El silencio que habló de paz en Santa Cruz de La Palma
El silencio tomó el viernes 30 el corazón de Santa Cruz de La Palma. No fue un silencio vacío, sino cargado de mensajes, miradas y gestos. Más de 500 alumnos, junto a profesorado y personal del Colegio Santo Domingo de Guzmán. FESD, protagonizaron una marcha pacífica con motivo del Día Escolar de la No Violencia y la Paz, una cita que el centro celebra desde hace décadas.
La comitiva partió desde la Plaza de los Divinos y avanzó con paso sereno por la calle Anselmo Pérez de Brito, desde El Puente hasta la plaza de San Francisco. A lo largo del recorrido, el silencio solo se rompía por el roce de los pasos y por las pancartas elaboradas en las aulas, donde palabras como paz, justicia y libertad se convertían en colores, símbolos y dibujos hechos por manos pequeñas y convicciones grandes.
Vecinos y transeúntes se detenían al paso del grupo. Algunos sacaban el móvil, otros simplemente observaban. La escena, repetida año tras año, mantiene intacta su capacidad de emocionar. No hay consignas ni gritos. Solo una presencia colectiva que dice mucho sin levantar la voz.
La marcha culminó en la Plaza de San Francisco, donde los niños y niñas ofrecieron una breve representación simbólica. Una alegoría sencilla y emotiva que recordó que la paz no es una idea abstracta, sino un gesto cotidiano que se aprende, se practica y se cuida desde la infancia.
Esta salida a la calle forma parte de una tradición profundamente arraigada en la vida educativa del colegio 'La Palmita'. Cada 30 de enero, el colegio convierte el espacio público en aula abierta y recuerda que educar también es enseñar a convivir.
Cuando el acto terminó, el bullicio regresó poco a poco a la ciudad. Pero durante un rato, Santa Cruz caminó en silencio. Y ese silencio, como ocurre en las grandes ocasiones, dijo exactamente lo que hacía falta.