Enésimo intento del alcalde de Santa Cruz de Tenerife para evitar retirar el monumento a Franco

Tenerife Ahora

27 de julio de 2026 11:53 h (Hora canaria)

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Lo dice la Ley y lo dice el propio Gobierno de Canarias: el monumento a Franco en Santa Cruz de Tenerife no tiene valor artístico y, al ensalzar la dictadura de Franco, debe ser retirada de la vía pública. El Ayuntamiento dispone de menos de seis meses para cumplir y quitar ese vestigio de la dictadura de las calles de la capital tinerfeña, pero este lunes el alcade, José Manuel Bermúdez (Coalición Canaria), ha anunciado un nuevo intendo de la corporación para evitar dar cumplimiento a las leyes de Memoria Democrática.

En esta ocasión, dedicará recursos públicos y el dinero de los contribuyentes a encagar un nuevo estudio para incluir la escultura en el catálogo municipal de patrimonio con un grado de protección integral, “por sus posibles valores artísticos”, valores que ya han sido descartados en diversas ocasiones por expertos de las universidades canarias y, más recientemente, por el Consejo de Patrimonio Cultural del Gobierno canario.

Sin embargo, Bermúdez intenta de nuevo eludir cumplir la Ley. Tras una reunión del Consejo Municipal de Patrimonio Histórico de Santa Cruz, el alcalde, que gobierna con el PP, ha asegurado que entiende que, tras esta decisión, la orden de retirada dictada por el Ministerio de Memoria Democrática, que había dado seis meses para quitar de la vía pública la escultura, debería quedar en suspensión, pues “hay una expectativa de protección y parece lógico que no se actúe”.

El regidor municipal ha asegurado que todas las administraciones incluidas en el Consejo Municipal, como el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife o la Universidad de La Laguna, se han mostrado favorables a estudiar la protección del monumento, tras rechazarse recientemente el grado máximo (Bien de Interés Cultural, BIC) por parte del área de Patrimonio del Ejecutivo autonómico.

Los hechos confirman lo contrario: el monumento no ha sido declarado BIC tras el rechazo mayoritario del Consejo: 16 votos en contra de la declaración, una abstención y ningún voto favorable. El órgano concluyó que la escultura no reúne los valores patrimoniales necesarios para su protección mediante la máxima figura de tutela prevista en la legislación canaria de patrimonio cultural.

El Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias es el principal órgano de coordinación, consulta y participación en materia de patrimonio cultural del archipiélago. En él están representados el Gobierno de Canarias, los siete cabildos insulares, la Federación Canaria de Municipios, la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel, los colegios profesionales de arquitectos, las universidades canarias, museos de reconocido prestigio, asociaciones dedicadas a la defensa del patrimonio cultural y personas expertas en la materia, garantizando una amplia representación institucional, técnica y social en la adopción de sus acuerdos.

El Ayuntamiento de Santa Cruz, gobernado durante más de 12 años por Bermúdez, junto al PP, lleva años dilatando el cumplimiento de la ley encargando diferentes estudios y recurriendo a los tribunales en busca de protección para la escultura, que representa al dictador y al avión Dragon Rapide. Por encargo de Bermúdez, el Ayuntamiento gastó más de 56.000 euros en un catálogo de vestigios que determinara qué calles había que cambiar exactamente, pese a que el Catálogo realizado por el Gobierno de Canarias ya lo especificaba. También recurrió ante la justicia este mismo catálogo.

En 2018 encargó más informes para tratar de encontrar los “valores artísticos” de la obra. Así, pidió un estudio a expertos a la Universidad de La Laguna (ULL), otro a la Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel de Arcángel y otro al Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP) para conocer el valor “cultural y patrimonial” del monumento a Franco. La conclusión fue que dos de los informes negaron esos valores y el tercero sí lo reconoció, pero con un detalle: en el informe no hace referencia ni una sola vez a por qué fue erigida la escultura, ni qué representa.