“La Palma tiene una apuesta ganadora para el TMT”
“En el complejo tablero de la gran ciencia mundial, La Palma ha movido ficha con una audacia que puede ser definitiva”. Con estas palabras, Héctor Izquierdo, miembro del equipo negociador, define la posición de la isla para acoger el Telescopio de Treinta Metros (TMT). La Palma ha dejado de ser un sólido 'Plan B' para convertirse en protagonista gracias a una oferta firme respaldada por 400 millones de euros del Gobierno de España, un movimiento que surge ante las dificultades del proyecto en su primera opción, Hawái.
En el complejo ajedrez de la gran ciencia mundial, La Palma ha ejecutado un movimiento audaz y estratégico que podría asegurar su futuro como un epicentro científico global. En conversación con este medio, Héctor Izquierdo, Comisionado y miembro del equipo negociador para la candidatura del Telescopio de Treinta Metros (TMT), desgrana con una confianza basada en hechos la estrategia que posiciona a la isla como la favorita para albergar el que será el mayor y más avanzado telescopio del hemisferio norte.
“Sinceramente, creo que esta es una apuesta ganadora para La Palma”, afirma Izquierdo con una convicción forjada a través de un minucioso y discreto trabajo diplomático y político. Su optimismo no es infundado, sino el resultado de una labor de seguimiento a la política científica estadounidense que identificó una ventana de oportunidad crucial.
El punto de inflexión, según relata el comisionado, llegó cuando la financiación para el TMT no fue incluida en los presupuestos de la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos, el organismo que lidera la participación de dicho país en el consorcio. Esta situación, sumada a las dificultades que el proyecto ha enfrentado en su ubicación principal de Mauna Kea, en Hawái, preparó el terreno para la ofensiva española.
Una oferta que lo cambia todo
El Gobierno de España, tal como anunció la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha dado un paso sin precedentes con un respaldo rotundo: una oferta económica de 400 millones de euros para la construcción del telescopio en La Palma. “Esto lo cambia todo”, subraya Izquierdo. “Ya no somos meros espectadores esperando una decisión ajena; somos protagonistas con una oferta firme y poderosa”.
Noticias recientes confirman que el consorcio internacional del TMT (formado por Estados Unidos, Canadá, Japón e India) está “revisando cuidadosamente” la propuesta española, aunque recalcan que aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre la ubicación.
“La balanza, pues, entre una opción donde a lo mejor no tienes tanto apoyo económico y otra opción donde tienes 400 millones, yo creo que puede caer en nuestro lado”, reflexiona Izquierdo. El escenario actual es claro: “Estamos con una oferta muy buena versus, no hay aportación económica” del lado estadounidense.
La estrategia del despacho y la diplomacia
Este audaz movimiento financiero es la culminación de una estrategia meticulosa. “Ha sido una iniciativa impulsada por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con el director Valentín Martínez y el responsable de los observatorios, Emilio García, al frente, continuando la senda marcada por el anterior director, Rafael Rebolo. Siento una profunda admiración por los tres y, como palmero, una deuda de gratitud por todo lo que su labor —y la de todo el equipo del IAC— representa para nuestra isla. En este contexto, hemos mantenido reuniones al más alto nivel en la embajada de España en Washington, así como con el ICEX, con directivos de la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) y con responsables de las secretarías de Estado de Comercio Exterior”, detalla el comisionado. El objetivo era presentar las “ventajas extra de La Palma” a los altos cargos de la NSF, no solo con el respaldo financiero, sino también con mecanismos como los incentivos fiscales de la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC), que ya han demostrado su eficacia abaratando otros proyectos de telescopios.
Izquierdo reconoce que la decisión final recae en el consorcio internacional y no está asegurada. Sin embargo, la presión del tiempo juega a favor de un desenlace. El proyecto acumula años de retraso y los equipos científicos diseñados corren el riesgo de quedar obsoletos, una preocupación que comparten los propios científicos americanos.
Un futuro transformador para La Palma
Si la balanza se inclina finalmente hacia la “Isla Bonita”, el impacto será revolucionario. “Podemos tener una isla donde el 6 o el 7% del PIB proceda directamente de la ciencia”, vaticina Izquierdo. La construcción, una obra civil estimada en más de 900 empleos y 1.200 millones de euros que dinamizaría la economía durante una década, sería solo el comienzo.
La llegada del TMT, junto a las investigaciones ya presentes en vulcanología, geotermia y ciencias del mar, crearía un ecosistema de conocimiento único, mar, cielo y tierra capaz de atraer talento de todo el mundo, estudios universitarios especializados y generar empleos de alta cualificación. “Es que podemos transformar la isla. Como se suele decir, no son los países ricos los que invierten en ciencia, sino que son ricos porque antes han invertido en ciencia y podemos ser, además con la inversión en paralelo en geotermia, la isla de la ciencia 100% renovable”.
El camino está trazado. Se espera que la National Science Foundation tome una decisión a lo largo de este año. Con permisos, terrenos y ahora un músculo financiero formidable, La Palma ha demostrado al mundo que está preparada para liderar la ciencia del futuro. Como concluye el comisionado: “Estamos haciendo todo lo posible para conseguirlo y dejar un camino trazado para hacer de La Palma una isla diferenciada y de vanguardia”.