Fonsalía vuelve del pasado, señor Curbelo
El senÌor Curbelo estaÌ entusiasmado. Yo, sinceramente, no. Y creo que la ciudadaniÌa canaria tampoco tiene demasiados motivos para estarlo.
Pero hay algo maÌs que conviene recordar. Tampoco deberiÌan estarlo algunos de los grupos poliÌticos que en su diÌa apoyaron la iniciativa que el Grupo Parlamentario de SiÌ Podemos Canarias presentoÌ en el Parlamento de Canarias para abandonar definitivamente el proyecto de FonsaliÌa. Entre ellos estaba CoalicioÌn Canaria, entonces en la oposicioÌn. Y tambieÌn conviene recordar que el PSOE, lejos de votar en contra, se abstuvo en aquella PNL. Una abstencioÌn que tuvo mucho que ver con las discrepancias que existiÌan en su seno sobre este proyecto y, particularmente, con las posiciones enfrentadas que se habiÌan manifestado dentro del socialismo tinerfenÌo.
No toda la organizacioÌn socialista mantuvo la misma posicioÌn. Pedro MartiÌn fue y sigue siendo uno de los principales defensores de FonsaliÌa. Otros dirigentes socialistas, como JoseÌ Antonio Valbuena, cuestionaron el proyecto y comunicaron la caducidad de la DeclaracioÌn de Impacto Ambiental. Las discrepancias fueron puÌblicas y forman parte de la historia reciente de este puerto.
Por eso sorprende que FonsaliÌa vuelva ahora al escenario poliÌtico casi como si estuvieÌramos ante una idea nueva. No lo es. Es un proyecto con deÌcadas de historia, discutido, cuestionado y enfrentado poliÌticamente desde posiciones muy diversas. Y ademaÌs masivamente respondido por la ciudadaniÌa en las calles, rechazaÌndolo.
Y ahora aparece de nuevo en cuatro de las ocho alternativas que, seguÌn ha explicado Curbelo, contempla el Plan de Movilidad Sostenible para mejorar la conectividad mariÌtima con las islas occidentales. Las otras cuatro se refieren a actuaciones sobre el puerto de Los Cristianos.
Que FonsaliÌa figure entre las alternativas no significa que se haya decidido construirlo. Pero siÌ significa que vuelve a ocupar un espacio poliÌtico que muchos creiÌamos definitivamente cerrado. Y ahiÌ estaÌ precisamente el debate que debemos abrir. Y la movilizacioÌn que tendremos que impulsar si quieren volver a las andadas.
No niego que exista un problema de movilidad y conectividad en Los Cristianos. SeriÌa absurdo hacerlo. Lo que niego es que de la existencia de ese problema se deduzca automaÌticamente la necesidad de construir FonsaliÌa.
Si existen ocho alternativas, estudieÌmoslas. Comparemos costes, plazos, capacidad, impacto territorial y ambiental, necesidades de acceso, efectos sobre el traÌfico y consecuencias sobre el modelo de isla que queremos. Y hagaÌmoslo puÌblicamente.
Porque hay una pregunta que me parece mucho maÌs importante que decidir doÌnde colocar otro puerto: ¿queÌ modelo de Tenerife queremos? Y ahiÌ deberiÌamos plantearnos las soluciones.
El propio Curbelo senÌala ahora que Arona proyecta 9.000 nuevas camas turiÌsticas en El MojoÌn y advierte de que ese crecimiento haraÌ todaviÌa maÌs complicada la conexioÌn con el puerto y la autopista.
La pregunta es inevitable: ¿Vamos a seguir aumentando la capacidad turiÌstica y construyendo despueÌs las infraestructuras necesarias para atender las consecuencias de ese crecimiento? ¿Y cuando esas infraestructuras vuelvan a quedarse pequenÌas, construiremos otras nuevas? Ese es el debate que FonsaliÌa vuelve a poner sobre la mesa. No estamos hablando solamente de un puerto. Estamos hablando de un modelo de desarrollo.
En 2021, el Parlamento de Canarias aproboÌ la PNL que instaba al Gobierno a abandonar la construccioÌn de FonsaliÌa y, al mismo tiempo, a buscar alternativas basadas en la adecuacioÌn y mejora de las infraestructuras existentes y soluciones para la congestioÌn de Los Cristianos. La iniciativa salioÌ adelante con los votos de SiÌ Podemos Canarias, CC-PNC y Nueva Canarias, mientras el PSOE se abstuvo.
Yo defendiÌ entonces, y sigo defendiendo, que antes de construir otro gran puerto debemos aprovechar y mejorar las infraestructuras que ya tenemos. Y tanto el muelle de Los Cristianos y sus accesos como la obra inuÌtil del muelle de Granadilla, tendriÌan que entrar en la solucioÌn, como asiÌ se planteoÌ por Pedro Anatael Meneses, en nombre del Foro AgustiÌn de Betancourt, en sede parlamentaria.
Y por encima de todo, hay que considerar que las leyes han avanzado en la proteccioÌn del medio marino y hoy hacen imposible ese muelle de FonsaliÌa, por lo demaÌs, innecesario. FonsaliÌa no puede convertirse en la respuesta automaÌtica a un problema de movilidad que, en buena medida, tambieÌn estaÌ relacionado con un determinado modelo de crecimiento turiÌstico y territorial.
Por eso, senÌor Curbelo, no comparto su entusiasmo, aunque lo pudiera entender porque estamos en anÌo donde las elecciones estaÌn cerca y alguÌn logro o aspiracioÌn hay que vender (aunque usted en su isla no parece que necesite hacerlo con la ley electoral canaria que tanto lo beneficia). Y tampoco entiendo que quienes ayer coincidieron con nosotros —unos votando a favor y otros abstenieÌndose— en cerrar la puerta a FonsaliÌa vuelvan hoy a contemplar su construccioÌn con tanta naturalidad. Por eso conviene recordar los hechos anteriores para colocar a algunos frente al espejo de la ciudadaniÌa, a la que intentan enganÌar una vez maÌs.
La poliÌtica tambieÌn consiste en recordar lo que se defendioÌ ayer. Y, sobre todo, en explicar a la ciudadaniÌa por queÌ aquello que ayer se consideraba innecesario, insostenible o inconveniente vuelve hoy a presentarse como una solucioÌn.
FonsaliÌa no es una solucioÌn nueva para un problema nuevo. Es una vieja y caduca propuesta que vuelve a aparecer, porque se sigue defendiendo el viejo modelo de crecimiento y destruccioÌn infinito sin atrevernos a discutir a fondo el modelo necesario de crecimiento de Tenerife y de Canarias en general.
Y ese debate, mucho maÌs que el de doÌnde colocar otro puerto, es el que Canarias necesita. Y para que se produzca sigue siendo necesaria la movilizacioÌn permanente de la ciudadaniÌa.