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La intrahistoria de las primeras 24 horas de Page al frente de la tragedia de Urda: “Esto es muy grave, hay que contarlo ya”

Los dos mensajes de whatsapp recibidos a las 09.44 horas del 28 de octubre en los teléfonos móviles del equipo de Emiliano García-Page, en los que la Consejería de Sanidad informa del primer dato de fallecidos. Unos minutos después, el Gobierno regional elevó a nivel 2 el Plan Territorial de Emergencias (Platecam)

Alicia Avilés Pozo

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A las 08.54 horas del pasado miércoles, día 28 de octubre, el AVE 2080 de Renfe que viajaba desde Madrid hacia Sevilla embistió al tren 6079 de la compañía Iryo que se encontraba completamente detenido en la vía ante un semáforo en rojo. Sucedía entre las localidades toledanas de Urda y Los Yébenes.

Pocos minutos después, pasadas las 09.00 horas, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, recibía los primeros mensajes en su móvil. Y finalmente, la confirmación desde el Servicio de Emergencias del 112. Antes de las 09.15 horas, el presidente ya sabía que el suceso podía ser “muy grave”. Ahí comenzaban 24 horas “vertiginosas” de una de las peores tragedias ferroviarias de España. Esta es la intrahistoria de esos momentos.

La casualidad quiso que en el Palacio de Fuensalida de Toledo, sede del Gobierno autonómico donde ya se encontraba Page a esa hora, estuviera también presente el consejero de Administraciones Públicas, Juan Alfonso Ruiz Molina, encargado de los servicios de emergencias de la región. Los dos tenían previsto acudir a las 10.00 horas a una reunión con la Asociación de la Empresa Familiar. Ambos, por tanto, estaban ya juntos cuando supieron del choque.

A esa misma hora, a las 09.15, el Gobierno regional decidió activar de manera inmediata el nivel 1 del Plan Territorial de Emergencias (Platecam). El presidente suspendió toda la agenda de ese miércoles. A los dos días, además, tenía previsto un viaje a Londres con motivo del inicio de la cotización en bolsa de la mina de wolframio de Abenójar (Ciudad Real). También se anuló. Y a las 09.25 horas, Page ya se dirigía hacia Urda con el consejero, el director de su gabinete, José Miguel Camacho, y todo el equipo de Presidencia.       

Eran las 09.45 cuando llegaron al lugar. Entre las numerosas llamadas y mensajes que seguía recibiendo Page, hubo una de la Consejería de Sanidad, cuando estaba prácticamente bajándose del coche, a esa misma hora, en la que le informaron de que había “varios muertos, al menos diez”. En el lugar del accidente todavía no se habían montado hospitales de campaña ni el Puesto de Mando Avanzado (PMA). Estaban llegando las primeras ambulancias y helicópteros del dispositivo de emergencias de Castilla-La Mancha.

Emiliano García-Page habla con efectivos de emergencias nada más llegar a la zona del siniestro ferroviario de Urda

Un escenario “terrible”

La Guardia Civil y la Policía también comenzaron a cortar el tráfico en la carretera de acceso más cercana a las vías donde se produjo el siniestro, y tanto el coche oficial del presidente autonómico como los de su escolta y equipo fueron derivados hacia un camino cercano, donde posteriormente se instaló el Puesto de Mando.

Pero antes de eso, el escenario que allí vio Page era “terrible”, cuentan a este periódico fuentes cercanas al presidente. Había que dejar trabajar a los servicios de emergencia y el equipo decidió alejarse del lugar, hacia otro camino próximo. A los pocos minutos llegaba también a ese mismo sitio el alcalde de Toledo y candidato del PP al Congreso, Carlos Velázquez, que se unió al presidente y a su equipo en la recepción de llamadas y coordinación de la emergencia.

A las 09.45 horas, Page tomaba la siguiente decisión: la situación escaló al nivel 2 del Platecam tras recibir desde la Consejería de Sanidad la confirmación de los primeros diez fallecidos. Esa es la primera cifra que también se comunicó a los medios de comunicación.

Emiliano García-Page atiende a los medios de comunicación

A partir de ese momento, las llamadas se multiplicaron, pero la más importante es la que realizó el presidente autonómico a la Unidad Militar de Emergencias (UME) para pedir su activación. Ya antes de salir del Palacio de Fuensalida se había puesto en contacto con el teniente general de esta unidad, el toledano Francisco Javier Marcos Izquierdo, para avisarle del posible alcance de la tragedia. Pero se hizo realidad poco después y comenzó el despliegue militar. “Rápido y espectacular”, comentan desde su entorno.

Emiliano García-Page continuó pegado al teléfono. Recibió, entre otras muchas, la llamada del presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, y solo unos minutos después, la del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre las 10.00 horas. A estos últimos les siguieron el rey Felipe VI y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Todas estas comunicaciones se produjeron antes de la instalación del Puesto de Mando.

Ese último espacio no estuvo listo hasta las 11.00 horas, junto con los hospitales de campaña que sí que se habían montado previamente. Los medios propios del Gobierno regional, de Protección Civil, sanitarios y bomberos, se multiplicaron en las siguientes horas. En paralelo, el presidente castellanomanchego seguía “minuto a minuto” los pasos de los servicios de emergencia mientras atendía llamadas de ofrecimiento de ayuda, de petición de información o de más datos.

Estuvo especialmente atento a la habilitación de dos pabellones en Urda para atender a los primeros heridos, “mano a mano” con el alcalde de la localidad, Manuel Galán, cuya labor y la de sus vecinos consideró “magnífica”.

El pabellón de la calle Escuelas de Urda (Toledo) habilitado para atender a las víctimas del accidente de tren.

A las 11.15 horas recibió la comunicación del plan sanitario de contingencia preparado en la comunidad autónoma: gabinete de crisis y refuerzo del personal en el Hospital Universitario de Toledo, en el Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan, en el Hospital General Universitario de Ciudad Real y el Hospital de Puertollano. Tras todo ello, se acercó el momento de intervenir, por primera vez, ante los medios de comunicación. Habían pasado las 11.30 horas y la cifra de fallecidos confirmados ya alcanzaba las 30 personas.

Pero el momento más complicado, el peor, llegó más de dos horas después. A las 14.00 horas, Page y parte de su equipo se desplazaban para acceder a otra zona del Puesto de Mando, cuando al presidente le entró una llamada. Se paró y “le cambió la cara”. “Esto es muy grave, hay que contarlo ya”, dijo. Se dio la vuelta hacia la zona donde la Guardia Civil habría agrupado a los medios de comunicación. Era su segunda intervención: informaba ya de al menos 68 fallecidos con la voz “quebrada”.   

“Ese fue el peor momento”, insisten. Después llegó Pedro Sánchez, sobre 15.30 horas, y se celebró una nueva reunión en el Puesto de Mando, seguida de la comparecencia conjunta de ambos ante los periodistas, la tercera de Page en ese día. A las 17.30 horas acudió al lugar el ministro de Transportes, Óscar Puente, y se llevó a cabo la última reunión informativa de ese día a la que asistió el presidente castellanomanchego.

Pedro Sánchez saluda Emiliano García-Page, a su llegada al Puesto de Mando Avanzado en Urda, Toledo

“No nos movimos ni un centímetro del protocolo, aunque tuviéramos sospechas. Por prudencia y respeto a las familias”, afirman fuentes cercanas al presidente. Se refieren al hecho de que, en ese intervalo de dos horas desde la cifra de los 30 fallecidos, ya intuían que el dato podía aumentar, pero esperaron a la constatación oficial. Y pese a ello, tanto Page como su consejero encargado de emergencias, se quedaron “devastados” cuando la cifra se duplicó.

En los momentos más álgidos de la tragedia llegó a haber siete helicópteros sanitarios sobrevolando al mismo tiempo, cuatro de Castilla-La Mancha y tres de otras comunidades autónomas: realizaron hasta ocho transfusiones de sangre en pleno vuelo. También se movilizaron 51 medios del plan regional contra incendios (Infocam), especializado en emergencias, 20 agentes de la Policía Local, 400 de la Guardia Civil, una docena de trabajadores sociales, hasta 200 efectivos de la UME y 1.300 profesionales sanitarios.

El presidente de Castilla-La Mancha decidió permanecer en la zona del siniestro hasta las 19.00 horas. Antes de marcharse, realizó una cuarta comparecencia ante los medios de comunicación para actualizar las cifras del dispositivo desplegado y de las personas heridas. El número oficial de muertos no había variado ni lo haría hasta el día siguiente, cuando alcanzó la cifra de 69.  

El regreso a Toledo y la preparación del Cecopi

Page regresó a Toledo tras esa nueva intervención, donde participó, a las 20.00 horas en el minuto de silencio convocado a las puertas del Ayuntamiento de la ciudad. Después, se mantuvo en “permanente contacto” con el Gobierno central de cara a la convocatoria de la primera reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) en la capital castellanomanchega. Fue al día siguiente, jueves 29 de octubre, a las 12.00 horas, de nuevo con Pedro Sánchez y Óscar Puente presentes, y a la que se sumó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska,

Hasta ese momento, y durante las primeras 24 horas desde el siniestro, Page atendió a multitud de medios de comunicación, pero después optó por delegar parte de esa competencia a su consejera portavoz, Esther Padilla. No quería estar “permanentemente en los medios”. Deseaba “transparencia, pero también gestión”. Padilla comenzó entonces a atender las “decenas” de peticiones de entrevistas y declaraciones, entre ellas a este medio.    

Reunión en el CECOPI, en Toledo, el 30 de octubre de 2026, por el accidente ferroviario de Urda (Toledo)

Porque la situación durante el segundo día, ese 29 de octubre, requería de la presencia de Page, no solo en el Cecopi, sino también después, a las 15.00 horas, en el Hospital Universitario de Toledo, a donde acudieron los Reyes para visitar a las decenas de heridos del accidente allí ingresados. Para el presidente autonómico, la labor de su consejera portavoz, desde entonces, ha sido “excepcional”, aunque él mismo ha vuelto a comparecer en las siguientes reuniones del Cecopi.

Para el Gobierno regional no ha pasado desapercibido que ese mismo día se cumplían dos años de la dana que provocó 234 muertos en la Comunitat Valenciana, pero que también golpeó con dureza al este de Castilla-La Mancha, especialmente a los municipios de Letur (Albacete), donde hubo seis personas fallecidas; Mira (Cuenca), con una mujer fallecida; y a Villel de Mesa (Guadalajara).

Esto hizo que Page decidiera a última hora de ese día publicar un tuit para recordarlo. No había realizado ninguna mención expresa a estos hechos ni a los trabajos de recuperación, ensombrecidos por la tragedia de Urda, pero tampoco quería dejarlo pasar:

El viernes, día 30 de octubre, la decisión más importante fue rebajar a nivel 1 el Platecam, una vez que se siguen levantando vagones, pero bajo la certeza de que no se encontrarán más personas fallecidas. Mientras, Page, tras su comparecencia en la segunda reunión del Cecopi, sigue pendiente de los datos.

El Ejecutivo autonómico es el encargado de ofrecer las cifras oficiales de fallecidos y heridos, pero se trata de constataciones que llegan por la vía judicial tras la identificación de los cadáveres y que primero deben notificarse a sus familiares. Es decir, también la autoridad judicial y la Guardia Civil tiene esa competencia.

De cualquier forma, y de cara a un Puente de Todos los Santos en el que el lunes, día 2 de noviembre, es festivo en Castilla-La Mancha, Page permanece en la sede del Gobierno regional presidiendo las reuniones de coordinación y de gestión de la emergencia, hasta que se desactive el Platecam. De momento, su agenda sigue “exclusivamente” a disposición de las derivadas de esta enorme tragedia.

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