Día Internacional de la Educación: educar también es cuidar la salud mental
Cada 24 de enero, con motivo del Día Internacional de la Educación, se nos invita a reflexionar sobre el verdadero alcance del acto educativo. Más allá de la transmisión de contenidos académicos, educar implica acompañar el desarrollo emocional y social de niñas, niños y adolescentes, entendiendo que el aprendizaje solo es posible cuando existe bienestar psicológico.
Durante mucho tiempo se pensó que el éxito educativo dependía casi en exclusiva del esfuerzo individual y de la capacidad intelectual. Sin embargo, la experiencia diaria en las aulas demuestra otra realidad: ningún aprendizaje significativo florece si un niño o una niña no se siente seguro, escuchado y emocionalmente estable. La mente aprende mejor cuando el corazón está tranquilo.
La neuroeducación confirma que el estrés crónico y la ansiedad bloquean funciones ejecutivas como la atención, la memoria y la planificación, dificultando el aprendizaje. Por ello, la educación emocional no debe entenderse como una asignatura aislada, sino como un eje transversal del currículo y un compromiso compartido con las familias y la comunidad, también fuera de los centros educativos.
En La Palma, un territorio marcado por un fuerte sentido comunitario y por acontecimientos recientes de gran impacto emocional, como la pandemia de 2020 y la erupción volcánica de 2021, esta realidad se ha hecho especialmente visible. Las consecuencias sociales y psicológicas vividas por muchas familias han puesto de manifiesto la necesidad de reforzar la atención al bienestar emocional en los entornos educativos. Aprender y sentirse bien están estrechamente ligados, y ningún proceso educativo puede desarrollarse plenamente sin seguridad emocional, escucha y apoyo.
En este contexto, la Asociación Salud Mental La Palma desempeña un papel esencial. Desde 1998, esta entidad sin ánimo de lucro trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental y sus familias, desarrollando también una importante labor preventiva y educativa con la población infanto-juvenil, en coordinación con los centros educativos y la comunidad.
Uno de los ejes de su intervención es el refuerzo educativo y pedagógico dirigido a menores que presentan dificultades de aprendizaje o que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Este apoyo, que se desarrolla dentro y fuera del horario escolar, no solo busca mejorar el rendimiento académico, sino también fortalecer la autoestima, los hábitos de estudio y el bienestar emocional, entendiendo la educación como un proceso integral.
La asociación complementa esta labor con Grupos de Ayuda Mutua para niños y niñas de entre 7 y 13 años, así como con acciones de sensibilización en centros escolares que promueven una visión positiva e inclusiva de la salud mental. Talleres, campus y actividades familiares refuerzan además el tejido social y ofrecen espacios seguros donde aprender a gestionar emociones, relaciones y dificultades cotidianas.
En este Día Internacional de la Educación, la experiencia de la Asociación Salud Mental La Palma nos recuerda que educar es también cuidar. Apostar por una educación que integre la salud mental es invertir en bienestar, prevención, resiliencia y futuro para toda la comunidad palmera.
Recordemos que enseñar es un acto profundamente humano, no educamos solo para aprobar exámenes, sino para que las personas aprendan a cuidarse, a cuidar a otros y a construir un proyecto de vida con sentido. Porque cuando la educación abraza la salud mental, se convierte en el mejor lugar para crecer.
*José Castro Nozal es pedagogo de Salud Mental La Palma
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