aplicar el procedimiento legal establecido, según han denunciado a elDiario.es varios adolescentes que ya se encuentran en su país de origen.
Tres menores extranjeros no acompañados llegados a Ceuta durante la entrada masiva de finales de agosto han denunciado haber sido retornados irregularmente a Marruecos por España en las últimas semanas, sin haber seguido el procedimiento establecido por la Ley de Extranjería y la Ley del Menor, que exige el estudio individualizado de cada caso, asistencia letrada y la supervisión de la Fiscalía, entre otras garantías para proteger el interés superior del menor. Los adolescentes expulsados, ya en su país, aseguran haber sido detenidos en las redadas de grupos de militares que vigilan la ciudad autónoma y, posteriormente, haber sido entregadas forzosamente al país vecino por la Guardia Civil. A ellos se suma otro chaval de menos de 18 años, detenido después de lanzarse al mar para intentar salvar a un joven marroquí que pidió auxilio tras entrar a nado a la ciudad autónoma la semana pasada. Tras el rescate, aún mojado, fue expulsado junto al recién llegado, como si hubiese entrado a suelo español en ese mismo momento, pese a haber llegado a la ciudad un mes antes.
El Ministerio del Interior niega a elDiario.es que se estén produciendo repatriaciones o devoluciones sin procedimiento desde Ceuta a Marruecos y rechaza específicamente que los retornos en frontera sean realizados por parte de la Guardia Civil. “Tanto las devoluciones como las expulsiones que se están practicando en Ceuta las ejecuta la Policía Nacional, único cuerpo competente para hacerlo, siempre con el correspondiente mandato o autorización judicial”, afirman fuentes oficiales del departamenteo dirigido por Fernando Grande-Marlaska. “La Guardia Civil no tiene competencias para hacerlo y, mucho menos, sin la cobertura legal del correspondiente expediente”, indican.
Interior: “Si algún miembro de la Guardia Civil ha hecho algo ilegal, se investigará”
Sin embargo, imágenes tomadas por elDiario.es este jueves y viernes en la frontera del Tarajal desmienten que las repatriaciones sean realizadas exclusivamente por la Policía Nacional. Este medio ha presenciado al menos cuatro operativos de retorno en la madrugada del 10 y 11 de septiembre, en los que furgones o vehículos de la Guardia Civil trasladan a personas migrantes hasta la frontera y, desde ahí, los acompañan al otro lado de la alambrada. Interior añade que, en caso de haberse producido retorno de menores sin procedimiento sería una actuación irregular: “Si algún miembro de la Guardia Civil ha cometido alguna accion ilegal, se investigará y se sancionará como corresponde”, añade un portavoz del Ministerio.
En una de las repatriaciones, un joven fue trasladado en un coche del Instituto Armado hasta la puerta donde se realizan estos retornos, pero el chaval -del que se desconoce su edad- logró escapar a la carrera del vehículo hasta lanzarse al mar con el objetivo de esquivar su regreso a Marruecos, lo que evidencia que no se trataba de una expulsión voluntaria como insiste en defender el Ministerio del Interior. Desde el agua, el chico imploró no ser repatriado a los agentes que esperaban en la orilla: “No Marruecos, por favor”. Finalmente, el migrante salió del agua por su propio pie y, custodiado por un agente a cada lado, fue acompañado hasta la puerta de la valla ceutí, donde su sombra desapareció, como aparece reflejado en un vídeo grabado por elDiario.es.
“Dijeron que estaban registrando a los menores”
Uno de los menores que confirma haber sido devuelto es Mohamed. Tiene 15 años y llegó a Ceuta a nado el pasado 30 de julio, después de ver a miles de personas en su propia ciudad en dirección a la frontera. Lo cuenta desde Marruecos, angustiado por estar de vuelta en su país después de malvivir durante más de un mes en las calles de la ciudad autónoma a la espera de ser admitido en un centro de menores del Gobierno regional, que tiene la responsabilidad de proteger y tutelar a los niños y niñas que no cuentan con la compañía de un adulto. Este martes 8 de septiembre a las cuatro de la madrugada estaba en los alrededores del Mercadona ubicado en la zona de la Almadraba. En este área dormían a la intemperie decenas de menores de edad, pues se había corrido la voz de que allí iban a ser identificados para, posteriormente, ser acogidos en un centro de menores de la ciudad autónoma. Muchos de los que aguardaron allí durante días aún no han sido filiados ni han obtenido una cama en un lugar seguro. Algunos de ellos, como denuncian Mohamed y sus amigos, acabaron retornados en su país.
“Decían que allí estaban registrando a los menores y fui allí para registrarme. Se acercaron unos militares y no paraban de decirnos: vayan a la comisaría y llevarán al centro. Nos decían que se preocupaban por nosotros y cosas así”, dice el adolescente, desde Castillejos (Marruecos). “Confiamos en ellos y seguimos caminando para ir a donde nos dijeron. Yendo para allí, la policía nos paró. Éramos cinco menores y dos mayores, y se lo dije desde el principio”, explica el chico. Uno de los militares, añade, comenzó a preguntar a los adultos si “querían volver a Marruecos”.
“Los mayores dijeron que no querían volver, y él los golpeó. Uno de ellos les respondió, y ellos lo abofetearon. Le volvió a preguntar si queríamos regresar a Marruecos. Volvió a decir que no. Finalmente, le dio un golpe más, y entonces dijeron: ”De acuerdo, nos vamos a Marruecos“. Mohamed explica que, tras pasar un rato retenidos, llegó a un vehículo policial que los llevó directamente a la frontera. ”Se llevaron nuestras pertenencias y no nos las devolvieron“, explica el chaval por videollamada ya desde Rincón. ”Estoy muy mal, muy agobiado. Si España no nos puede devolver, ¿no podría volver?“, pregunta el adolescente mientras se escucha de fondo la llamada al rezo de la ciudad marroquí.
"Decían que allí estaban registrando a los menores y fui allí para registrarme. Se acercaron unos militares y no paraban de decirnos: vayan a la comisaría y llevarán al centro. Nos decían que se preocupaban por nosotros y cosas así", dice el adolescente, desde Castillejos (Marruecos). "Confiamos en ellos y seguimos caminando para ir a donde nos dijeron. Yendo para allí, la policía nos paró. Éramos cinco menores y dos mayores, y se lo dije desde el principio", explica el chico. Uno de los militares, añade, comenzó a preguntar a los adultos si "querían volver a Marruecos".
Hadi llamó a su hermano pequeño durante horas este miércoles, hasta que supo que había sido devuelto a Marruecos. Habían llegado juntos a Ceuta a finales de agosto, pero ahora Hadi, el mayor, se ha quedado solo en la ciudad autónoma. Desde la barriada del Príncipe, donde duerme a la intemperie desde hace semanas, pide “justicia” ante lo que sabe que se trata de una “devolución ilegal”. Rayane tiene 17 años y fue retenido junto a un chico llamado Adam, de 16, mientras regresaban de la parte alta de la ciudad, donde habían comprado comida, hacia la zona próxima a la playa del Tarajal.
“Bajaban por el camino a la frontera. Un coche militar los detuvo, dos soldados se bajaron, los rodearon, los arrestaron y los llevaron directamente a la frontera”, cuenta Hadi elDiario.es después de haber hablado con su hermano pequeño por teléfono, quien le contó lo ocurrido desde el lado marroquí del perímetro fronterizo.
“Mi hermano me dijo que le introdujeron por una puerta de la valla. Había mostrado su documento nacional de identidad, donde pone que es menor de edad, pero no sirvió de nada. Lo hizo otra vez en la frontera, pero tampoco”, explica su hermano, que supo del paradero de Rayane por una llamada de este realizada desde la frontera antes de que, sospecha, los agentes le requisasen el teléfono. Desde aquel contacto, no ha vuelto a saber de Rayane. “No hemos tenido más noticias suyas”, indica preocupado. Sabe que en la parte alauí del paso fronterizo esperan varios autobuses donde los gendarmes alauíes suelen introducir a los chicos retornados desde España, a los que en ocasiones los trasladan a distintos puntos del sur del país, donde habitualmente con abandonados a kilómetros de las ciudades donde residen.
Achraf, de 17 años y originario de Casablanca, cuenta que fue expulsado de Ceuta a Marruecos el pasado 4 de septiembre después de lanzarse al mar para auxiliar a un joven marroquí que intentaba entrar a nado en Ceuta por el espigón del Tarajal. Achraf había llegado a la ciudad el 30 de julio y, antes de entrar en el agua para socorrer al joven que trataba de cruzar, dejó su ropa, su teléfono móvil y su documentación a Youssef, un amigo que continúa en Ceuta y con el que habla elDiario.es. Según el relato trasladado por este último, tras ser detenido, Achraf, menor de edad, fue expulsado inmediatamente por la frontera y una vez en Marruecos trasladado en autobús, junto a otros jóvenes mayores y menores de edad, hasta Beni Mellal, a más de 400 kilómetros de Casablanca. Desde allí, una mujer terminó pagándole un billete de autobús para que pudiera regresar a su ciudad. Un vídeo publicado por el Faro de Ceuta confirma la devolución de Nabil, del que elDiario.es ha confirmado su minoría de edad.
Cualquier retorno de menores sin procedimieto es ilegal, tal y como recoge la normativa española y quedó demostrado tras el operativo de retorno colectivo de menores impulsado por el Gobierno central y el ceutí en 2021 tras la llegada de cerca de 14.000 migrantes a la ciudad. Ambos ejecutivos retornaron de manera coordinada a 55 chavales sin cumplir la Ley de Extranjería, hasta que varias organizaciones de derechos denunciaron su ilegalidad ante la Justicia y lograron frenarlas. Más de cuatro años después, tras años de instrucción, la Audiencia Provincial de Cádiz con sede en Ceuta condenó por prevaricación a las consideradas responsables de la devolución que el Tribunal Supremo ya había tachado de irregular: la exdelegada del Gobierno central en Ceuta, Salvadora Mateos; y la exvicepresidenta del Ejecutivo ceutí, Mabel Deu. Este caso sentó un precedente clave en las fuerzas de seguridad ceutíes. Al menos hasta ahora, los agentes solían tener más precaución en las devoluciones inmediatas para evitar repatriar a menores.
Adultos que aseguran haber sido devueltos con menores
El caso de Nabil se produjo dos días después, durante la madrugada del pasado 6 de septiembre. Este joven de 25 años, originario de Kenitra, formaba parte de un grupo de alrededor de una treintena de personas que, según activistas presentes en Ceuta, fueron conducidas hacia la frontera del Tarajal bajo escolta militar. Entre ellas, de acuerdo con los testimonios recogidos, también había menores de edad. Nabil asegura que estaba junto a sus amigos, tumbado en el suelo y sin provocar ningún incidente, cuando fueron obligados a marcharse durante la noche empleando “violencia e intimidación”. Un activista del colectivo de activistas Brigadas de Apoyo Mutuo presenció el retorno de los chavales, y trató de detenerla, como quedó grabado en un vídeo al que ha accedido elDiario.es.
Otro de los jóvenes expulsados durante aquella madrugada, cuya identidad mantiene en el anonimato, asegura que entre el grupo había menores de 14 y 16 años y describe las semanas previas como un periodo marcado “por el miedo y la incertidumbre”. Según relata, varios de ellos habían intentado registrarse en los asentamientos informales, como el de Loma Colmenar, en Ceuta, sin conseguir una solución y habían acabado durmiendo juntos en la calle, donde los mayores trataban de proteger a los más pequeños. “Teníamos miedo de los militares”, afirma.
El joven sostiene que los agentes los subían a vehículos, los trasladaban de un lugar a otro y que algunos habían sufrido golpes y heridas. Además, el mismo joven pide a los vecinos de Ceuta que no criminalicen a todos los migrantes marroquíes: “No todo el mundo es mala gente”. Según explica, entre quienes permanecían en la ciudad había estudiantes y personas que únicamente buscaban trabajar y “salir adelante”.
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