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Vallecas celebra cuatro décadas de radio libre y comunitaria: “Llevamos sobre los hombros una leyenda de 40 años”

Uno de los estudios de Vallekas Radio

Luis de la Cruz

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Este sábado, 17 de octubre, Vallekas Radio, continuadora de la mítica emisora Radio Vallekas, celebra cuarenta años de emisiones en el barrio desde una perspectiva libre y comunitaria. Lo hacen con una larga jornada de encuentros y emisiones en la sede de la Asociación Vecinal Palomeras Sureste. Con la palabra, como siempre han hecho.

Vallekas Radio, con quien hemos hablado, es una asociación creada recientemente, pero que recogió el testigo de una larga estirpe de radios libres vallecanas. La primera fue Onda Verde Vallekana, fundada en 1983, a la que siguió en 1986 la histórica Radio Vallekas. “La anterior asociación de Radio Vallekas tuvo problemas en sus últimos años y cambió de sede, moviéndose a la antigua CS la Villana y a la Asociación Vecinal Palomeras Sureste”, explican refiriéndose al desahucio por parte del IVIMA que sufrieron en 2021, que, junto con la pérdida de su dial histórico en el 107.5 de la FM, desembocó en un cambio de etapa. “La antigua asociación se transformó con el mismo espíritu de ofrecer una radio comunitaria, participativa y social”, explica el actual colectivo.

La parrilla cuenta ya con más de una decena de programas que se emiten desde sus dos estudios. “Estamos haciendo un esfuerzo de extensión para que más vecinas se sumen a hacer radio en el barrio y de momento van a empezar otros tres programas, aunque hay espacio para más”, advierten, animando a todo aquel que quiera hacer radio acercarse al proyecto.

Las radios libres llegaron, como tantas cosas en España, a finales de los años setenta. La semilla la puso Radio la Voz del Pobre, montada en 1976 por estudiantes de Telecomunicaciones y radioaficionados. Pero fue en 1980 cuando eclosionan varios proyectos como Radio Ola, Radio Manzanares o, ya en 1982, la célebre Cadena del Water.

Es en este mismo año cuando nace en el Barrio del Pilar Radio Acción, muy centrada en la lucha de los vecinos contra el proyecto de La Vaguada, y un año después algunas más. A saber, Onda Sur, Radio Luna o la mencionada Onda Verde Vallekana, que nace vinculada a la librería libertaria El Bulevar, que también estuvo involucrada en otras aventuras de la época como la primera Batalla Naval de Vallecas.

En el estudio

En 1983 se firmaría el Manifiesto de Villaverde, salido de la reunión de la Coordinadora Estatal de Radios Libres en el Ateneo Libertario de Villaverde, que ponía sobre el papel la orientación asamblearia y sin ánimo de lucro con que habían nacido. El manifiesto suponía también una demostración de lo que el fenómeno había crecido en muy pocos años –era el sexto encuentro estatal– y propició el nacimiento de nuevas radios libres en Madrid. Ante el vacío legal existente, las emisoras se remitían al artículo 20 de la Constitución, que reconoce y protege los derechos y libertades relacionados con la expresión, la creación y la información.

Es en este escenario donde nace Radio Vallekas en 1986. “Es en el contexto de Vallecas antimilitarista y, sobre todo, ecologista. A partir de ahí, la radio empieza a crecer, viene mucha gente a hacer programas y comienza una etapa de semiprofesionalización. También empieza a recibir subvenciones como asociación para dar talleres de formación profesional relacionados con la parte técnica del periodismo, pero también con temáticas sociales, como por ejemplo el feminismo”, explican desde el colectivo.

La mancha de aceite de las ondas libres se extendió por muchos barrios y municipios durante los años siguientes. Siguiendo al investigador José Emilio Pérez Martínez, cuyo artículo La radio libre en Madrid (1976-1989): los orígenes por el movimiento de la libertad de emisión hemos utilizado mucho en este artículo, el referéndum de la OTAN fue un punto culminante de la actividad política de las radios libres. La programación se convirtió en punta de lanza en la campaña por el NO. El triunfo del SÍ supuso un varapalo importante para toda la izquierda más allá del PSOE y, también, para el movimiento de radios libres, que se había dejado la voz en una campaña que había durado años.

Un año después, se aprobó la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones y La Cadena del Water fue clausurada temporalmente en el contexto de las manifestaciones estudiantiles. Fue, por lo tanto, un año complicado. Ahora, se necesitaba contar con autorizaciones administrativas a través de las comunidades autónomas y el gobierno, que se dilataron hasta los años noventa. Se exigía, además, una serie de licencia y la homologación de los equipos, estableciendo sanciones económicas para quienes incumplieran los requisitos.

Se obligó a que las radios libres y comunitarias participaran en un concurso de licencias. Radio Vallekas concurrió bajo el paraguas de la Agrupación de Asociaciones Culturales de la Comunidad de Madrid, donde también figuraban Onda Sur, Radio Morata, Onda Butti, Radio Fuga, Onda Merlín y Radio Actividad. La candidatura fue rechazada por falta de documentación. Las radios que no consiguieron licencias recurrieron a la desobediencia civil, continuaron con sus emisiones e interpusieron casi dos centenares de recursos sobre las concesiones de licencias de FM.

“Al contrario de lo que ocurre en Europa, a la hora de asignar licencias de emisión de FM en el Estado Español no se considera a las radios libres y comunitarias como tal y se asignan solo licencias a radios privadas-comerciales y públicas. Pasamos a ocupar espacios que quedan libres entre estas licencias en las ondas en una situación de alegalidad”, cuentan.

Radio Vallekas siguió dando voz y ejerciendo de conciencia en otros hitos de la movilización social a lo largo de los años. Es el caso, por ejemplo, de la cobertura que llevaron a cabo de la acampada que los trabajadores de la empresa Sintel protagonizaron en el Paseo de la Castellana a la altura de 2001.

“La primera década de los dos mil fue muy complicada para todas las radios libres debido a la crisis. Se retiraron muchas subvenciones y la parte más profesionalizada de Radio Vallekas desapareció, pero la emisión continuó con voluntarios que siguieron haciendo los talleres y con programas como el matinal de Radio Vallekas, que era una gran escuela de formación para periodistas”, detallan desde Vallekas Radio. Continuaron emitiendo contra viento y marea, saliendo a la vez en internet y en el107.5. que “no llega a toda la ciudad de Madrid, sino al sureste, pero tenía bastante seguimiento”.

En esas circunstancias llegaron al desalojo de 2021 y a un inesperado renacer. “Tenemos la suerte de estar ubicados en un barrio con una gran tradición de lucha y con una solidaridad vecinal muy fuerte. La Asociación de Vecinos Palomeras Sureste y el C.S. La Villana ofrecieron sus espacios para que la radio pudiera trasladar sus estudios y seguir emitiendo”, cuentan.

Hibridarse con la vecinal y con un nuevo centro social en el que confluye un tejido social muy diverso les ha hecho colaborar con ellos en muchas iniciativas, dando a la nueva asociación una identidad propia y ganas de probar cosas nuevas. La pandemia trajo la posibilidad de innovar. Radio Vallekas siempre perteneció a estructuras más grandes, como la Unión de Radios Comunitarias de la CAM y la Red de Radios Comunitarias del Estado, pero durante el confinamiento empezaron a participar en los Cadenazos:

 “Un grupo de radios libres decidimos hacer emisiones conjuntas de 12 a 24 horas. Las emisiones saltaban de estudio en estudio, en el Estado y en América Latina, gracias a internet. Te das cuenta de que formas parte de una red global mucho más grande de radios libres y comunitarias y que hay gente haciendo cosas con objetivos similares a los tuyos”.

Saben que los vallecanos les conocen y se sienten arropados, pero también son conscientes de flotar en ondas turbulentas. “Madrid está expulsando a los movimientos sociales y comunitarios, ya sean legalizados más o menos, como las radios comunitarias, ya sean otros que ejercen de una manera más radical. Hay una ofensiva total contra estos espacios”, denuncian.

Comparten con el magma madrileño de movimientos sociales una forma de hacer que es propia de la tradición de las radios libres y comunitarias: la horizontalidad y la militancia. “La organización de Vallekas Radio es asamblearia, y se financia a través de las aportaciones de los socios, aunque contamos con una junta directiva que se hace cargo de cuestiones formales”, detallan.

Son ya cuatro años de Vallekas Radio que también son cuarenta. “La gente que venimos de Radio Vallekas no hemos sido ninguno fundadores, pero sabemos que llevamos sobre los hombros una leyenda de cuarenta años y queremos seguir guardando respeto. Estamos muy orgullosos de haber participado de un espacio de formación donde se aprendían cosas que no se hacían en las universidades”. Se sienten partícipes de un movimiento en cuya idiosincrasia está generar y transmitir conocimiento. Desde la construcción de antenas o transmisores en los inicios a la reunión de voces inquietas en el barrio, ahora y siempre.

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