El fetichismo franquista dispara los precios en la subasta del Pazo de Meirás: una foto de Franco por 2.250 euros y un tapiz por 9.000
La cola llega hasta la puerta y ya debería haber comenzado la subasta hace más de diez minutos. Público clásicamente vestido entra en un goteo constante a la casa de subastas Magna Art, situada en el exclusivo barrio Salamanca de Madrid, para intentar hacerse con alguno de los objetos que Franco atesoró en el Pazo de Meirás de Sada (A Coruña) desde 1938. Sus herederos los han empezado a vender este martes en una subasta inédita en la que la carrera por llevarse a casa una reliquia del franquismo ha inflado los precios y ha saturado los sistemas informáticos al inicio de la jornada.
Porcelanas, lámparas, alfombras, pinturas, relojes, muebles y otros artículos de decoración y menaje que poblaron la residencia de verano ocupada por Franco desde la Guerra Civil han ido vendiéndose uno a uno mientras el precio de salida se quedaba atrás en cuestión de segundos. La subasta se ha prolongado durante más de seis horas, con pujas hasta bien entrada la noche, sin que aún así haya dado tiempo a sacar a la venta todos los lotes. La puja seguirá este miércoles, pero hasta ahora se han adjudicado 250 lotes con los que la familia Franco ya ha recaudado 247.500 euros, a los que hay que restar lo que perciba la casa de subastas. En total, el catálogo está compuesto por 689 bienes.
Todos los objetos han superado su valor inicial y algunos lo han hecho con creces: ha sido el caso de la fotografía “coloreada” de 53x45 cm de la familia del dictador en la que aparecen él, su mujer, Carmen Polo, y su hija Carmen. Las pujas han ido subiendo como la espuma desde que se ha ofertado el lote partiendo de los 80 euros de precio inicial hasta los 2.250 definitivos. Lo mismo ha ocurrido con el cuadro de Isabel de Cubas y Gerdtzen, condesa de Morata de Jalón, que precisamente retrata el Pazo de Meirás con una dedicatoria en la parte trasera: “Para mi querida Carmen Franco con todo mi cariño”. Su precio de salida era de solo 50 euros, pero ha acabado adjudicado por 6.000, 120 veces más.

Junto a las ofertas presenciales, ha sido posible comprar por teléfono y vía online, tanto en España como desde el extranjero. Al tiempo que el personal de la casa de subastas atendía las llamadas en directo y gestionaba las pujas por la web, la directora se ocupaba de quienes con la paleta en alto ofrecían más dinero desde la sala.
Algunas cosas han concentrado decenas de pujas y se han disputado durante varios minutos. Por ejemplo, un tapiz con el escudo franquista ha desatado una 'pelea' entre un comprador telefónico y otro que intervenía desde fuera de España a través de plataformas internacionales. Finalmente, se lo ha llevado este último por diez veces más de su precio de salida: 9.000 euros frente a los 850 de la tasación.

Medio siglo después de la muerte del dictador todavía hay quienes pagan grandes sumas de dinero por objetos que supuestamente podría haber usado el responsable de implantar en España un régimen de muerte y represión durante cuatro décadas. El personal de la casa de subastas reconoce que ha habido franquistas declarados pujando por estos bienes, pero aseguran que también coleccionistas o “interesados” en la Historia de España. El Pazo de Meirás es de titularidad pública desde 2020, cuando la Justicia condenó a los Franco a devolvérselo al Estado.
“Todos los españoles deberían tenerlo”
Pocos minutos antes de arrancar, a las puertas de la sala algunos de los asistentes agachaban la cabeza para evitar a los periodistas mientras otros no dudaban en erigirse en admiradores de Franco: “Vengo a por un recuerdo del Pazo de Meirás, que es algo que todos los españoles deberíamos tener”, decía una mujer ataviada en joyas y abrigo de piel que afirmaba tener “cariño y respeto” por el dictador.
Otra mujer acudió para llevarse a Galicia, donde “también” tiene un pazo, algo de Meirás. Y “no porque pertenezca a Franco”, sino porque le gustan “las cosas”, asegura. Entre ellas, le interesaba especialmente un juego de platos para consomé que están decorados con el escudo de la familia Franco. Eso sí, tendrá que esperar a este miércoles para hacerse con ellos porque aún no han salido a subasta.
Entre los que sí han sido vendidos, hay varios objetos que han disparado su precio ampliamente: una jarra de pico en cerámica esmaltada de Talavera de la Reina ha sido adquirida por 10.000 euros partiendo de un precio inicial de 350. Un par de pequeños leones decorativos de porcelana azul ha multiplicado por diez su valor de partida y han sido adjudicados finalmente por 3.500 euros. El interés se ha desatado también por una pareja de figuras decorativas de madera que representan a dos “niños mártires” cuyo valor inicial era de 120 euros y se ha vendido por 5.000 euros.
Imágenes, cuadros y artículos religiosos han despertado la atención de los compradores. Entre ellos, los varios lotes de vestimentas litúrgicas que estaban en la capilla del pazo gallego, vendidos por entre 600 y 800 euros. La lámpara de hierro forjado que colgaba del techo de la biblioteca partió de un valor inicial de 450 euros y alguien ha dado por ella 2.000 euros. Alguno de los objetos que han alcanzado precios más altos son un óleo de San Francisco que se atribuye al círculo de Luis Tristán (6.000 euros) o los 4.000 por los que se ha vendido un cuadro de Santa Teresa del siglo XVII.
La subasta ha disparado la indignación de las asociaciones memorialistas, que denuncian que la familia Franco pueda “hacer caja” y enriquecerse con estas propiedades. La Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña (CRMH) llevaba semanas denunciando la “pasividad” de la Xunta de Galicia y el Gobierno central, a los que reclama una intervención en la puja para “verificar” si estos artículos pueden tener la condición de “bienes de dominio público”.
En total, el catálogo incluye más de 600 objetos que la familia Franco sacó del Pazo de Meirás el pasado verano, cuya titularidad pública confirmó el Tribunal Supremo este año. La Abogacía del Estado reclamo una parte de los bienes que estaban dentro del palacio y que consideraba públicos y, el resto se quedó en manos de los herederos del dictador. Entonces, los Martínez-Bordiú Franco encargaron a Magna Art Auctions que subastara los bienes. Es una puja “normal, como otra cualquiera”, decía ante los medios de comunicación al comienzo de la tarde su director, José Miguel Carrillo de Albornoz, que ostenta el título de vizconde de Torre Hidalgo.
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