Muere Wepe, segundo lince del programa de reintroducción en Aragón, atropellado cerca de La Muela al cruzar la autovía
El lince ibérico Wepe, uno de los ocho ejemplares liberados en 2026 dentro del programa de reintroducción de la especie en Aragón, ha muerto presuntamente atropellado en la A-2, en el entorno de La Muela, durante la noche del sábado 7 al domingo 8 de noviembre. Es la segunda baja del programa en apenas cuatro meses y la segunda ligada a una vía de comunicación: en verano murió Waka, presumiblemente tras el golpe de un tren durante sus primeros movimientos exploratorios.
El Gobierno de Aragón sitúa la prevención de accidentes entre las principales líneas de trabajo del proyecto. Sin embargo, dos de los ocho linces soltados en la cuenca del Huerva han muerto ya en una vía férrea y en una autovía.
El cadáver será sometido en los próximos días a una necropsia en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca para certificar la causa de la muerte, según ha informado el Departamento de Medio Ambiente y Turismo.
El Ejecutivo recuerda que los atropellos son la principal causa de mortalidad no natural del lince ibérico y que la tasa de éxito de los programas de reintroducción ronda el 50% de los ejemplares liberados. En su nota de este domingo afirma que los atropellos matan cada año al 10% de la población peninsular de la especie. En julio, el mismo Gobierno atribuía ese 10% no a la población, sino al conjunto de la mortalidad registrada.
Cuatro meses de exploración
Wepe permanecía en fase exploratoria desde su suelta y, como el resto de ejemplares, era seguido mediante una baliza GPS. En estos cuatro meses se había desplazado por distintos puntos de la cuenca del Huerva y su entorno, hasta alcanzar los términos municipales de Azuara, Aguarón, Herrera de los Navarros, Paniza, Mezalocha y Muel. La Muela, donde se produjo el atropello, no figuraba entre ellos.
En los últimos días había permanecido junto a Wintail, una de las hembras liberadas en el programa, por lo que el Servicio de Biodiversidad del Gobierno de Aragón contemplaba la posibilidad de que ambos llegaran a asentarse como pareja.
Wepe fue el penúltimo ejemplar liberado en esta primera campaña. Procedía del entorno del centro de cría de La Olivilla, en Jaén. Su suelta, el 9 de julio, ya estuvo marcada por un contratiempo: el incendio forestal declarado junto a ese centro obligó a aplazar el traslado del otro lince previsto para ese día.
Un tren y una autovía
La primera baja fue la de Waka, que había llegado a Aragón el 29 de abril junto a Worbi y fue liberada el 27 de mayo. Murió tras sufrir un golpe en la cabeza, presumiblemente de un ferrocarril, en uno de sus primeros movimientos exploratorios.
El director general de Medio Natural, Óscar Fayanás, lamentó entonces el accidente, aunque sostuvo que “entra dentro de la normalidad y nos hace seguir vigilantes”. También anunció que el programa afrontaría una segunda fase el año próximo.
Desde el inicio, el seguimiento por GPS se ha presentado como la herramienta para detectar zonas con riesgo de atropello e intervenir con rapidez. Ni la nota de julio ni la de este domingo detallan, sin embargo, qué medidas concretas se han aplicado en las autovías y líneas férreas que rodean el área de reintroducción.
Ocho linces en cinco sueltas
La reintroducción del lince ibérico en Aragón arrancó el 17 de marzo de 2026 con la llegada de Windtail y Wynx, procedentes de los centros de cría de Silves (Portugal) y El Acebuche (Doñana). Les siguieron Worbi y Waka, liberados el 27 de mayo, y Werba y Wound, que llegaron el 3 de junio y fueron soltados el 1 de julio. Después llegó Wepe, el 9 de julio, y finalmente Walqa, el 22 de julio. En total, cinco sueltas y ocho ejemplares en el primer año del programa.
El área de reintroducción abarca 27.500 hectáreas en la cuenca del Huerva, de las que cerca del 70% forman parte de la Red Natura 2000. El ámbito fue validado por el Grupo de Trabajo del Lince Ibérico por la calidad de su hábitat y la abundancia de conejo, y contó con el respaldo unánime de los 16 municipios implicados.
La inversión comprometida asciende a 1,1 millones de euros, de los que 920.000 proceden de fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y el resto, del Gobierno de Aragón
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