El niño con discapacidad que perdió su operación por falta de documentos logra volar a Gran Canaria 50 días después
Omar* ya está en Gran Canaria. Han pasado 50 días desde que este niño marroquí de 14 años y con un grado de discapacidad del 93% perdió su cita para una operación al no poder volar desde Lanzarote por falta de documentación. Este viernes 27 de marzo, ha podido desplazarse junto a su madre gracias al acompañamiento de los servicios sociales del Ayuntamiento de Arrecife y de la abogada Loueila Sid Ahmed Ndiaye. ''Ya estamos en Las Palmas'', celebraba su madre con voz de alivio en un mensaje de audio a primera hora de la mañana.
El niño llevaba tres años esperando por esta operación que, según explicó la familia a esta redacción, puede hacer más fácil el día a día de Omar, que vive en Lanzarote y es totalmente dependiente. Para comer o caminar necesita la ayuda de su madre, Mina Lembadia, una mujer de 44 años que tiene cuatro hijos menores a su cargo. El 5 de febrero, ella había dejado todo organizado para poder viajar con su hijo a gran Canaria.
Llegaron al aeropuerto y, en la puerta de embarque, el personal de la aerolínea les dijo que no podían volar porque el niño no tenía pasaporte ni ningún otro documento con foto que acreditara su identidad. Para conseguir el pasaporte, el menor tiene que ir al Consulado de Marruecos, que está en Gran Canaria. Tenía cita el 6 de febrero, pero al no poder embarcar, la perdió.
Desde la compañía Binter respondieron entonces que se aplicó la legalidad vigente y por ello no lo dejaron embarcar. Las normas obligan a los viajeros mayores de 14 años a identificarse con cualquier tipo de documento, pero en el caso de los de nacionalidad extracomunitaria, la exigencia se eleva y se exige “pasaporte o documento de identidad en vigor, carné de conducir expedido en España o permiso de residencia español o de algún Estado Schengen (en vigor y con fotografía)''.
La Seguridad Social había costeado los billetes de ambos para el 5 de febrero, y el Ayuntamiento había cerrado con Cruz Roja un alojamiento para que los dos pudieran pasar la noche. Todo se perdió. Sin embargo, con la ayuda de los servicios sociales del municipio y de la abogada, pudieron reagendar la operación.
''Llevamos toda la documentación al aeropuerto. Con carácter previo contactamos con la aerolínea y con la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y presenté medidas cautelares al Juzgado, que no prosperaron. Se aportó toda la documentación: cita médica, resolución de discapacidad, la partida de nacimiento, la cita que perdieron del consulado anterior y la solicitud al Ministerio del Interior para la autorización de residencia'', explica la abogada.
El primer viaje a Lanzarote
Mina llegó a Lanzarote en noviembre de 2021 en una patera con unas 25 personas a bordo. Viajó con Omar, con sus dos hijas y con otro de sus hijos, que entonces era un bebé. Salió de su pueblo sin decir nada a su familia, con la única intención de que su hijo, que tenía entonces nueve años, pudiera recibir tratamiento médico. Los informes médicos del menor consultados por este periódico le reconocen un grado de discapacidad del 93% por una limitación en la actividad física y psíquica. Estos documentos también reconocen su situación de vulnerabilidad social.
La travesía duró tres días, en los que no tuvieron agua ni comida. “Mi madre había preparado una bolsa con algunas cosas, pero se quedaron en la playa”, recuerda una de las hijas. La menor también cuenta que su hermano Omar ya no puede estar cerca del mar. “Le tiene mucho miedo y cuando lo ve, llora”, describe. Cuando llegaron, Mina y Omar fueron evacuados directamente al hospital. “Él estaba muy frío y tenía los labios violetas”, recuerda Mina. Ella, al estar 72 horas sentada en la misma posición y mojarse, se le caía parte de la piel.
En Lanzarote, Mina ha conseguido un permiso de trabajo y con su sueldo intenta sacar adelante a los cuatro niños. Por las mañanas, Omar va a un colegio adaptado a personas con discapacidad. El estado de salud del niño ha mejorado, cuenta su madre. “Llegó sin poder caminar y ahora puede hacerlo, con ayuda, pero camina”, concluye.
*Nombre ficticio para preservar la identidad del menor.