Llegar tarde al Presupuesto también tiene consecuencias

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En política, como en la vida, los tiempos importan. Y cuando se trata del Presupuesto de una institución como el Cabildo de La Palma, llegar tarde no es una cuestión menor ni un simple retraso administrativo: tiene efectos reales sobre la planificación, la gestión y la capacidad de respuesta a los problemas de la ciudadanía.

La Palma tiene el último Cabildo de Canarias en presentar su presupuesto para 2026. Mientras el resto de islas han aprobado o presentado sus cuentas, permitiendo arrancar el año con una hoja de ruta clara, nuestra isla encara el inicio del ejercicio dando a conocer el 19 de enero cuáles serán las prioridades económicas del Gobierno Insular.

Un presupuesto no es solo una cifra global ni un documento técnico. Es el principal instrumento de planificación de cualquier administración. Marca qué se va a hacer, cuándo y con qué recursos. Presentarlo tarde condiciona todo el ejercicio: retrasa inversiones, limita la puesta en marcha de nuevas políticas sociales y sociosanitarias, dificulta la contratación y reduce la capacidad del Cabildo para actuar con agilidad ante las necesidades reales de la población.

La Palma se encuentra en un momento especialmente sensible. La recuperación social y económica sigue siendo una prioridad, las listas de espera en servicios esenciales preocupan y existen oportunidades de financiación, como los Fondos Europeos, que exigen planificación, rigor y capacidad de ejecución. En este contexto, comenzar el año sin un presupuesto supone partir con desventaja.

Desde el Grupo Popular no planteamos esta reflexión desde la confrontación, sino desde la responsabilidad institucional. Fiscalizar también es advertir cuando las cosas se hacen tarde o mal, pero siempre con voluntad de mejorar y de aportar soluciones. Creemos que la ciudadanía merece certezas, estabilidad y una gestión previsible, no improvisación ni decisiones de última hora.

Presentar el presupuesto es una obligación básica de cualquier Gobierno. Hacerlo a tiempo demuestra previsión, liderazgo y respeto por la institución y por quienes dependen de ella. Hacerlo tarde condiciona todo lo que viene después.

La Palma no puede permitirse perder más tiempo. Necesita planificación, rumbo claro y herramientas eficaces para afrontar los retos del presente y del futuro. El presupuesto debería ser el punto de partida para avanzar, no un obstáculo añadido en el camino.