Sobre el periodismo cloaquero
Esta historia no la leerán en todos los medios, ni la escucharán en todas las televisiones del país. Tampoco llenará horas de tertulias. Ni será objeto de especiales informativos. El silencio en este caso no es cuestión de prudencia, sino de complicidad. Hablamos de las declaraciones de Koldo García a la Cadena SER en las que acusa directamente al PP de ofrecerle hasta un millón de euros a cambio de que difundiera informaciones falsas sobre Pedro Sánchez y su familia. Una denuncia sobre la que, según aseguró más tarde en un audio al que ha tenido acceso elDiario.es, tiene pruebas y hará públicas pronto. “Yo daré el remate final”, advierte.
En una declaración realizada a la Cadena SER sostiene el ex socio de José Luis Ábalos que el abogado del PP Alberto Durán le ofreció en una reunión el pago de hasta un millón de euros, evitar la cárcel y sacar a su hermano Joseba García y a su pareja Patricia Uriz del procedimiento judicial a cambio de declaraciones que afectaran al presidente del Gobierno y especialmente a Begoña Gómez. Después, en un nuevo testimonio desde la prisión de Soto del Real confirmó que recibió una cantidad de dinero para su defensa a través del pago de Okdiario y que con posterioridad a ese primer pago (que según las facturas fue de 241.000 euros) se le ofreció “otra cantidad de dinero por meterse con el presidente, con su esposa y con Zapatero. La mecánica, según su relato, era casi quirúrgica porque habría un primer pago de 300.000 euros por una entrevista -que fue publicada en el digital de Eduardo Inda- en la que debía señalar al presidente, y un segundo pago de 700.000 euros justificado como derechos de un libro. ”Eduardo Inda era el pagador del PP“, resume.
Hasta aquí, podría ser la palabra de un condenado contra la de un partido. El problema para esa lectura es que los pagos existen. Las facturas han sido aportadas por la propia letrada de Koldo, Leticia de la Hoz, a la Audiencia Nacional y publicadas por elDiario.es hace unos días. La sociedad Dos Mil Palabras S.L., editora de Okdiario, abonó 242.000 euros (IVA incluido) al despacho IDBO Consultants por “Honorarios, aranceles y gastos por asesoramiento jurídico y procedimientos del señor D. Koldo García”. El pago se hizo en dos facturas, una de 150.000 euros más IVA pagada en noviembre de 2025, al día siguiente de una entrevista de Koldo y Ábalos en Okdiario, y otra en enero de 2026.
El digital en cuestión ha reconocido la existencia del contrato — fechado el 26 de noviembre de 2025 entre Dos Mil Palabras y Koldo — pero lo presenta como un pago por entrevistas y no por su defensa. Versión que no resiste el concepto de la factura porque en ella no pone “entrevistas”, sino defensa. El PP, por supuesto, lo niega todo, defiende que el testimonio de Koldo García es falso, pero lo que ya no pueden negar es el circuito del dinero, ya que se trata de una cabecera que se presenta como ariete contra la corrupción del Gobierno financiando la defensa de uno de sus principales condenados.
Con todo, lo más ruidoso es el silencio de la misma prensa y los mismos plumillas y opinadores que convirtieron cada mensaje de WhatsApp del caso Koldo en portada a cinco columnas, abrieron telediarios y prepararon programas especiales y, sin embargo, ahora bajan la cabeza y miran al suelo. Ni un editorial, ni una pregunta incómoda, ni una tertulia sobre qué hace un medio pagando 242.000 euros a la abogada de una trama que supuestamente dice combatir. Si hubiera sido un diario progresista quien hubiera pagado a un imputado del PP para que inventara bulos contra Feijóo, estaríamos sin duda ante el escándalo del siglo, con manifiestos de las asociaciones de prensa y editoriales sobre el “periodismo cloaquero” cuando, en realidad, el albañal del periodismo siempre estuvo en el mismo sitio y perfectamente identificado.
Se llama hipocresía, se llama modelo de negocio y se llama periodismo que no informa sobre el poder, sino que trabaja para tomarlo. Koldo ya no es solo un exasesor corrupto, desde ahora es también un actor que describe perfectamente un mercado en el que uno difunde la acusación sin pruebas, otro pone el dinero y entre todos fabrican un marco infame que difunden por tierra, mar y aire. Que un condenado denuncie que le ofrecieron un millón por hundir al presidente del Gobierno debería escandalizar a derechas e izquierdas. Y que el director de un digital sea señalado como cajero de semejante operación debería obligar a toda la profesión a pedir explicaciones sobre el asunto. ¿Escuchan alguna voz que clame por ello? Pues eso: bochorno.
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