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Sánchez reinicia la campaña con la “ejemplaridad” de Puente
Cómo se organiza la huelga del 11N para parar un país por la vivienda
Opinión - 'En el punto de mira', por Rosa María Artal

Sánchez reinicia la campaña con la “ejemplaridad” de Puente como antítesis de la política de PP y Vox

Pedro Sánchez, este viernes, en València

José Enrique Monrosi

6 de noviembre de 2026 22:22 h

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Si las campañas electorales son un estado de ánimo, la obsesión de Pedro Sánchez es que la del PSOE no encalle en la melancolía. El presidente del Gobierno reinicia este fin de semana la caravana socialista hacia el 29N con un tono muy distinto al de antes del accidente de tren de Urda, pero con la intención de encontrar en la crisis del ministerio de Transportes y la salida de Óscar Puente algo parecido a un revulsivo. Truncados ya eslóganes y estrategias como la de “la fuerza del amor”, tras la catástrofe que costó la vida a 69 personas el plan ahora pasa por transformar esa dimisión del ministro en una posición de autoridad moral real para confrontar con el PP también en el plano de las responsabilidades políticas.

El primer paso lo dio este viernes en València, la tierra de Carlos Mazón, justo dos años después de la tragedia de la dana. El acto arrancó con un minuto de silencio y un homenaje a las víctimas mortales de Urda como prueba del cambio de tono en la campaña. Y no tardaron en llegar las referencias al expresident de la Generalitat que se encerró durante horas en el reservado de un restaurante mientras se ahogaban 232 personas y que luego tardó un año en dimitir, pero no dejó su escaño.

“València es el ejemplo más claro de que no somos iguales. No hace falta ni que lo digamos, porque la gente no es tonta. Es evidente que no somos iguales”, dijo Pilar Bernabé, delegada del Gobierno y candidata a la alcaldía. Y la gente respondió con gritos de “Mazón, a prisión”. Después de Bernabé tomó la palabra la ministra de Ciencia y Universidades y candidata del PSPV a la Generalitat, Diana Morant, que hizo la primera referencia expresa al exministro. “Gracias, Óscar, por la dignidad que has demostrado en estos momentos en los que tenemos que hacernos cargo del dolor de la gente”. Y la militancia entonces ovacionó a Puente y coreó su nombre.

No hizo falta que Pedro Sánchez mencionara a Mazón ni al episodio de la dana para dejar claro que, en adelante, buena parte de la estrategia socialista pasa por contraponer el modo de actuar también en los momentos de crisis que incluso cuestan dimisiones. “El Partido Popular y Vox han criticado que Óscar Puente no dimitiera y, cuando ha dimitido, también le han criticado. ¿Sabéis por qué? Porque el ejemplo de dignidad y de ejemplaridad que ha ejercido Óscar Puente ellos jamás lo practican”, dijo el presidente, que puso en valor el trabajo hecho por su exministro y escudero antes de dar un paso al lado.

“Crisis y tragedias, desgraciadamente, suceden en una nación. Pero la cuestión es cómo responde un Gobierno ante esas tragedias y ante esas crisis. Estuvimos con las víctimas del accidente de Urda. Estuvimos acompañándolas, estuvimos con sus familiares, estamos con los heridos, hemos dado la cara con absoluta transparencia y hemos asumido la responsabilidad política con la dimisión de un gran político como es Óscar Puente”, ensalzó.

“La victoria de la derecha no es inevitable”

Sánchez hizo un llamamiento expreso a no bajar los brazos a su militancia y al electorado progresista, a los que recordó como referencia lo ocurrido recientemente en países como Brasil y Estados Unidos. “Nos quieren desmovilizados. Pero yo os digo, como ha ocurrido en Estados Unidos y como ha ocurrido en Brasil, que la victoria de la derecha y la ultraderecha no es inevitable. Y por eso tenemos que movilizarnos. Si durante todos estos años España ha resistido durante lo peor de la ola ultraderechista, ahora que el mundo ve la luz no vamos a dar un paso atrás”, clamó.

Lo que intentan trasladar desde Ferraz es que la partida del 29N, lejos de estar finiquitada, no ha hecho más que empezar nuevamente. Los sondeos internos que manejan en la dirección socialista no reflejan un especial desgaste en la intención de voto a raíz del accidente ferroviario y menos después de la dimisión de Óscar Puente, que todo el mundo en el Gobierno y en el PSOE admite ahora que electoralmente supone “un alivio” a pesar del durísimo golpe personal y político para el presidente, que insisten en que intentó frenar su salida.

El mapa que dibujan esos trackings es el de un PSOE que aglutina gran parte del voto progresista del país en detrimento de un Frente Amplio que no despega y se quedaría en menos de la mitad de sus resultados de 2023. Y también de Podemos, que corre riesgo real de consumarse como fuerza extraparlamentaria, según esos informes del PSOE. Una ecuación que, junto al trasvase de voto del PP a Vox, insisten en la dirección socialista que aún otorga opciones a Sánchez de ganar las elecciones como primera fuerza. Otra cosa sería gobernar, porque incluso en esos sondeos internos del PSOE la suma de la derecha con la ultraderecha se mantiene todavía sólida por encima de los 180 escaños y, por tanto, con fuerza suficiente como para llegar a la Moncloa.

El mensaje que trasladan desde Ferraz es que aún queda mucho tiempo por delante y muchas cosas por pasar. Entre ellas, la huelga general de la semana que viene, que los socialistas ven como una oportunidad de activación del electorado de izquierdas. En esa huelga confluirán protestas por el derecho a la vivienda, por la educación pública, la sanidad o las pensiones. Un contexto político más propicio para que las fuerzas progresistas retomen la iniciativa en una recta final hacia el 29N en la que el objetivo principal aún es sacar de la abstención a los desencantados. Y volver, una vez más, a aplacar el derrotismo.

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