Los dragones marinos, los animales autóctonos de Australia que están en peligro por culpa de las algas

Dragón marino foliáceo en la Isla Canguro, Australia.

Laura Cuesta

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Los dragones marinos parecen animales sacados de una película. Su forma, sus colores y su peculiar manera de moverse lo convierten en uno de los habitantes más singulares de todo el océano. Sin embargo, estos animales, junto con los caballitos de mar y los peces pipa, se enfrentan a una amenaza sin precedentes en las costas de Australia. 

Todos pertenecen a la familia de los Syngnathidae, un grupo de peces que habita principalmente en aguas costeras, arrecifes y praderas marinas, y que tiene una característica común. Son los machos quienes incuban los huevos que depositan las hembras en unas estructuras que tienen en el cuerpo. Pero más allá de esto, también son animales extremadamente vulnerables.

Así lo confirma un informe realizado por Dragon Search SA, un proyecto de conservación marina y ciencia ciudadana que registró más de 1.600 dragones marinos de hojas y algas, 1.400 peces pipa y 160 caballitos de mar muertos en la costa del sur de Australia entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de mayo de 2026. Se trata del peor evento de mortalidad masiva para esta familia de peces a nivel mundial.

Los autores consideran que las cifras, sin embargo, podrían representar solo una fracción de la mortalidad real y ser incluso mayores, ya que muchos animales de estas tres especies pudieron morir mar adentro, descomponerse antes de llegar a la costa o incluso quedar ocultos entre la vegetación.

El peligro de las algas tóxicas

El episodio de mortalidad registrado por el proyecto australiano coincide con una proliferación masiva de microalgas nocivas del género Karenia cristata, organismos microscópicos que pueden multiplicarse rápidamente en el agua y resultar mortales para los animales que habitan debajo del agua. 

“Los Syngnathidae tienen poros branquiales pequeños que pueden obstruirse fácilmente con estas microalgas dañinas”, explican los autores en el estudio. Su limitada capacidad de desplazamiento (nadan muy lento) y su dependencia de hábitats costeros también reducen las posibilidades de estos animales de escapar de las zonas afectadas por estas algas.

La investigación también revela que la proliferación de algas nocivas se extendió por distintas zonas de la costa de Australia Meridional durante más de un año, llegando a mantenerse activa hasta el otoño de 2026. Esta exposición prolongada provocó la muerte de dragones marinos de distintas edades, pero también dañó los hábitats en los que viven.

“Han sido 18 meses de altibajos, viendo cómo cambia el océano, y sinceramente, todos seguimos cruzando los dedos porque no sabemos qué va a pasar a largo plazo”, compartió la doctora Yolanda Waters, instructora de buceo y directora ejecutiva de Divers for Climate, al diario The Guardian

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