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Opinión - Es su trabajo, presidente, por Antón Losada

Es su trabajo, presidente

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente; el ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una reunión del Cecopi.
1 de noviembre de 2026 22:07 h

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Si como ha afirmado el presidente Sánchez la confianza en el sistema ferroviario está quebrada, alguna responsabilidad tendrá el ministro Óscar Puente que lo ha gestionado al máximo nivel y con plena autoridad durante los últimos tres años y, por esa misma razón, difícilmente se hallará en las condiciones necesarias de poder restaurar lo quebrado. 

El criterio lo ha fijado el propio Sánchez; no lo han marcado la oposición o la opinión pública. Y es el criterio adecuado. Así funciona una democracia ordenada y responsable. Todo lo dicho cuando la tragedia de Adamuz conduce inevitablemente a una conclusión: lo mejor es irse para no hacer más daño.  

La confianza no se ha roto sola. Dos accidentes mortales en menos de diez meses demandan que el máximo gestor del sistema asuma sus responsabilidades políticas. Había alguien al frente y su trabajo era que no se rompiera. Sostener lo contrario únicamente puede conducir a la confusión. 

Las crisis necesitan un cierre y se reabren cada vez que se discute quién debería asumir la responsabilidad o por qué, o cómo, o cuándo. Las familias de las víctimas y la sociedad necesitamos que el responsable se haya hecho cargo de las consecuencias y quien ejerza el liderazgo haya comenzado un capítulo nuevo para poder seguir adelante. 

Si algo se aprende rápido en la vida es que hacer las cosas bien no garantiza que salgan bien. Le pasan cosas malas a la mejor gente todos los días. La única injusticia irreparable que contiene este drama afecta a las víctimas y a sus familias. Ellos tienen derecho a quejarse. Los demás, no. Ellos sí sufren y sufrirán un calvario; todo lo demás es ruido. 

En la gestión de una crisis hay que hacer lo que se dice y decir lo que se hace. Para restaurar la confianza las palabras tienen que volver a significar algo y tener consecuencias. El presidente Sánchez tiene que hacerse cargo. Es su hora, es su trabajo. No quedan más parapetos. 

Afirmar que una dimisión no tendría sentido a un mes de unas generales es tanto como decirle al elector que no vas a asumir tus responsabilidades porque ya las asumirá él por ti con su voto en las urnas. Las convocatorias electorales no suspenden el tiempo o el espacio en democracia. Ese error ya lo vimos cometer en este país hace dos décadas. 

Quien piense hoy que lo importante pasa por las elecciones estará perdiendo mucho más que una votación; estará perdiendo su legado. Ganar o perder unos comicios es su problema. El nuestro consiste en algo tan corriente como coger el tren tranquilos, hoy mismo. 

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