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La gran asignatura pendiente de la vivienda
Opinión - Por un puñado de puntos, por Antón Losada

Por un puñado de puntos

Declaración institucional del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para convocar elecciones anticipadas.
11 de octubre de 2026 21:11 h

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Leídas las primeras encuestas publicadas ya en precampaña se pueden extraer dos conclusiones. Ni esa pareja feliz que forman el PP y Vox lo tiene tan ganado, ni el PSOE y Pedro Sánchez tienen la remontada tan cerca como parecen creer. Todo se va a jugar en un puñado de puntos y buena parte por las decisiones de actores que no son ellos. Justo el territorio donde la demoscopia se confunde con facilidad: las distancias cortas.  

Aunque resulte sorprendente, tanto los populares como los socialistas se mueven, tres años más tarde, en una banda de porcentajes de intención de voto bastante similar a la cual corrían en junio del 2023. Los populares acabaron entonces por debajo del resultado esperado y los socialistas mejoraron las apuestas; la distancia prevista entre ambos era significativamente mayor a la finalmente registrada. 

Los cambios más significativos desde entonces hay que buscarlos en el contexto. Entonces la amnistía era el escándalo nacional y había que votar a Txapote. Hoy hablamos de vivienda. Pero también de corrupción y el lío en la gestión de la crisis de Ceuta. Puede que haya una ventana de oportunidad, como dicen los estrategas. Pero más bien se antoja un tragaluz. 

Situación bien distinta afrontan hoy los presupuestos socios de ambos. Vox en el 2023 era una formación a la deriva, a la cual rescató del acantilado las prisas de los barones populares por tornar al despacho oficial y la torpeza de la estrategia de campaña popular. Hoy la ultraderecha navega con el viento a favor de las encuestas y ya nadie se extraña de que los populares pacten con ellos; de hecho, comparecen casi como un pack electoral. 

Sumar aglutinaba en 2023, con sus líos y marrones, a la izquierda plural y su candidata, Yolanda Díaz, suponía un activo electoral. Hoy andan a la espera de decidir si son sirios y troyanos y a cuántos y a quién ponen en los carteles. La duda y el abstencionismo potencial doblan hoy en la izquierda a la derecha. Vox no solo se lleva uno de cada diez votantes populares, sino que acredita la fidelidad de voto de un partido ganador: no tiene que hacer gran cosa en la campaña, le basta con flotar.  

A favor de la repetición de un gobierno progresista juegan dos factores de incierta influencia. El primero reside en que no sabemos realmente qué impacto tendría una candidatura unitaria en el frente amplio ni la identidad del candidato o candidata: todo lo que circula son proyecciones y suposiciones. El segundo factor se fía a la sobreestimación de las expectativas de Vox que hemos constatado a lo largo del ciclo electoral del año pasado. No son datos, son esperanzas; me dirán ustedes. Y tendrán razón. 

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