Escuelas que cierran por falta de alumnado frente a zonas “tensionadas”: la realidad educativa canaria y las propuestas del Consejo Escolar

Jennifer Jiménez

Las Palmas de Gran Canaria —
27 de abril de 2026 14:23 h

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El Consejo Escolar de Canarias ha presentado este lunes el último informe sobre Realidad Educativa 2026 donde se ha hecho hincapié en el descenso notorio de la natalidad, pero lo que “nos salva de alguna manera”, es decir, “ el factor migratorio” es el “elemento atenuador de los problemas demográficos que  estamos teniendo en las islas”, resaltó la presidenta del Consejo, Natalia Álvarez.

No obstante, hay una realidad latente y es que hay una Canarias a dos velocidades y mientras hay zonas donde se están cerrando escuelas por falta de alumnado, como en La Gomera, El Hierro o La Palma hay otras como los sures de Canarias, Fuerteventura o Lanzarote donde se producen “zonas tensionadas” en cuando a gran volumen de población en edad escolar.

La insuficiencia de infraestructuras, afirma el informe del Consejo Escolar, no afecta únicamente a la disponibilidad de plazas, sino también a la calidad educativa, al tamaño de los grupos, a los espacios comunes y a la oferta de servicios complementarios.

Por ello, el Consejo propone reforzar este enfoque mediante la reducción de ratios en aulas con mayor complejidad, el aumento y estabilidad del profesorado especializado y la mejora de la accesibilidad en los centros. También reclama medidas como un segundo profesor en las aulas para atender el mayor número de alumnado con necesidades específicas educativas y más plazas de FP o reforzar la etapa de cero a tres años, entre otras medidas.

La presidenta del Consejo incidió en cuanto a población extranjera que es interesante señalar, a pesar de que la opinión pública pueda ir en otra línea, “que la población extranjera que más están residiendo en nuestras islas, pues tiene que ver con población europea y luego sería población de América”.

Álvarez destacó durante la rueda de prensa que Canarias sigue siendo una de las comunidades con mayores tasas de pobreza y exclusión social. “El informe sitúa el foco en las condiciones de vida del alumnado y sus familias, evidenciando que las desigualdades sociales continúan siendo uno de los principales condicionantes del sistema educativo”.

“El Archipiélago sigue registrando importantes desequilibrios estructurales, con una alta concentración de la riqueza y un mercado laboral marcado por la precariedad. El 10% más rico de la población canaria concentra en torno al 60% de la riqueza, mientras que el 50% con menores recursos apenas acumula entre el 2% y el 4% del total. Estas condiciones repercuten directamente en el rendimiento académico, la estabilidad emocional y las oportunidades educativas del alumnado”, apuntó.

El CEC insta a un cambio estructural en el planteamiento de las actividades educativas, ya que la caída de la natalidad también trae consigo una reducción del número total de centros de Educación Infantil y Primaria, especialmente en unidades financiadas con fondos públicos. Esto aumenta la dependencia de la iniciativa privada, lo que condiciona tanto la capacidad de expansión de la oferta como su accesibilidad para los hogares con menores recursos.

El Consejo Escolar aboga por una planificación flexible que permita redistribuir recursos y aprovechar la reducción de alumnado como una oportunidad para mejorar la calidad educativa mediante ratios más bajas y una atención más personalizada.

Durante la rueda de prensa también intervino Carmen Nieves Pérez Sánchez, coordinadora de la comisión de la realidad educativa y profesora de la ULL, que señaló que también es preocupante la cantidad de población tipificada con necesidades educativas especiales y cree que esto requiere de un análisis en profundidad. Además, el 73% de este alumnado está escolarizado en aulas ordinarias.

El Consejo Escolar denuncia de forma firme el incumplimiento sistemático de la Ley Canaria de Educación, que obliga a destinar como mínimo el 5 % del Producto Interior Bruto (PIB) a educación. Actualmente, la inversión se ha estancado en torno al 4 %.