Lo primordial
Hay, en el horizonte del porvenir Âa los plazos que ustedes quieran según las miradas más o menos optimistas o pesimistas de cada cual- una serie de indicadores que nos anuncian el fin de un ciclo y los peligros de la dependencia exagerada del turismo, capaces de poner los pelos de punta a cualquier observador, menos al observador político que, al parecer, sólo se interesa por lo inmediato: es decir, por sus emolumentos mensuales. La bicoca turística se enfrenta, resumiendo mucho, a esta serie de riesgos galopantes: - La mala prensa del sol, nuestro principal atractivo. Las campañas de prevención del melanoma Âaunque auspiciadas por las cremas protectoras, lo que les resta credibilidad- empiezan a ser furibundas en USA y pronto pasarán a Europa. En EEUU hay una en marcha bajo el eslogan ÂMi hermana se suicidó accidentalmenteÂ, que ha vaciado las playas de las costas más soleadas. Puede que pronto lo que se ponga de moda, comos signo saludable, sea estar pálido. - El cambio climático. (Aunque yo soy de los escépticos sobre el fenómeno). - Los posibles conflictos en zonas cercanas provocados por el fundamentalismo islámico, que pueden situarnos en un área no recomendable. - Y las previsiones Âa considerar- de un encarecimiento extraordinario de los transportes aéreos por el agotamiento de los combustibles de origen orgánico. Todo ello podría provocar, en cualquier momento, una crisis en una Comunidad donde los recursos del sector primario (apenas 7 por ciento del PIB) son prácticamente irrecuperables, y en la que el 20 por ciento de la población trabaja en la Administración (¿qué vamos a administrar tras el desastre?) y el 70 por ciento en el sector servicios (¿a quién demonios serviremos cuando ya no vengan los turistas?).
José H. Chela