''Es depredación con mejor imagen'': 34 colectivos piden blindar uno de los pocos tramos de costa sin explotar de Tenerife

Encontrar en el sur de Tenerife tramos de costa sin explotar no es tarea fácil. La localidad de Punta Blanca, en el municipio de Guía de Isora, es uno de los pocos reductos que hasta ahora ha sorteado la presión del turismo de masas. Sin embargo, dos proyectos han puesto en alerta a más de 30 colectivos sociales, ecologistas y deportivos de la isla, que advierten de que, disfrazadas de “greenwashing” o postureo ambiental, las dos iniciativas aspiran a crear “un parque temático privado” que ocupe la Zona de Especial Conservación Teno-Rasca, “uno de los espacios marinos más importantes de Canarias” incluida en la Red Natura 2000. 

El pasado 26 de marzo, el Gobierno de Canarias sacó a exposición pública la autorización solicitada por la empresa Underwater Gardens International S.L. para colocar arrecifes artificiales y estaciones de monitoreo oceanográfico en Punta Blanca, sobre 11.691,45 metros cuadrados del Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT). 

En la misma zona, el Cabildo de Tenerife declaró de interés insular en 2022 otro proyecto de Underwater Garden descrito como un “parque regenerativo” para ofrecer a “turistas y residentes experiencias únicas de conexión con el mar y la naturaleza”. Según la documentación del proyecto, las instalaciones atraerían a unos 3.000 visitantes diarios.

La plataforma Salvar Punta Blanca, integrada por 34 colectivos distintos, han presentado alegaciones y han solicitado a la Dirección General de Costas del Gobierno de Canarias que no autorice la ocupación de zona costera protegida. También han exigido que se declare la nulidad de este trámite de información pública, porque el documento sometido a exposición “omite deliberadamente la identidad de los técnicos que lo suscriben”. En su lugar, aparecen varios recuadros de color negro. 

El documento critica que la falta de datos impide verificar “si los autores del proyecto poseen la titulación habilitante exigida por la normativa aplicable para redactar proyectos que afectan al dominio público marítimo-terrestre y a espacios de la Red Natura 2000”. Además, denuncian que la opacidad “vulnera el principio de participación pública efectiva”. 

Alterar el fondo marino

Los ecologistas mantienen que la instalación de arrecifes artificiales en este enclave alteraría un fondo marino arenoso con alto valor ecológico y hábitat de especies protegidas como el angelote o la tortuga verde. Un arrecife artificial es una estructura creada por el ser humano, colocada en el fondo marino y que imita las características de uno natural, con el fin de regenerar ecosistemas dañados. 

La actuación de Underwater Gardens contempla la instalación de 86 módulos de arrecifes artificiales, uno flotante y tres estaciones de monitorización a una distancia de la costa de entre 400 y 1.300 metros. La iniciativa se enmarca en el proyecto europeo Horizon Ocean Citizen y se desarrollará también en Dinamarca, Noruega e Israel. 

En el proyecto básico, los promotores argumentan que es necesario intervenir en esta zona por su mal estado de conservación y porque muestra “claros signos de empobrecimiento de hábitats, bajos índices de biodiversidad y biomasa, ausencia de complejidad ecológica y alta presión antrópica”. 

Para Salvar Punta Blanca, “no se puede hablar de regenerar sin trabajar antes las causas de la pérdida de especies y hábitats”. “Mucho menos si el proyecto aumenta algunos de esos impactos, como la antropización derivada de la actividad turística que tiene el parque temático en su conjunto”, recoge el documento de alegaciones al que ha tenido acceso este periódico. 

Sobre la eficacia de los arrecifes artificiales para regenerar ecosistemas, las alegaciones citan diferentes estudios científicos que concluyen que estos dispositivos no garantizan un aumento real de la biomasa íctica, entendida como la cantidad total de peces presentes en un ecosistema, sino que pueden atraer y concentrar individuos procedentes de áreas circundantes. Así, advierten que esto puede “intensificar la presión sobre poblaciones ya vulnerables, agravando la sobrepesca y comprometiendo la sostenibilidad de los recursos marinos a medio y largo plazo”. 

Preguntado por este periódico, el coordinador científico del proyecto Ocean Citizen, Sergio Rossi, defiende que el objetivo es ''avanzar en el conocimiento sobre cómo regenerar sistemas marinos de forma eficaz, medible y basada en eficiencia científica''. Además, insiste en que es una ''oportunidad'' para que Tenerife se posicione ''como un nodo de referencia científica en regeneración marina dentro de Europa, atrayendo ciencia, colaboración internacional y conocimiento aplicado''. 

El coordinador científico dice que en la isla se está desarrollando un ''experimento en condiciones reales'' que permite testar distintas opciones ''como el uso de sustratos que simulan condiciones óptimas para la colonización, el trasplante de especies que puedan adaptarse al cambio climático y la monitorización ambiental''.

En esta línea, las alegaciones firmadas por 34 colectivos lamentan que no se incluya en el proyecto básico una Evaluación de Impacto Ambiental con estudio de afecciones a Red Natura 2000 aunque los trabajos incluyan introducir estructuras artificiales en el medio marino y el trasplante de especies protegidas.

Un ''peligroso precedente''

En los últimos años, la población de Tenerife ha salido a las calles para exigir el fin del turismo de masas, la destrucción de los espacios naturales y la sobreexplotación del territorio. La isla ha sido escenario de decenas de movilizaciones contra proyectos como las villas turísticas de Cuna del Alma, el Circuito del Motor o Underwater Gardens. Esta última campaña cuenta con más de 62.000 firmas en la plataforma WeMoveEurope. “Este territorio no es un recurso esperando ser explotado: es patrimonio natural colectivo que merece ser protegido, no transformado en atracción turística”, han declarado desde Salvar Punta Blanca. 

Para los colectivos, que el Gobierno de Canarias autorice este proyecto “sentaría un precedente administrativo que legitimaría” presentar infraestructuras de ocio y explotación turística como proyectos de restauración ecológica “de carácter científico-temporal”. En las alegaciones presentadas, la plataforma denuncia que, obteniendo la autorización de Costas, se “soslayan los requisitos exigibles a una concesión ordinaria, una evaluación de impacto ambiental completa y una evaluación adecuada de afecciones a Red Natura 2000”.

El parque en tierra 

Los colectivos extienden su preocupación al parque regenerativo proyectado sobre 17.000 hectáreas e impulsado por Underwater Garden. Aunque el proyecto sometido a exposición pública se centra en la ocupación de la costa, Salvar Punta Blanca alerta de que “no son dos proyectos independientes”, sino “dos patas de un mismo proyecto empresarial” tramitadas ante administraciones públicas diferentes “evitando que sean evaluadas conjuntamente”. 

Sobre esto, Sergio Rossi dice que la autorización solicitada para ocupar zona costera protegida “no puede interpretarse como una primera fase constructiva del parque regenerativo”. “La relación entre ambos debe entenderse en términos científicos y metodológicos, no como una ejecución encubierta de una fase del parque”, responde a preguntas de este periódico.

Asimismo, añade que Ocean Citizen y Underwater Gardens Park Tenerife “comparten una misma visión de fondo: avanzar hacia modelos de regeneración marina basados en ciencia, monitorización y sostenibilidad”, pero insiste en que son “proyectos distintos, con diferente alcance, finalidad y naturaleza administrativa”. 

En septiembre de 2025, ATAN y Salvar Punta Blanca expresaron en una nota de prensa su “profunda preocupación por el uso indebido del nombre y los recursos” del proyecto Ocean Citizen para “legitimar el macroproyecto turístico Underwater Gardens en Tenerife”, ya que, apuntaban, el proyecto científico avalaba la parte turística. ''La estrategia es clara: usar el prestigio académico de Ocean Citizen como coartada para vender un proyecto turístico privado que traerá consigo más consumo de territorio'', criticaron.

El proyecto en tierra fue declarado de interés insular hace cuatro años por el Cabildo. Entonces, gobernado por el PSOE, justificó que se trataba de una iniciativa estratégica para recuperar el turismo perdido en la pandemia y diversificar el sector. En la documentación utilizada entonces, Underwater Gardens se presenta como un “producto innovador” que posibilita la diversificación y diferenciación de la oferta que solo puede equipararse “en cuanto a facturación y superficie” a dos grandes infraestructuras privadas de Tenerife: “Loro Parque y Siam Park”, según recoge el propio documento.