Ejecutado un desahucio con dos bebés en un piso usurpado en Tetuán y alquilado en precario a una madre sola
Los desahucios continúan. Esta mañana, en el barrio de Cuatro Caminos, se ha producido el desahucio de Ana y sus dos hijos de dos años y siete meses. Un desahucio relacionado con un caso de usurpación convertido en alquiler en precario del antiguo piso del portero en una finca de la calle de Teruel.
El desahucio se ha producido con un gran despliegue policial (al menos siete furgones policiales en algunos momentos más varios coches de policía) y la presencia de de UIP hasta sumar al menos una veintena de efectivos policiales de la Policía Nacional y Policía Municipal.
El intento de parar el desahucio estaba organizado por el Sindicato de Vivienda de Tetuán, uno de los dos grupos de vivienda del distrito –junto con la Organización de la Vivienda de Tetuán–. Excplican que les llegó el jueves, día en que se reúne su asamblea, y el tiempo de reacción ha sido limitado.
Según detallan desde el grupo de vivienda, Ana pagó por entrar a vivir a una persona hace un año sin saber que este individuo no era propietario del piso y que estaba afectado por un proceso judicial. Es la antigua vivienda del portero y pertenece a la propia comunidad de vecinos, que es la entidad denunciante. Los activistas han denunciado al final del desahucio que desde el edificio les han tirado huevos y agua.
Un grupo de activistas han acudido a las seis de la mañana, pero se han encontrado con la policía en el portal, por lo que no han podido ocupar posiciones en el mismo. Sí que se han mantenido en la acera de enfrente de la calle Terual, una estrecha vía perpendicular a la calle Bravo Murillo. Quienes fueron llegando después, con la calle ya acordonada –entre veinte y treinta personas–, se quedaron en la propia Bravo Murillo desde antes de las ocho hasta que se ejecutó el desahucio entorno a las diez menos diez de la mañana.
Según han explicado personas del entorno de Ana, que acudieron a darle apoyo y ayudarle a sacar sus enseres de la casa, está en contacto con servicios sociales –el SAMUR Social estuvo presente en el desahucio– pero de momento se va a alojar en casa de una amiga.
“Esto es fuego para nuestra rabia, para organizarnos de cara a la huelga del día 11 de noviembre”, dijo una portavoz del Sindicato de Vivienda de Tetuán ante la prensa y lo asistentes al desahucio, que coreaban el habitual “vergüenza”. Durante las horas que duró el intento de parar el desahucio no faltaron alusiones a la huelga y al gobierno. La vivienda sigue siendo el tema central también a pie de calle y el movimiento por la vivienda, que compone los comités de huelga de los barrios, está en plena ebullición.
0