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Análisis

Así se fraguó la histórica movilización de la izquierda que provocó la remontada de Lula (y qué enseña al resto del mundo)

Lula da Silva durante un acto de campaña previo a la segunda vuelta electoral del pasado 25 de octubre.
31 de octubre de 2026 22:12 h

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Protestas callejeras y un dribling masivo a los algoritmos de las plataformas digitales. Juegos de mesa y manuales para convencer a indecisos. Imágenes atractivas, fans de las divas pop a favor de Lula, festivales de música, blocos de carnaval, la generación Z llevando a sus abuelos a votar. Los medios internacionales atribuyen la clave de la remontada de Lula al canal de WhatsApp Exército do Lula abierto por el diputado André Janones. Sin embargo, la explicación es más compleja. “Había una infinidad de actores produciendo vídeos, memes, material gráfico, comentarios, cortes audiovisuales... La fuerza vino de esa multiplicidad. El Exército do Lula fue importante, pero no como centro productor de la movilización, sino como dispositivo de coordinación”, asegura a elDiario.es Tiago Pimentel, antropólogo especializado en tecnopolítica. 

El Ejército de Lula fue un punto de llegada, no un punto de partida. De hecho, hasta el día 11 de octubre, cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE) censuró unas horas un canal que tenía 3,3 millones, apenas existía contenido en el mismo. André Janones incidía en una misión: llamar a más gente. “Un canal de WhatsApp donde la gente recibía órdenes no refleja todo lo que ocurrió. Vivimos una verdadera alineación digital-calle de millones de voluntarios haciendo cosas diversas”, afirma a elDiario.es la economista y socióloga Sabrina Fernandes, una de las fundadoras de la iniciativa Vira Voto, nacida durante las elecciones de 2018.

El know-how de la sociedad brasileña adquirido tras años de lucha contra el bolsonarismo fue determinante. Vira Voto reactivó sus redes, con su repertorio de manuales y consejos para conseguir votos en las redes y en las calles, aportando todo. Su cuenta en Instagram sirvió en 2022 para la campaña en la que celebridades pedían el voto a Lula haciendo la L con los dedos. Otras iniciativas históricas, como Design Ativista, un hub de material gráfico, también resucitaron.  

No obstante, a diferencia 2022, cuando la esperanza impregnó la campaña de Lula, el aluvión de iniciativas ciudadanas se centraron inicialmente en el lado oscuro de Flávio Bolsonaro. El miedo fue el combustible que lanzó a millones de personas a la campaña, según los politólogos Tathiana Chicarino y Adriano Oliveira. “Era literalmente el bien contra el mal. Lula era un San Jorge contra el dragón de la maldad Flávio Bolsonaro”, asegura a elDiario.es el periodista André Lobão, que se ha involucrado en campañas independientes. 

Estas son algunas de las claves de la inmensa movilización de la izquierda y de la remontada de Lula.

Lula, el ‘influencer’ jefe

El 7 de octubre, Lula recibió en Brasilia a jóvenes diputados de izquierda. La gran protagonista era Ana Elisa, una mujer negra de 21 años con millones de seguidores en redes sociales que conquistó 524.000 votos. Ana Elisa animó a Lula a que grabarse con un teléfono móvil, sin equipo de producción. El vídeo, con un Lula influencer sin filtros, convocaba a tomar las calles. Desde entonces, la campaña oficial y las campañas paralelas se retroalimentaron, llegando a confundirse en la recta final. “La campaña salió del modo casi inercia para transformarse en una campaña multidimensional”, según el politólogo Antônio Lavareda.

La fuerza de las calles

La manifestación de los estudiantes de la Universidad Fluminense Federal (UFF) en Niterói (Rio de Janeiro) del día 5 de octubre desencadenó una oleada de manifestaciones estudiantiles que incendió la primera semana de la segunda vuelta. Las manifestaciones espontáneas de apoyo a Lula se expandieron en el país. El domingo día 11, una multitud tomó la avenida Paulista de São Paulo y la playa de Copacabana de Río de Janeiro, espacios sagrados del bolsonarismo, en actos construidos de forma autónoma.

Millones de personas salieron a las calles durante la campaña de la segunda vuelta: hubo más de 1.700 manifestaciones solo en el fin de semana anterior a la votación, según el propio Lula. En algunas ciudades icónicas de la extrema derecha, como Balneario Camboriu (Santa Catarina), se registraron las primeras manifestaciones en años con banderas rojas. En la Zona Oeste de Río de Janeiro, dominada por el bolsonarismo, el Partido Socialismo y Liberdade (PSOL) organizó manifestaciones inéditas por su tamaño. “Estar en la calle acaba fomentando una movilización en las redes porque las personas postean y se van contagiando”, asegura la cientista política Tathiana Chicarino.

“El 'gostoso' da Paulista”

Imagen del cartel convertido en el símbolo de 'Gostosos com Lula'

La manifestación de la avenida Paulista dejó una imagen viral: un hombre musculoso, con el torso desnudo y el rostro cubierto con una bufanda roja. El gostoso da Paulista (gostoso significa sexy) se transformó en un icono. Fluyeron carteles, ilustraciones, fotomontajes. Desde entonces, hombres musculosos, incluso de la conservadora esfera fitness, articularon un novedoso movimiento gostosos con Lula. Paralelamente, mujeres empezaron a divulgar fotos haciendo la L de Lula, autodeclarándose “gostosas com Lula”. También emergió un movimiento de rainhas (reinas) de batería de escuelas de samba del carnaval apoyando a Lula. Algunas, como Evelyn Bastos, de la mítica escuela Mangueira de Río de Janeiro, movilizó a multitudes hacia las manifestaciones. La sensualidad catapultó el movimiento pro Lula. 

Periodismo con cara pop

La iniciativa audiovisual Revelando, en la que personas famosas narraban denuncias contra Flávio Bolsonaro, revolucionó la campaña. Mezclando rigor periodístico y estética pop, Revelando inundó todas las plataformas con vídeos. Cada uno de los nueve episodios de Revelando iba corroyendo la imagen de Flávio Bolsonaro. Unos días antes de la primera vuelta, la actriz Camila Pitanga explicó el caso de Ana Julia, la niña de cinco años asesinada por un policía al que Flávio Bolsonaro defendió como abogado. En la segunda vuelta, el caso Ana Clara llegó a los grandes medios y fustigó al candidato hasta en los debates. La actriz Luana Piovani explicó que un proyecto de ley del cual Flávio Bolsonaro era relator en el Senado podía acabar privatizando las playas. El actor Wagner Moura alertó en Patria sumisa el riesgo de que el clan Bolsonaro entregara el país a Estados Unidos. Por su parte, Mc Flavinho denunció el carácter de niño mimado de Flávio Bolsonaro.  

Trolear el algoritmo

Burlar los algoritmos de las plataformas, que han favorecido a Flávio Bolsonaro, ha sido el deporte nacional de la izquierda durante las elecciones. Instagram se llenó de post con consejos: ignorar contenidos de derecha, interaccionar en los posts, ver los vídeos y carruseles de fotos hasta el final, guardar contenidos, repostear... Los gostosos y gostosas divulgaban fotos con pegatinas de Lula en los pechos o el culo. Se produjeron incluso manuales de resistencia digital como el del colectivo Intervozes. Para salir de la burbuja, se usaron hashtags neutros de las elecciones (#EleiçõesBrasil2026), de otras temáticas e incluso los usados por bolsonaristas (#FlávioBolsonaro o #BrasilPátriaAmada). 

Una de las técnicas más usadas en Instagram ha sido el colab (publicar un post desde varias cuentas). Algunas cuentas grandes como Luz Manifesto o Brasil Fora da Caverna, se abrieron públicamente a contenido de cuentas pequeñas. Lina Brasil recomendaba hacer colab con cuentas no políticas: maquilladoras, fitness, peluqueros, cuidadores de mascotas o chefs de cocina. Simultáneamente, se utilizó Facebook para salir de la burbuja, especialmente interaccionando en grupos. “Cuando millones de ciudadanos se movilizan de esta forma, la comunicación política deja de depender exclusivamente de los algoritmos, de la publicidad o de los canales oficiales. Esta combinación de interacciones orgánicas, capilaridad, diversidad de voces e inteligencia colectiva es lo que dio potencia a la guerrilla digital”, asegura a elDiario.es Leonardo Calvano, que trabaja en comunicación para partidos de izquierda desde 2012, involucrado en campañas independientes. El site Batalha dos Influs insuflaba ánimos con la paliza que los influencers de izquierda estaban dando a los bolsonaristas.

La indignación contra los algoritmos digitales también empujó a la gente a las calles. “El diálogo cara a cara rompe el aislamiento producido por las burbujas digitales”, escribía la periodista Iara Vidal tras la victoria de en La calle no tiene algoritmos. 

WhatsApp

Tras la primera vuelta, muchos grupos de amigos, familia, padres del colegio y vecinos en WhatsApp se transformaron en ágoras políticas. Iniciativas como Triplica tu voto centraron su acción en WhatsApp. Una de las estrategias de millones de brasileños fue actualizar el Estado en su perfil con mensajes a favor de Lula. Aparte de mandar mensajes privados o a grupos, también se han usado listas de transmisión. Por ejemplo, Lívia Almendary, editora de Kipuka, mandó un mensaje a sus 1.500 contactos el sábado 24, pidiendo el voto para Lula. “Ese mensaje era un último suspiro que mandé a contactos de trabajo, servicios de todo tipo, antiguos ligues, amigos, familia”, confiesa a elDiario.es. Antes del segundo turno ya existían canales de WhatsApp grandes, como el de la diputada Erica Hilton o el propio canal oficial de Lula. 

El Ejército de Lula

El canal de Whatsapp Exército do Lula fue creado por André Janones el día 5. Hasta el día que 13, cuando fue censurado por segunda vez por el TSE, la principal misión encargada por Janones era crecer. Al contrario de lo que los grandes medios han publicado, el canal no era un epicentro de creación de contenidos. El diputado enviaba audios, encaminaba a los usuarios hacia su perfil en Instagram, daba consejos o sugería seguir a perfiles progresistas en Instagram. Tiago Pimentel destaca que el canal ayudó a masificar una especie de pedagogía algorítmica para “no alimentar a trolls, no entregar interacciones al adversario y concentrar circulación donde produce efecto”.

El canal adquirió otra dimensión a partir del sábado 17, cuando alcanzó los cinco millones de inscritos y Janones incentivó que la gente divulgara fotos con la camiseta de la selección de fútbol, secuestrada por el bolsonarismo. Una de sus grandes innovaciones fue sugerir buscas en el Google Trends sobre Flávio Bolsonaro. “El principal efecto del Exército de Lula fue la unificación de agendas. También ayudó psicológicamente. Quien nunca había hecho campaña quiere orientación y sentirse útil”, matiza Sabrina Fernández. 

El día 23, con 10 millones de usuarios, el canal fue clave para viralizar los cortes audiovisuales del último debate televisivo. La prioridad fue airear el caso del asesinato de la niña Ana Clara y a Lula defendiéndose del insulto “nueve dedos” por parte de Flávio Bolsonaro. El publicita Elsinho Mouco atribuye al canal “la mayor deconstrucción de la historia de la comunicación política de Brasil”. Además, Janones realizó la Live da virada, un programa especial de 24 horas por el que iban apareciendo invitados, incluso el propio Lula. En la recta final, el canal impuso hashtags en Twitter, búsquedas en Google y pautó la conversación en Instagram, manteniendo el entusiasmo lulista.

Clubs de fans en acción

La iniciativa Fandoms pelo Brasil, que reúne fans clubs de artistas pop como Beyonce, Lady Gaga o Taylor Swift que suman cuatro millones de seguidores, creó una playlist en Spotify, se involucraron en la organización de las manifestaciones y crearon un kit para customizar material gráfico. Por otro lado, los grupos de fans de K-Pop surcoreano inundaron las redes de clips de Lula bailando, corriendo o festejando. Por su parte, el rap de São Paulo convocó el festival O Rap Convaca — Ato musical contra o retrocesso, mientras la élite de la música brasileña, liderada por Caetano Veloso, organizó Ato Musical pela Democracia en Río de Janeiro. “Creo que la clave estuvo en artistas menos conocidos, como Exu do Blues, que no solo hizo un post de apoyo, sino que entró de lleno en la campaña”, asegura a elDiario.es el comisario cultural Felipe Brait.

Estética popular digital

Cartelería contra Flávio Bolsonaro

La munición gráfica, vídeos e imágenes de miles de diseñadores y creativos fue recopilándose en drives y sites como Acervo da vitória, Designers pela virada, Vira Voto- Artes Digitais o Design Ativista. También proliferaron drives para lambes (carteles para pegar por las calles), como Lambes pela Virada o Lambes antifascistas. Sin embargo, una novedad con respecto a 2022 fue la centralización de la dispersión. Diretorio13.com y Acervo Lula recopilando iniciativas, especialmente gráficas y audiovisuales. Por otro lado, el uso de la Inteligencia Artificial inundó la red de creaciones cards caseras y de fácil comprensión, como prueba Cards pela democracia. Por otro lado, los deepfakes (vídeos no reales), más que producir desinformación desde el lado bolsonarista regaron con humor la campaña lulista. “El escenario actual está marcado por contenidos de interacción y humor”, aseguró a Exame Bruno Sartori, pionero en deepfakes y muy activo en la campaña pro Lula.  

Construcción narrativa: izquierda y derecha unidas

Durante la semana del 5 de octubre, Flávio Bolsonaro consiguió el apoyo de tres de los cuatro candidatos derrotados en la primera vuelta y de la mayoría de partidos de derecha. Sin embargo, empezaron a circular creaciones gráficas pidiendo una unión de la izquierda y la derecha contra el bolsonarismo. Algunas de ellas, apelaban específicamente a los votantes de cada candidato derrotado. La presión fue intensa para los votantes del centrista Augusto Cury, que obtuvo 3.448.569 millones de votos. “¿Votaste a Augusto Cury? Entonces, el bolsonarismo no es tu lugar”, publicaba Brasilprafrente26. Otras creaciones gráficas incidían en el apoyo crítico a Lula en defensa de la democracia. De la “burbuja de la izquierda”, la narrativa fue llegando a otros públicos, como destacaban en un episodio del podcast Calma Urgente.

La narrativa y la oleada lulista acabaron arrastrando a nombres célebres de la derecha a pedir el voto para Lula. Entre ellos, Fernando Henrique Cardoso (presidente de Brasil entre 1995 y 2002), João Amoedo (fundador del liberal Partido Novo), Angêlica (presentadora de televisión histórica) o la modelo Sasha Meneghel, entre muchos otros.

Vira Voto

Intentar “virar voto”, literalmente darle la vuelta al voto, fue la gran clave de la remontada. La estrategia pasaba ineludiblemente por hablar personalmente con quien no votó a Lula en la primera vuelta. Aunque la campaña oficial publicó el día 5 de octubre el manual Cómo vencer en la segunda vuelta, la chispa inicial la prendió la veterana iniciativa Vira Voto. “Solté la primera visión el 5. El día 6 reabrimos todos los grupos de 2022. Montaron un site y un repositorio de brigadas territoriales”, afirma Sabrina Fernández. En el directorio13.com fueron añadiéndose iniciativas como Onde dá para conversar (para conversar en la plaza, en la acera o en la parada del autobús), Tropa vira voto (varias guías), Conversa que muda (un entrenamiento de conversaciones con quien rechaza al PT) o Emprendedores da quebrada (orientada para periferias). “Nuestra campaña cuerpo a cuerpo, haciendo caravanas y conversando de cerca, marcó la diferencia”, aseguraba Alex Barcellos, de la Agência Solano Trindade de São Paulo, en un mensaje de WhatsApp mandado a un grupo. 

Diná Ramos, militante del PSOL, asegura que las sedes del partido se transformaron en puntos de organización. “Hicimos muchos talleres vira voto, grupos de WhatsApp, Telegram, Discord. Los grupos de vira voto, con coordinación partidaria o autogestionados, tomaron las ciudades. Los relatos de indecisos declarando el voto a Lula o incluso bolsonaristas pensándoselo son increíbles”, matiza Diná Ramos. Posts como el de Luisa Matsushita confesando con lágrimas que había virado cuatro votos, se convertían automáticamente en virales.  

Juegos de mesa, videojuegos y humor

El juego de mesa No somos tan extraños proponía jugar con vecinos para desenmascarar a Flávio Bolsonaro abordando problemas de la vida cotidiana. Por otro lado, la baraja de cartas ¿Bueno o malo?, presentaba frases de Lula y de Bolsonaro sin identificar de quién eran. Una legión de personas se lanzaron a las calles con la baraja en su versión analógica, mostrando la radicalidad de las propuestas de Flávio Bolsonaro. El juego también tuvo versión digital.

El humor impregnó muchísimos juegos online, como SuperFlavio o Corre Senador. En el site mastersigilo.com, el usuario descubría en clave irónica toda la información del patrimonio de Flávio Bolsonaro disponible, de dudosa procedencia.

Pacto intergeneracional

Las redes se inundaron de vídeos y fotos de ancianos votando. Muchos de ellos, acompañados por sus hijos o nietos. Iniciativas como Movimento Voto 70+ o Seu Voto Importa hicieron hincapié en el voto de los mayores de setenta. Tathiana Chicarino habla que la segunda vuelta activó un pacto generacional incentivado por “jóvenes llamando a los mayores a las calles, con mucha alegría”. A su vez, se organizó una gran red de caronas (viajes en coche compartidos) y hospedajes solidarios para ir a votar. 

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