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Dimitió al frente del banco de sangre de Canarias en plena crisis y al mes Sanidad lo 'premió' con un puesto de asesor

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —

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Cuando Iván Santiago Falcón dimitió como director general de Hemodonación y Hemoterapia del Gobierno de Canarias el 13 de octubre de 2025, apenas diez meses después de acceder al cargo, el banco de sangre de las Islas estaba sumido en una crisis sin precedentes. La pérdida de casi el 30% de la plantilla había reducido de manera drástica su capacidad operativa, obligando a cancelar cientos de colectas. Las reservas de los grupos sanguíneos más comunes cayeron a niveles críticos y hubo que suspender y reprogramar decenas de intervenciones quirúrgicas. Y, aunque esto se supo luego, justo el mes en que dimitió las roturas y fallos de temperatura de las cámaras de alta refrigeración provocaron la pérdida de más de 3.500 bolsas de plasma en Tenerife.

Aún hoy, la Consejería de Sanidad se limita a decir que el cese se produjo “a petición propia” de Falcón, sin dar más explicaciones. Lo cierto es que más que una dimisión fue una recolocación. El 21 de noviembre, apenas 40 días después, Esther Monzón (Coalición Canaria), la misma consejera que había aceptado su cese, firmó una orden para incorporarlo como asesor a su gabinete, con una retribución íntegra anual de 58.648,98 euros (sin contar la Seguridad Social ni la antigüedad). Una cifra inferior, eso sí, a la que percibe (como mínimo) un director general en las Islas: 80.932,20 euros.

“Iván Santiago Falcón cesó como director general a petición propia y se incorporó a la Consejería unos meses después (en realidad, poco más de un más después) con funciones de apoyo al gabinete”, se limitan a informar fuentes oficiales de la Consejería de Sanidad a las preguntas de Canarias Ahora sobre las razones de la reubicación del exdirector del banco de sangre y sus nuevas funciones. Este periódico también ha pedido la versión de Falcón sobre este cambio a través del mismo cauce, pero no ha obtenido respuesta.

El ahora asesor de Monzón había tomado las riendas de la recién creada Dirección General de Hemodonación y Hemoterapia en enero de 2025. Era un momento histórico, el de la integración del banco de sangre en el Servicio Canario de Salud (SCS). La consejera aprovechó esa transición para reemplazar a la última presidenta del Instituto de Hemodonación y Hemoterapia, Gemma Torres, muy cuestionada después de que saliese a la luz pública que había mentido con respecto a su titulación académica.

Hasta esa fecha, Falcón era un desconocido en el ámbito sanitario. No tenía formación ni experiencia alguna en el sector. Graduado en Lengua Española y Literaturas Hispánicas por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con un máster en Formación del Profesorado, su trayectoria laboral previa se limitaba a puestos administrativos en la empresa Ralons, la Unión Deportiva Las Palmas y en el partido Unidos por Gran Canaria.

Su llegada al cargo (el primero que ocupaba en política institucional) no respondió a criterios técnicos ni a la promesa electoral de Fernando Clavijo de “profesionalizar la gestión sanitaria”, sino al estricto reparto de cuotas del pacto de gobierno. Falcón no sólo trabajó como administrativo de Unidos por Gran Canaria los cinco meses previos a las elecciones autonómicas y locales de 2023, sino que en esos comicios concurrió en las listas de este partido haciendo doblete (como número dos al Ayuntamiento de Moya y en el puesto 16 al Cabildo de Gran Canaria).

Coalición Canaria había cedido la dirección del banco de sangre a su aliado Unidos por Gran Canaria (UxGC), el partido en el que militaba la propia Esther Monzón (ahora ya integrada formalmente en CC) y también la antecesora de Falcón, Gemma Torres.

Diez meses de crisis

Los diez meses del ahora asesor de Sanidad al frente de la Dirección General de Hemodonación y Hemoterapia estuvieron marcados por una crisis laboral y de gestión. “Dejó a la deriva una institución que estaba viviendo un proceso histórico de integración”, resume el enfermero Daniel Quintero, representante de Comisiones Obreras (CCOO) y presidente del comité de empresa en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

“Tenía un perfil bajo, ningún conocimiento del centro, un 0% de conocimiento de gestión, un 0% en conocimiento sanitario. No hubo ni una sola mejora, apenas se presentó ante los trabajadores. Dejó un agujero de gestión”, sostiene el portavoz sindical.

Otras fuentes internas dibujan el retrato de un alto cargo tutelado y sin capacidad de mando. “Casi no hablaba en las reuniones, lo hacían otras personas de la Consejería. El trato con los trabajadores fue nulo, cero, y no se le recuerda iniciativa alguna”, señala una profesional del banco de sangre que prefiere mantenerse en el anonimato y que considera que a Iván Santiago Falcón “se le hizo muy grande” el puesto, el primero que ocupaba en política.

Bajo su mandato, y tras la integración en el SCS, el banco de sangre sufrió la pérdida de unos 60 trabajadores -un tercio de la plantilla- por el “sistemático incumplimiento” del acuerdo de integración, tal y como denunciaron los sindicatos. Esta circunstancia mermó de manera drástica la capacidad para realizar colectas en la calle, arrastrando las reservas a niveles críticos y obligando a suspender decenas de intervenciones quirúrgicas.

Según datos proporcionados por la propia institución, las donaciones de sangre cayeron en Canarias de las 60.728 bolsas de 2024 a las 59.106 de 2025, situándose por primera vez por debajo de las 60.000. No fue, sin embargo, un hecho aislado, sino la confirmación de una tendencia a la baja. El año anterior a la irrupción de la pandemia de Covid-19, el número de donaciones rondaba las 63.000 bolsas en las Islas y en 2021 se alcanzó un pico de 66.554. A partir de ahí, la cifra ha ido descendiendo hasta los mínimos del año pasado.

Estos dos últimos años se han tenido que reprogramar más de 180 intervenciones quirúrgicas en los hospitales de Canarias por falta de sangre. Durante la etapa de Falcón al frente de la Dirección General de Hemodonación y Hemoterapia se alertó, incluso, del aplazamiento de un trasplante de pulmón en el Hospital Doctor de Gran Canaria.

Aunque Falcón tampoco se prodigó en los medios de comunicación, en alguna de sus intervenciones en la radio calificó estas suspensiones de meras “reprogramaciones puntuales” y responsabilizó a la Dirección General de Función Pública de las trabas para contratar al personal tras la integración del banco de sangre en el SCS.

En septiembre de 2025, un mes antes de que Falcón dimitiera, el diputado Yoné Caraballo (Nueva Canarias-Bloque Canarista) pidió en el Parlamento de Canarias la destitución del director del banco de sangre por su “pésima gestión”. “La sanidad no puede gestionarse como un chiringuito político mientras Canarias se queda sin sangre”, dijo entonces el canarista, que calificó la gestión del ahora asesor de “dirección fantasma”. En aquella sesión, la consejera Esther Monzón acusó a Caraballo de generar “alarmismo”.

Pérdida de plasma

El pasado junio también se tuvo conocimiento, a través de una denuncia en sede parlamentaria del diputado socialista Miguel Ángel Pérez, que a finales de 2025 hubo que desechar más de 3.500 bolsas de plasma (hemocomponente mediante el que se fabrican medicamentos), un tercio de la producción anual, debido a fallos de temperatura en las cámaras de alta refrigeración ubicadas en Santa Cruz de Tenerife. La multinacional Grifols, adjudicataria de un contrato de casi cinco millones de euros para el fraccionamiento de hemoderivados, rechazó los lotes canarios por una grave falta de seguridad.

“Es la producción de meses de trabajo y donaciones altruistas”, recuerda Daniel Quintero, que califica de “negligencia” lo sucedido y que incide en que esta pérdida forzó a la sanidad pública a gastar dinero extra comprando plasma de urgencia.

El representante sindical sostiene que los trabajadores llevaban “muchos meses” alertando de los problemas en las cámaras, con registros diarios que confirmaban los fallos incluso desde antes de octubre. “El que se fue (en referencia a Iván Santiago Falcón), se fue sabiendo que teníamos problemas y el que llegó (el actual director general de Hemodonación y Hemoterapia del Gobierno canario, Francisco Javier Rodríguez Sosa) entró sabiendo que teníamos problemas y nadie hizo nada”, sostiene Quintero.

Sin comités de empresa

A esa crisis de gestión se le sumó la laboral durante la etapa de Falcón al frente del banco de sangre de Canarias. No sólo por la mencionada pérdida de trabajadores, de la que el ahora asesor de Sanidad responsabilizó a Función Pública, sino por la extinción unilateral de los comités de empresa en junio de 2025, una maniobra que fulminó la representación de más de 200 empleados en plena crisis. Esa decisión se ejecutó apenas 48 horas después de que los trabajadores se manifestaran a las puertas del Parlamento de Canarias para denunciar el caos operativo y la falta de personal en el banco de sangre.

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) declaró en enero de este año “nula de pleno derecho” la decisión de Sanidad por vulnerar la libertad sindical.

En cualquier caso, los trabajadores señalan que la salida de Falcón, que fue sustituido por el enfermero Francisco Javier Rodríguez Sosa, tampoco ha ayudado a mejorar las cosas y el banco de sangre sigue sumido en una crisis que esta misma semana se ha vuelto a evidenciar ante la alerta por los niveles críticos del grupo sanguíneo 0-.