Café con leche
Dania Dévora era como un abrazo. Un lugar donde guarecerse arreciara o no la tormenta. Uno de esos seres humanos que hacen el mundo más bueno y más grato. Con permiso de Cortázar, Dania era “tan café con leche”. Tan necesaria para desperezarse, hundir los pies fríos en la alfombra mullida y saltar de la cama.
Sinónimo de Dania: Lumbre.
Un fuego voluntariamente elegido para que el alma entrara en calor en una sobremesa, en una mala tarde de tristezas y pesares o en los minutos previos de un concierto en Maspalomas donde la alegría calentaba en banda.
¡Qué suerte tuve! La vida me la regaló. Por poco tiempo, pero ¡qué tiempo! Hay gente que entra en tu vida y parece que siempre ha estado en ella.
Iba a añadir que quedó pendiente un almuerzo. Pero lo que quedó pendiente, en realidad, fueron unos años más.