La Palma ha dejado de contar con un sistema de recogida selectiva de residuos textiles tras la retirada de los 60 contenedores que gestionaba la Fundación Isonorte, una red implantada desde 2013 en los 14 municipios de la isla y que en 2025 permitió recoger en torno a 200 toneladas de ropa usada.
El gerente de Isonorte, Eduardo Calderón, ha explicado que la decisión responde a la inviabilidad económica del servicio, que se prestaba de forma gratuita.
Según ha señalado, la fundación comunicó previamente la situación a los ayuntamientos y al Cabildo insular, advirtiendo de que los costes de recogida, tratamiento y especialmente su envío a la península no podían sostenerse ya que estaba generando pérdidas.
Calderón ha detallado que una parte muy significativa del textil depositado no es reutilizable, lo que obliga a darle salida como residuo de rechazo.
Ante la imposibilidad de verter estas prendas en el Complejo Medioambiental de Los Morenos, Isonorte se vio obligada a contratar el traslado a vertederos de la península, con un coste cercano a los 6.000 euros mensuales, lo que precipitó el cese de la actividad en diciembre de 2025.
Aunque Calderón señala que no dispone de datos que lo confirmen, ha advertido de un posible efecto colateral: la ropa usada que antes se depositaba en los contenedores específicos podría estar pasando ahora a la fracción resto, al no existir una alternativa accesible en la vía pública.
El consejero insular de Residuos, Fernando González, ha reconocido en declaraciones a Radio Nacional de España que la situación “se venía anunciando desde el verano pasado” y la vincula a la falta de rentabilidad del tratamiento del textil, especialmente por los costes de transporte, que no se compensan con la venta del material a operadores peninsulares.
Por ello, el Cabildo ha convocado una reunión con los ayuntamientos y el Consorcio Insular de Servicios para el próximo día 27 con el objetivo de buscar una solución.
Según ha explicado González, la principal propuesta pasa por que el Cabildo asuma la gestión del residuo textil, siempre que los municipios cedan formalmente la competencia y se transfiera el coste asociado.
Mientras no se adopte una decisión, el consejero ha recordado que los ciudadanos que necesiten desprenderse de ropa usada deben acudir a los cuatro puntos limpios existentes en la isla, al tratarse de un residuo que no encaja en las fracciones habituales de recogida selectiva ni en la bolsa gris.