Será que el sentido común nos aburre
Creo que el marrón en el que estamos metidos durará mucho, esto no se trata de los agoreros, astrólogos, nigromantes y enteradillos que avisaban a Julio César de que si iba al Senado de Roma lo iban a asesinar, incluso alguno de los conspiradores al parecer lo avisó y él no les hizo puñetero caso y así pasó lo que pasó, al gran general lo apuñalaron en vivo y en directo, por lo visto el hodiómetro se salió de madre. Un amigo experto en geopolítica me habla de señales terribles relacionadas con la guerra y el consumo. Los japoneses se preparan acumulando pescado crudo en enormes frigoríficos, los chinos acumulan cantidades ingentes de arroz, los franceses vino, aceite de oliva y masa para cruasanes, los portugueses ahorran bacalao, los alemanes guardan salchichas y cerveza, los italianos queso y pastas, los ingleses flema británica, los americanos agotan el mercado de armas etc. Todo esto resulta inquietante, y no comprendo por qué en nuestro país lo que más preocupa es el papel higiénico, otra vez la gente compra toneladas de papel higiénico, por lo visto han oído que en caso de ataque vamos a tener que evacuar y lo han interpretado escatológicamente, no se trata de una evacuación fisiológica sino geográfica. Otros rezan y rezan acumulando méritos para el más allá, no sea que. En fin, a mí la llegada de langostas a las islas me parece una señal cuasiapocalíptica aunque personalmente me inquietaría mucho más que terminaran la obras en las vías de La Palma o ver la Laguna de Barlovento llena y no te digo nada que una caravana se arrimara para dejar paso. Una vez entré a un bar repleto de gente en Madrid y nada más entrar un camarero me gritó: ¿Qué desea, señor? Casi me da un infarto. En fin, si escapamos será de manganilla, como siempre, los seres humanos tenemos una larga tradición en complicarnos la vida, por lo visto el sentido común nos aburre. Reconozcámoslo.