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Los documentos desclasificados del 23F sitúan a un capitán general de Canarias como cabeza visible de “un golpe a la turca”

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —

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Entre los documentos desclasificados recientemente por el Gobierno sobre el 23F, existe información que sitúa al capitán general de Canarias Jesús González del Yerro al frente de una nueva operación golpista tras el intento fallido de 1981, diseñada para adelantarse a otros complots militares y con dos posibles variantes; un golpe “constitucional”, de lograr el apoyo de la Corona, o un “golpe a la turca”- la intervención directa de las Fuerzas Armadas en la política para derrocar gobiernos, actuando como supuestos guardianes del orden constitucional- de carácter abiertamente represivo.

El texto, perteneciente a documentación interna del Ejército y fechado entre el 23 de febrero y el 24 de julio de 1981, describe bajo el epígrafe Operación González del Yerro – Cortina (el militar) el diseño de una nueva ofensiva destinada a reordenar el poder político en España meses después del asalto al Congreso. Según estas notas, “se habla de inminente nombramiento de González del Yerro como sucesor de Gobeiras”, lo que colocaría al general en una posición clave dentro de la cadena de mando. El documento se integra en una panorámica más amplia de conspiraciones civiles, militares y cívico-militares que se consideraban “en marcha” durante la primera fase de la Transición, desde operaciones impulsadas por tenientes generales hasta planes de coroneles y grupos “espontáneos”, todos con distintos grados de viabilidad.

Dos vías: golpe “constitucional” o “a la turca”

El informe recoge “noticias provenientes de Cortina (el militar)” en las que se señala que “se trabaja a toda prisa para que antes de fin de Mayo o primero de Junio se produzca el golpe militar que preveía Armada: golpe constitucional, con la Corona y con gobierno de coalición UCD-PSOE”. Ese escenario pasaba por forzar una reconfiguración institucional desde dentro del propio marco constitucional, con un general al frente del Gobierno, respaldo del Rey y un ejecutivo de gestión compartido por UCD y PSOE. Como alternativa, el propio documento detalla “otra posibilidad: que González del Yerro vaya al golpe a la turca, una vía de fuerza impulsada por ”Capitanes Generales que temen que los coroneles se adelanten y prescindan de los generales“. En este segundo diseño, también se contempla que la operación ”contaría con el Rey (no confirmado)“ y que, tras una fase de ”normalización“ y lucha contra el terrorismo, se procedería al restablecimiento gradual de la ”normalidad política“ y el retorno de los partidos.

El texto subraya que “todo parece ultimado, a falta de decisión sobre el golpe institucional o golpe a la turca”, y señala que en ambos casos se pretendía “adelantarse a los coroneles”. La advertencia final del apartado es tajante: “lo más urgente es tomar conciencia de que se ha puesto en marcha otra operación militar de incalculables consecuencias con González del Yerro a la cabeza y con el aparato de Cortina”. El papel del general no se limita, por tanto, a un relevo de mando dentro de la estructura castrense, sino que se le presenta como eventual dirigente de un nuevo intento de ruptura del orden político, coordinado con los canales de información y enlace atribuidos al entorno del comandante José Luis Cortina.

Canarias, ausente en las misiones operativas

El mismo documento incorpora planos, listados de unidades y esquemas de operaciones como Halcón o Marte, centrados en el control de Madrid, las comunicaciones estratégicas, los centros de poder político y los nodos de transporte. En una de las notas de trabajo, al enumerar regiones militares y fuerzas disponibles, se precisa que “no hay de Canarias”, dejando constancia expresa de que las unidades del archipiélago no se integraban en ese despliegue concreto de la trama golpista analizada. El foco operativo se situaba en la Península y, en particular, en el área metropolitana de Madrid, donde se preveían cortes de tráfico, ocupación de medios de comunicación y detención de dirigentes políticos y sindicales.

A la luz de este documento, la figura de González del Yerro aparece asociada a la idea de “segunda oportunidad” para el sector militar que no daba por cerrada la vía de fuerza tras el fracaso del 23F. Las consignas internas que acompañan a estos planes insisten en que “no es el momento de hacer crítica de lo que debieron hacer los heroicos comandantes de armas”, y llaman a “seguir actuando” para hacerse con “el control de los recursos jurídicos, constitucionales, culturales y sociales” ante el riesgo de “rotura de la unidad de España”. Ese lenguaje, junto a la alusión a un futuro “Directorio Militar” y a un modelo de “República Nacional de carácter autoritario y presidencialista” en otros papeles recopilados en el mismo dossier, encaja a González del Yerro y a los promotores de la operación en la corriente más dura del malestar militar con la Transición democrática.