Piden declarar Matadero Madrid como Lugar de Memoria Democrática por albergar en el Franquismo un centro de internamiento de mendigos
El pasado 29 de octubre, una veintena de vecinos de Arganzuela visitaban los rincones menos transitados de Matadero Madrid con una mediadora cultural de la institución. El paseo, organizado por la Asociación Vecinal Pasillo Verde-Imperial, comenzaba alrededor de la maqueta de madera con todas las naves del complejo que hay a la entrada de la nave de Intermediae Madrid.
Las miradas y comentarios entre los vecinos no tardaron en llegar. El diorama, sin apenas información contextual, reflejaba el estado actual del gran complejo cultural, pero nada hablaba de uno de los grandes secretos del lugar: la existencia del llamado Parque de Mendigos durante la posguerra, un centro de reclusión para personas sin hogar del que solo en las últimas fechas se ha empezado a recuperar la memoria.
En ese momento los vecinos estaban limando los últimos detalles del expediente para pedir la declaración de reconocimiento del Parque de Mendigos del Matadero como Lugar de Memoria Democrática al amparo de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, para habilitar este tipo de espacios. Desde la asociación vecinal peticionaria explican que se pedirá “la declaración del complejo norte del Matadero”.
Este jueves acudirán a entregar en la Junta Municipal del distrito de Arganzuela –un edificio histórico del propio complejo de Matadero– el expediente que justifica la petición de Lugar de Memoria Democrática. La documentación incluye una investigación sobre los preparativos que se llevaron a cabo durante solo veinte días para destinar a la reclusión de mendigos –la mayoría, del bando perdedor de la guerra– los espacios que habían albergado caballos, mulos y asnos del antiguo Matadero y Mercado de Ganados de Madrid.
Los detalles del espacio de reclusión están aún delimitándose por la investigación, pero lo que conocemos es escalofriante. El recinto funcionó entre marzo de 1941 y, al menos, 1948, y llegó a albergar entre 1.500 y 1.700 personas en sus primeros años de funcionamiento. Seguramente, el dato más escalofriante es el correspondiente al número de muertos por frío en 1941, año en el que se inauguró el centro después de la orden gubernativa de retirar a los mendigos de las calles: 838 personas.
El caso salió a la luz por el trabajo de la antropóloga María Adoración Martínez Aranda, que encontró en los archivos documentación interna del régimen referida al campo de mendigos. Se dio cuenta del vacío absoluto que existía sobre la memoria del lugar. “Si acaso, se hace alguna mención a que algunas naves en la década de los cuarenta tuvieron un uso de índole social. Así, tal cual”, explicaba la profesora en conversación con este medio.
Después de que se hicieran públicas algunas informaciones sobre el Parque de mendigos en elDiario.es, la asociación vecinal de Arganzuela se interesó por ello y su trabajo ha sido continuo en los dos últimos años. El pasado mes de febrero organizaron unas jornadas que, bajo el nombre Campo de mendigos en la posguerra, trataban de traer al presente el rumor de los reclusos. En ellas estuvieron presentes la propia María Adoración Martínez Aranda y la artista visual Amaya Hernández, que también abordó el tema en su reflexión sobre arquitecturas perdidas.
El Parque de mendigos ha sido una realidad olvidada durante años -enmascarada como parte de la obra social del régimen - por interés político del mismo franquismo. Pero también por la propia invisibilidad social de su población. La madrugada del pasado martes se desalojó lo que quedaba de la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol. Uno de los argumentos más recurrentes fue el vaciamiento de contenido de esta y la sustitución de una parte de sus habitantes, los activistas, por personas sin hogar. Asumiendo que parte de la potencia de la acampada era la ocupación visible en un espacio central de la ciudad, resulta llamativo que la falta de exposición de la situación de calle no resulte un problema para casi nadie.
Esta indiferencia de base de la gente sin hogar se agravó en la posguerra por lo que también fue un castigo de clase a los vencidos, habitantes de los barrios más pobres de la ciudad. Es sobre lo que quiere operar la Asociación Vecinal Pasillo Verde -Imperial.
No es posible ya ver tal y cómo eran los barracones habilitados, las cuadras o el pajar que albergaron a los reclusos, pero su memoria empieza a permearla silueta del Centro de Cultura Contemporánea que ocupa lo que fue en tiempos el Matadero Municipal de Madrid. “Los edificios fueron desapareciendo devorados por las sucesivas ampliaciones del Puente de Praga y por los accesos a la M-30. Una de las edificaciones se mantuvo en pie hasta 2005”, explican los vecinos.
Han llevado a cabo una intensa labor de investigación que ya permite poner sobre el mapa las distintas instancias habilitadas en el antiguo Mercado de ganado de trabajo y Mercado de carros a principios de los años cuarenta, entre el Paseo de la Chopera y el Puente de Praga.
Según explican las personas implicadas en la petición, el Parque de Mendigos es “el mayor centro de reclusión del régimen Franquista destinado a reprimir la mendicidad”. Para demostrar la crueldad y el mal trato que se vivía allí, resaltan la cita de un informe del Patronato de Protección a la Mujer, cuya memoria también ha sido recuperada como centro de reclusión y castigo en los últimos años:
“El problema del Parque de Mendigos ofrecía caracteres de una gravedad extraordinaria. La vida que llevaban los infelices allí acogidos y las escenas desarrolladas en el recinto de los ”Mataderos“, difícilmente pueden describirse, ni aun empleando las más sombrías expresiones. Muchas de las cosas allí ocurridas se resisten definitivamente a ser registradas por la pluma”.
Aunque la vindicación memorialista empezó antes, el día 6 de octubre, en la antesala del comienzo de la campaña electoral, será el punto de partida del reconocimiento legal y formal que ayude a poner nombre a las historias de vida, reclusión y muerte que habitan la memoria de Matadero Madrid.
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