Tenerife vive su propio mundial de fútbol gracias a los jóvenes africanos: ''Aquí la prioridad nacional es el respeto''
El mundo entero está pendiente del mundial de fútbol que se celebra en América, pero a más de 8.000 kilómetros de distancia otro torneo se disputa en Canarias. En Tacoronte, un municipio rural de poco más de 20.000 habitantes, los jóvenes africanos que viven en Tenerife han organizado la Mini Copa África 2026. En el campo de El Cantillo no hay tantos focos ni cámaras como en Estados Unidos, pero sí hay unos valores y una intención clara: promover el respeto, la integración y la convivencia.
“Frente a los discursos de odio que hay por ahí y hablando de prioridades nacionales, para nosotros la prioridad nacional es el respeto a los derechos humanos”, dice Miguel Llorca, una de las personas que ha hecho posible esta competición y que coordina el Campus Sansofé, un proyecto impulsado por la Universidad de La Laguna para favorecer a través del deporte la inclusión de los jóvenes migrantes y los menores tutelados.
En la Mini Copa África participan 150 jugadores de entre 14 y 22 años, nacionales de diferentes países y distribuidos en ocho equipos: Mauritania, República Democrática del Congo, Cabo Verde, Gambia, Marruecos, Senegal, Guinea y Canarias. La idea le llegó a Modou Lamin (Gambia, 2007) a través de Instagram. “Vi que en Barcelona llevan años haciéndola y que la gente iba a ver los partidos y pensé: si en Barcelona pueden hacer este torneo, en Canarias, donde también hay bastante inmigración, también podemos”, cuenta a este periódico. Modou compartió su idea con sus compañeros Buba, Alex y Babacar y se pusieron manos a la obra.
Modou llegó a Canarias con 14 años desde Serekunda, la ciudad más poblada de Gambia. “Mi primera opción era ser futbolista”, cuenta. Sin embargo, como le pasa a muchos otros jóvenes migrantes que viajan a las islas, tuvo que priorizar encontrar otro trabajo para poder pagar el alquiler al cumplir la mayoría de edad. Ahora tiene 19 años es ayudante de cocina, pero sigue disfrutando del fútbol cada vez que sale al campo.
Para Buba (Gambia, 2007), otro de los organizadores del torneo, el fútbol es “una manera de poder integrarte, hacer amigos y conocer a la gente, sus historias, sus culturas y sus tradiciones”. Él llegó a Canarias con 14 años en 2020. “El fútbol para mí es como para un niño cualquiera que sueña con jugar, que llegará a ser profesional o no, pero que por lo menos disfruta de ello y lo pasa bien”, afirma.
Por esta razón, la Mini Copa África 2026 cuenta también con una selección llamada “Canarias”, integrada por jóvenes de Tenerife. “Nos pareció un buen gesto porque hoy estamos donde estamos gracias a las islas, que nos están apoyando”, explica Buba. El joven gambiano insiste en que para ellos, “esto va mucho más allá del fútbol”. “Se trata de unir culturas, ofrecer una imagen positiva de la comunidad africana en Tenerife y apoyar a los jóvenes recién llegados. Estamos viniendo aquí para tener una vida mejor, para ayudar, para trabajar, para ser felices”, subraya.
“Estamos haciendo esto para que la gente que piensa cosas malas sobre nosotros vea que da igual si yo soy de Gambia y tú eres de aquí y el otro es de allá. Lo importante es que todos somos iguales y que lo pasemos bien”, añade Modou.
Otro de los propósitos de esta competición es apoyar a los jóvenes talentos de las islas. Durante años, muchos de ellos no han podido jugar partidos por las dificultades impuestas por la FIFA para poder federarse. Miguel Llorca explica que, a raíz de una queja presentada ante la Diputación del Común, este problema se ha conseguido solventar, aunque matiza que los menores migrantes no acompañados deben enfrentarse a un engorroso trámite burocrático para obtener ficha.
A modo de agradecimiento, la diputada del común, Lola Padrón, fue la encargada de hacer el saque de honor en la inauguración del campeonato el pasado 29 de junio. “Canarias y África están unidas por la geografía, pero también por vínculos humanos, sociales y culturales que debemos cuidar. Iniciativas como esta ayudan a mirar a la juventud migrante no desde la distancia, sino desde la participación, el talento, el esfuerzo y la convivencia”, ha valorado Padrón.
El campeonato arrancó con un partido entre el equipo de veteranos de la Unión Deportiva (UD) Las Palmas y otro formado por menores africanos. La Fundación de la UD Las Palmas, a través del proyecto CONVIDA, es una de las entidades que ha colaborado para sacar adelante este torneo, junto al Campus Sansofé, la UD Tacoronte, la asociación Aquí Estamos Migrando, Casa África o la asociación de árbitros ATANFE. La final se disputa este 11 de julio en El Cantillo, entre las selecciones de Gambia y Senegal, pero los jugadores ya están pensando en la próxima edición, reconoce Llorca.
Entre los partidos y el trabajo, Buba y Modou intentan sacar algún hueco para seguir el Mundial. “Desde pequeño, de las selecciones de África siempre he ido con Senegal porque mi país no juega, pero del mundo occidental siempre voy con España, porque soy del Barça y mi jugador favorito de todos los tiempos es Iniesta”, ríe. Modou, su compañero de selección, quería que ganara Portugal por ser el último mundial de Cristiano.
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