Paso de Congresos
Las razones de Stinga para presentarse fueron más o menos las mismas que movieron a López Aguilar a anunciar que volverá a presentarse para secretario general del PSC. Dice que todas las islas lo han animado a hacerlo y él está convencido de que los psocialistas no tienen otra alternativa que la suya. Está dispuesto a sacrificarse. A la espera de por dónde sale Jerónimo Saavedra; si sale.
No es el caso de Soria. Como vieron, no necesitó de clamores insulares al ser suficiente su voluntad única soberana, muy en la línea, descafeinada ahora por la democracia, de aquellos autócratas que justificaban su permanencia en el poder porque “el pueblo me apoya y el Ejército me respalda”. Nos tienen cogidos, pues, entre el populismo de Stinga, a la espera del camino que coja Claudina; el providencialismo de López Aguilar, que cualquier día se nos viene arriba con las tablas de la ley montado en nube tronante; y el castizo aquí mando yo soriano que acaba de demostrarse en la cabeza de Víctor Jordán, cesado en la viceconsejería de Pesca por apoyar a Paulino Montesdeoca frente a Australia, la favorita del ex macho. Para una vez que tiene un candidato presentable va a por él. Ya hay apuestas acerca de cuánto tiempo seguirá Montesdeoca de director general; por no atorrarse e ir contra los designios del Jefe.
Mientras, la revirada tinerfeña de Cristina Tavío que se llevó por delante al soriásico Ángel Llanos. Venía, el hombre, a comérselo todo y se quedó con las ganas. Va a impugnar los resultados porque es tanto su ego que le parece imposible que le ganen sin trampas. Angelito.
Comprenderán que uno pase de Congresos. A quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Aunque, qué quieren, no deja de preocuparme el afán de todos ellos por hacernos el favor de ocuparse de nosotros. No sé si saben el chiste del jorobado aquél que, después de un montón de dolorosas operaciones, imploró a los médicos empeñados en quitarle la peta que lo dejaran como estaba. Si de buenas intenciones están empedrados los infiernos, ni les cuento de los discursos políticos.