Agónico rescate en una zona de rocas y fuerte oleaje en el sur de Tenerife
Un agente de la Guardia Civil perteneciente al Puesto de Adeje rescató del mar en la tarde del pasado sábado a un hombre que se encentraba en una zona rocosa y de mucho oleaje.
El instituto arnado organizó un dispositivo de búsqueda tras ser alertado de la desaparición de un hombre de 28 años y que pudiera encontrarse en un saliente rocoso situado entre dos playas, Los Morteros y Diego Hernández.
Una vez en el lugar, los agentes localizaron al hombre, quien, al percatarse de su presencia, intentó saltar hacia otra roca próxima al mar desde una altura aproximada de tres metros.
Debido al fuerte oleaje y a las intensas rachas de viento que azotaban la zona, el hombre cayó al agua y comenzó a ser arrastrado por la corriente y golpeado contra las rocas.
Ante la gravedad de la situación, uno de los agentes se desprendió de inmediato de parte de su uniforme y equipo policial y se lanzó al mar para tratar de rescatarlo, resalta la Guardia Civil en una nota.
El agente tuvo que sumergirse en varias ocasiones para mantener al hombre a flote y alejarlo de las rocas, mientras el resto de componentes del operativo movilizaba una embarcación semirrígida que se encontraba próxima al lugar.
Gracias a la coordinación entre los agentes y a las indicaciones realizadas, la embarcación consiguió aproximarse y embarcar a ambos, tratando de abandonar la zona antes de que empeorara más el estado del mar, incrementando así el riesgo.
Sin embargo, durante el traslado, el hombre, sin confiar en el agente comenzó a forcejear y volvió a arrojarse al agua.
De nuevo, el agente de la Guardia Civil se lanzó al mar para rescatarlo por segunda vez, logrando nuevamente subirlo a la embarcación para mantenerlo a salvo hasta llegar a la playa más cercana.
Una vez en tierra, ambos fueron atendidos por los servicios sanitarios y trasladados al hospital más próximo donde el reconocimiento médico determinó la existencia de varias lesiones en ambos hasta el punto de que el agente ha causado baja temporal para el servicio.
La Guardia Civil resalta que la actuación del agente “traspasa el deber, desafiando el peligro al priorizar de manera altruista la vida de los demás sobre la suya propia, poniendo de manifiesto una destacada intervención de auxilio y protección ciudadana, marcada por la rapidez de reacción y un fuerte compromiso con el espíritu benemérito, incluso en condiciones de especial peligrosidad y fuerte oleaje”.
A su juicio, se trata de una “conducta ejemplar que dignifica el uniforme, en su labor humanitaria de auxilio y protección de los ciudadanos patente desde su fundación en 1844”.