La resignación vecinal acompaña a Cardona en su visita a Cruz de Piedra

Alicia Justo

Las Palmas de Gran Canaria —

El silencio y la resignación vecinal han acompañado este miércoles el paseo del alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, por Cruz de Piedra, uno de los barrios de la capital más golpeados por la crisis económica. El primer edil ha acudido al centro de atención a menores y familias del barrio, donde solo le esperaban una veintena de vecinos conformes con su gestión.

En esta parte de la ciudad, la tasa de paro ronda el 60% y siete de cada 10 jóvenes no tiene un empleo. “Aquí muchos sobreviven con trabajos puntuales, sin contrato y con sueldos miserables de 500 o 600 euros”, reconoce Lorenzo Cabrera, miembro de la asociación de vecinos 30 de mayo, quien ha estado muchos años batallando por conseguir de Cruz de Piedra un lugar donde vivir dignamente.

En 2013 los vecinos de este barrio, junto con los de San Cristóbal y El Polvorín, se manifestaron delante del Ayuntamiento para denunciar el retraso en el pago de las ayudas que deberían resolverse en 72 horas y se demoran hasta 6 meses. Desempleados de larga duración con hijos a su cargo aguardan desesperademente por una ayuda puntual de 300 euros. Cabrera reconoce que dos años después, muchas familias siguen rellenando papeles y a la espera de una subvención que tampoco es suficiente.

“Aquí las ayudas son cuando reparten comida enfrente de la iglesia y se reúnen decenas de personas para conseguir un paquete de judías o de arroz”. Así se expresa Félix Valladares de 71 años, que con su pensión va “tirando” aunque reconoce que mucha gente en el barrio “no puede ni encender la luz porque no tiene dinero para el recibo”.

Un plan para rehabilitar viviendas y crear empleo entre los vecinos

La asociación 30 de mayo presentó en 2013 un plan para rehabilitar las viviendas del barrio que daría trabajo a 400 personas de Cruz de Piedra durante dos años. El Ayuntamiento aprobó una moción para solicitar al Gobierno de Canarias -propietario de las viviendas- que diera luz verde al proyecto. Sin embargo, la Consejería de Vivienda nunca lo aprobó.

Lorenzo Cabrera sostiene que las medidas que ha impulsado el consistorio -los lomos de asno en los pasos de cebra, el asfaltado de las carreteras o la limpieza de las calles- son “parches” para intentar tapar la realidad. Pero más allá de lo fácilmente visible, hay aceras en mal estado, aparcamientos sin pintar, palmeras que no se podan o excrementos de perros que salpican las aceras.

Durante el encuentro que el alcalde mantuvo con los vecinos, las muestras de agradecimiento y buenos deseos eran generalizados, pero contrastan con la realidad que se sufre de puertas hacia fuera. Cabrera manifiesta que estas alabanzas proceden de “estómagos agradecidos”, de los simpatizantes que el partido guarda en el barrio. Una de las personas que intervino se dirigió al actual alcalde para desearle la reelección en las próximas elecciones y le agradeció tanto a él como al concejal de distrito, Óscar Mata, su labor “por el barrio”. En la misma línea, otra de las asistentes recalcó “que no había ni un punto ni una coma” que reclamar al Grupo Popular: “Quiero y necesito que el PP siga en el gobierno”, proclamó. De la misma manera, otra de las vecinas expresó su gratitud, tanto al alcalde como al concejal, por la gestión que han llevado a cabo en el barrio.

Juan José Cardona aprovechó la cita para hacer un repaso de las actuaciones realizadas en la ciudad durante la legislatura: el centro deportivo de La Cicer, el castillo de Mata y el de La Luz o los carriles bici. Sobre las políticas relacionadas con el barrio se comprometió únicamente a “mejorarlo a través de la rehabilitación de viviendas”.