Espacio de opinión de Canarias Ahora
Me duele España
Uno de esos rojos que debía de estar de enhorabuena pasó frente al cartel y se paró a leerlo. Después de repasar todas las proclamas del gigantesco panfleto ultraderechista sacó un rotulador de su bolsillo y escribió en una esquina del cartel: “España me duele, firmado: Miguel de Unamuno”. Inmediatamente se acercaron varios estudiantes con cara de pocos amigos a leer lo que había escrito el rojo. El muchacho del rotulador aceleró el paso y se alejó del cartel. Los recién llegados se indignaron. Uno salió fuera a buscar una cabina para llamar a otros compañeros del partido y el otro se quedó vigilando el cartel. No habían teléfonos móviles y localizar a la gente era más difícil. En un par de horas se juntaron una decenas de falangistas y se pusieron a cuidar el cartel. Empezó a llegar gente de otros institutos. Los falangistas guardaban con su espalda el cartel, enfrente los otros. Comenzó la función: la defensa del cartel fue acompañada del canto del Cara al Sol, el himno fascista fue apagado con los gritos: “ustedes fascistas, son los terroristas”. Pasados unos minutos los falangistas se dieron cuenta de que el Cara al Sol se estaba quedando en la sombra. Más de trescientos rojos estaban gritando contra una veintena de nostálgicos. No llegaron a las manos. Vencido y desarmado el ejército azul reconoció su derrota y se retiró. El cartel se pudo quitar. Quizá fue el último capítulo de las dos Españas que se vivió en el instituto Tomás Morales y yo pude ser un privilegiado testigo. No voy a contarles lo que grité, sólo les confieso que el cartel no estaba en mi espalda. Quizá los falangistas ofendidos no sabían quién fue Miguel de Unamuno. El escritor vasco es autor de una amplia obra en la que precisamente España fue una obsesión: “Me duele España” -decía Unamuno-; “¡soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo”. Estas frases de Unamuno parecen inspirar los últimos discursos de Mariano Rajoy, aunque hay que decir que el escritor bilbaíno tuvo un gran defecto: militó en el PSOE. Unamuno y la generación del 98 abogó por la regeneración de España. España había dejado de ser un Imperio donde no se ponía el sol. Filipinas y Cuba ya no eran posesiones españolas. Como islas de ultramar quedaba Canarias, y precisamente a Fuerteventura envió la Dictadura de Primo de Rivera a Unamuno, por haberse atrevido a decirle a los militares: “Nos venceréis pero no nos convenceréis”. Me acordé de esto este fin de semana en el que los titulares de los periódicos y los artículos de los columnistas parecen escritos por aquellos miembros de la generación del 98. España está en peligro. Desde el “Ibarretxe pone fecha a su desafía inconstitucional contra el Estado” de El País, al “Ibarretxe reta al Estado y pone fecha para votar la independencia” del diario La Razón, todas las portadas de los periódicos parecen escritas por el mismo editorialista. Viva la democracia y la pluralidad de opiniones. Resulta que el presidente de una comunidad autónoma plantea preguntarle al pueblo que lo elegió si está de acuerdo o no con el actual modelo institucional parido en 1978, a partir de una constitución que no fue respaldada por la mayoría de los vascos, una Carta Magna en la que no cabían las ideas que planteaban los que representaban a la mayoría de los vascos, y no cabían porque los sables de los militares franquistas seguían en alto. Tengo claro que Ibarretxe ha elegido este momento teniendo en cuenta sus intereses y los de su partido. Pero la respuesta de los otros partidos también obedece a los intereses de cada uno. A mí lo que me preocupa es que creía que habíamos llegado al acuerdo para decir basta ya de violencia y que le hemos exigido cienes y cienes de vece a ETA que renuncie a las armas porque todo vale dentro de las instituciones, y ahora llega este Ibarretxe amenazando con plantear en el Parlamento Vasco votar una resolución para convocar un referendum. La verdad es que yo no entiendo nada de lo que está pasando. Viví cinco años en Euskadi y escuché a profesores cercanos al PSOE,Izquierda Unida, al PNV y a HB. Todos coincidían en que mientras no se convocará un referemdum para preguntar a los vascos por el modelo institucional que querían no se iba a salir del laberinto político y sangriento en el que estaba el País Vasco. Pude comprobar que el día a día de allí se parecía bien poco a lo que contaban los periódicos editados en Madrid o las tertulias radiofónicas. Han pasado 25 años desde el incidente del instituto Tomás Morales, pero parece que muchos de aquellos que defendían la Autodeterminación y la República se han apuntado a agarrar la Constitución, la defensa de la Monarquía (y de sus fotografías) con la misma cerrazón con la que los falangistas agarraban su cartel. De los principios del Movimiento hemos pasado a la defensa una única forma de entender España: la monárquica y la constitucionalista del 78, los que nos queramos salir de ese guión somos unos fanáticos o unos degenerados. Juan García Luján