Una figura humana gigante o una pista de hielo: las ideas que se quedaron fuera para resignificar el Valle de Cuelgamuros
La resignificación del Valle de Cuelgamuros está pendiente de lo que ocurra tras las próximas elecciones del 29N. Frente al revisionismo del PP y Vox y su cuestionamiento sistemático a las políticas de memoria histórica, hay sobre la mesa un proyecto con el que el Gobierno pretendía transformar el mausoleo tras alzarse con el primer puesto en el concurso internacional de ideas convocado en abril de 2025. Pero otros 31 diseños fueron presentados y descartados como futuros planes posibles para el monumento inaugurado por Franco en 1959.
Las propuestas, todas anónimas, intentan responder a lo que pedían los pliegos del concurso impulsado por el Ministerio de Vivienda: una intervención artística, arquitectónica y paisajística, además de la construcción de un centro de interpretación que explique el significado del monumento, su origen y cómo se construyó. Los límites se pactaron con la Iglesia Católica, con la que el Gobierno acordó que la basílica seguiría destinándose al culto por los monjes benedictinos y podría intervenirse a excepción del altar y las bancadas adyacentes.
Casi todas las propuestas, publicadas en la web del certamen, plantean una modificación arquitectónica de calado en la enorme explanada que da acceso al complejo y no tanto en el interior del mismo. La elegida finalmente por el jurado, La base y la cruz, opta por demoler la escalinata de acceso y construir una especie de gran soportal, que en el centro albergaría una circunferencia abierta el cielo. Desde ahí, dispone la entrada soterrada a la basílica o al centro de interpretación. En los primeros tramos de acceso al templo, propone retirar el revestimiento para dejar descubierta la roca original.
De entre las alternativas presentadas, algunas —que no llegaron a estar entre las diez finalistas— optaron por un gran impacto visual. El caso más extremo y monumental fue la propuesta Ahora la persona, la flores, los sueños, que sugería levantar una figura humana gigante de 183 metros de altura visitable en su interior, donde se albergaría la denominada “Gran sala de los Derechos Humanos” o un mirador. El modelo de figura que incluyeron los autores en el panel explicativo del proyecto estaba 'tatuada' con imágenes y símbolos como la bandera arcoíris, Naranjito, la mascota del Mundial de 1982 o personajes como Lola Flores y Emilia Pardo Bazán.
El proyecto planteaba una actuación por “escalas”: con lo presupuestado para las obras (26 millones de euros) se proyectó la restauración del entorno, la instalación de una pradera bajo la que construir el centro de interpretación y la colocación de los pies de la gran figura. Una segunda fase ya incluiría su edificación completa y en una tercera sería accesible.
Otro de los proyectos más disruptivos fue The Hemingway, el corresponsal y escritor que cubrió la Guerra Civil española, que proponía suspender de un extremo a otro de la explanada y en diagonal una estructura “tensada y ligera” con forma de “zepelín” a 12 metros de altura e iluminada en el interior. El objetivo era enfrentar la “monumentalidad tectónica” del mausoleo, erigido por Franco para conmemorar su victoria en la contienda, con la estructura flotante para “cuestionar el peso y la gravedad de la historia”.
Una “experiencia visual y simbólica” es lo que pretendía otro de los diseños (Reflejos) que propuso recubrir con espejos la gran cruz que corona el mausoleo, dejando sin revestir los últimos 46 metros y los brazos. La idea era que los espejos reflejaran el cielo, haciendo “desaparecer” una parte del símbolo, que quedaría así “suspendido en el aire” de forma ficticia. Abajo, en la plaza, la propuesta incorporaba un estanque circular para reflejar esa parte de la cruz. Según la idea, dentro habría receptores que se activarían con un código QR que cualquiera podría capturar en su móvil y que provocarían ondas en el agua para “distorsionar el efecto espejo”.
El proyecto Active l'eau sugería la instalación en la explanada de una gran plataforma con un mecanismo subterráneo capaz de inundarse y de activar o desactivar el agua en puntos concretos o generar niebla y hielo. El proyecto buscaba crear una “nueva narrativa con nuevos rituales cívicos” y ponía como ejemplo una “hipotética celebración del Festival de Cuelgamuros” en primavera, un Festival de la Niebla o uno de Invierno en el que “es fácil imaginar otros usos como una pista de patinaje”, citaba el panel explicativo. Aura, por su parte, proponía cubrir parte de la explanada con una bóveda transparente de cristal y acero de 170 metros de longitud.
El uso de la roca original
Varias de las propuestas optaban por cambiar el significado del megalómano monumento haciendo uso de la roca que fue perforada y excavada mediante el trabajo de los presos republicanos para erigir el monumento. El proyecto La Falla, uno de los finalistas, planteaba desollar el suelo de la explanada —que fue rellenada con parte del granito extraído— y dejar al descubierto las fallas geológicas de la montaña. Su idea más original era trasladar la piedra extraída al interior de la basílica como reconocimiento de las víctimas y del sufrimiento del trabajo penado con el que se levantó el Valle.
Todos los proyectos buscan convertir el recinto en un lugar de memoria crítica con la dictadura y para eso planifican la construcción de un gran espacio de divulgación histórica, pero la resolución del concurso fue recibido por los expertos con decepción y como una “oportunidad desaprovechada” de hacer un memorial que verdaderamente transforme el monumento. Las voces consultadas concluyeron que la propuesta es “muy espectacular desde el punto de vista arquitectónico”, algo que comparten casi todos los diseños, pero carecía de “fuerza pedagógica”.
Entre los diez proyectos finalistas, cada uno de los cuales fue premiado con 60.500 euros, figuraban varios que buscaban intervenir la plaza, concebida por el franquismo para desfiles militares y exhibición del poder, mediante la renaturalización. Nude Architecture proponía demoler las arquerías de piedra de la exedra para sustituirlas por un centenar de tilos para “devolver a la naturaleza todo el protagonismo que le corresponde” y trasladar la imagen de La Piedad que corona la entrada a Cuelgamuros al pinar. Además, dentro del centro de interpretación se proponía abrir un ventanal gigante de 11x37 metros que diera al sistema rocoso de la montaña.
Otro de los planes descartados, que quedó quinto lugar en el certamen (Sub Onere Terrae), era verter 30.000 m³ de tierra —encarnando simbólicamente a las más de 33.000 víctimas enterradas en las criptas— sobre la plaza frente a la basílica. El objetivo era repoblar la zona e instalar un bosque con diferentes especies, construyendo el centro de interpretación bajo rasante, algo que exploraban la mayoría de los diseños por sugerencia de los pliegos del certamen.
Itinerarios para llegar al Valle
El proyecto Carne y Piedra también propone la renaturalización de la explanada, pero su seña de identidad es la excavación en la misma de un gran patio circular e inundable de 33 metros de diámetro y nueve de profundidad con una lámina de agua en el fondo que refleja la cruz. La propuesta extiende la intervención más allá del conjunto monumental, a las hectáreas de monte circundante y crea la “Vía de la Memoria”, una ruta circular con 11 estaciones con estanques de agua concebidos como abrevaderos para que la fauna autóctona recupere su espacio natural.
En el caso de Caminos de Memoria, que quedó segundo en el concurso, el equipo trasladaba el foco principal hacia lo que no ha sido contado y proponía una red de senderos que conectaran, entre otras cosas, los antiguos barracones y destacamentos penales de los trabajadores forzados que construyeron el Valle. También había propuestas más artísticas como la que presentaba un “jardín memorial” como alternativa a la explanada en el que 33.847 puntos de luz iluminarían el conjunto. Además, proponía por ejemplo tapar los escudos franquistas a ambos lados de la exedra con la instalación de figuras de pájaros de colores “sin necesidad de transformar la piedra”.
Las transformaciones dentro de la basílica de la mayoría de las ideas son limitadas: había una propuesta de dejar desnudas las paredes de la entrada, otra apostaba por convertir el atrio en un “umbral de reflexión crítica” mediante proyecciones relacionadas con la memoria histórica y otra planteaba que, a la entrada, el visitante fuera recibido por la voz de una mujer cantando a capela canciones de la memoria popular.
El Gobierno, que actualmente está en proceso de licitación de los trabajos, presupuestó 31 millones de euros para la totalidad del proceso y previó el inicio de las obras para la primera mitad de 2027, por lo que la convocatoria electoral deja en el aire qué ocurrirá si PP y Vox llegan a Moncloa.
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