Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El Supremo prohíbe querellarse a los perjudicados por las mentiras de Aldama
Así evoluciona el voto tras la dimisión de Óscar Puente
Opinión - 'Sobre el periodismo cloaquero', por Esther Palomera

Temor y precaución en la UE ante la victoria demócrata en EEUU: “Los europeos deben prepararse para un Trump 2.5”

El presidente de EEUU, Donald Trump.

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
5 de noviembre de 2026 23:43 h

0

Los estadounidenses han propiciado el fin de la era trumpista en unas elecciones de mitad de mandato que han supuesto una derrota histórica para el Partido Republicano. El tsunami demócrata se ha traducido en una dura derrota para las políticas que ha puesto en marcha Donald Trump, pero en las capitales europeas se hace una doble lectura que está lejos del júbilo por la pérdida de los republicanos del Congreso y el Senado de EEUU.

Salvo excepciones, como la del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o el primer ministro polaco, Donald Tusk, los líderes europeos se han guardado mucho de comentar los resultados de las elecciones estadounidenses, mientras se extiende la teoría de que Trump se centrará en su agenda exterior frente a medidas internas en aras de su obsesión por pasar a la historia y evitar más derrotas ante la mayoría demócrata de las dos cámaras.

Lindsay Newman, investigadora de Chatham House, advierte de que, pese a la división entre los republicanos, “no se debe esperar que Trump pase a un segundo plano. El presidente volverá a centrarse en lo que más le importa: su legado”, mientras que Jörn Fleck, director del Atlantic Council’s Europe Center, recalca que “liberado de la obligación de volver a someterse al veredicto de los votantes en las urnas, Trump podría lanzarse a una frenética actividad para consolidar su legado”.

“Los europeos deben prepararse para un Trump 2.5”

Como comenta Jeremy Shapiro, analista del European Council on Foreign Relations, “los europeos deben prepararse para un Trump 2.5 en el que el presidente seguirá teniendo un enorme poder y estará sujeto a muy pocas restricciones”. Shapiro aclara que “la 'lealtad' de los republicanos protege al presidente incluso con un Congreso controlado por los demócratas”. “Para superar un veto presidencial se necesitan mayorías de dos tercios en ambas cámaras; para destituir al presidente, el apoyo de dos tercios de los senadores presentes; y para aprobar determinadas leyes, una mayoría cualificada en el Senado que el Partido Demócrata no tiene, pese a su victoria. Una minoría republicana leal a Trump puede impedir que el Congreso intente revocar sus decisiones ejecutivas o incluso que plantee un desafío serio al presidente”.

Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en su segunda legislatura, las relaciones entre la UE y EEUU se han deteriorado por la política comercial de aranceles que impuso el presidente norteamericano, el abandono progresivo de la defensa de Europa y la ambigua estrategia del presidente de Estados Unidos ante la invasión de Ucrania por Rusia, así como las continuas presiones para tratar de modificar las agendas digital y verde que ha aprobado la Unión Europea.

No se debe esperar que Trump pase a un segundo plano. El presidente volverá a centrarse en lo que más le importa: su legado

Lindsay Newman — Chatham House

El presidente de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con Estados Unidos, Brando Benifei, eurodiputado socialdemócrata italiano, comentó tras las elecciones que esperaba “un nuevo comienzo para el diálogo y la cooperación” que esté centrada es aspectos que vayan “desde el retorno progresivo a los aranceles cero por cero hasta el refuerzo del apoyo a Ucrania frente a la agresión rusa; desde la búsqueda de una solución a la crisis en Oriente Próximo hasta la cooperación estratégica en materias primas fundamentales y semiconductores”.

Sin embargo, el director del Atlantic Council’s Europe Center, advierte de que “los responsables políticos europeos hacen bien en moderar sus expectativas sobre hasta qué punto un Congreso controlado por los demócratas se traducirá en cambios sustanciales en la política estadounidense en los asuntos que más importan al continente: el apoyo a Ucrania, los compromisos de Estados Unidos con la seguridad europea y una mayor estabilidad en las políticas comerciales y arancelarias”.

Entre otras cosas porque “los países de la OTAN y de la UE seguirán teniendo que lidiar con un presidente estadounidense imprevisible, que podría redoblar su apuesta por la política exterior mientras afronta una considerable presión interna derivada de las investigaciones del Congreso, las disputas presupuestarias y el bloqueo político propio de un Gobierno dividido”, insiste Fleck.

En el mismo sentido se posiciona Cullen S. Hendrix, investigador del Peterson Institute for International Economics, que subraya que “los resultados de las elecciones de mitad de mandato dan un respiro a corto plazo a una OTAN debilitada: más supervisión, mayor capacidad de decisión sobre la financiación y un freno a una retirada formal de Estados Unidos. Pero Europa no debería sacar conclusiones precipitadas: el despliegue efectivo de fuerzas, el intercambio de inteligencia y el compromiso de Estados Unidos con el artículo 5 siguen dependiendo en gran medida del presidente. Y un Congreso controlado por los demócratas no cambia fácilmente esa realidad”.

“La seguridad de Europa como moneda de cambio con Moscú”

La ansiada paz en Ucrania también se puede convertir en una trampa, una vez que Estados Unidos ha mediado para que Rusia y Ucrania vuelva a sentarse en una mesa para negociar en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) los próximos 10 y 11 de noviembre. Liana Fix, investigadora del Council on Foreign Relations, argumenta que “para los aliados europeos de la OTAN y para Ucrania, una victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos no significa necesariamente que su relación con Washington vaya a mejorar a corto plazo. Al contrario: el presidente podría intentar consolidar su legado poniendo fin a la guerra de Ucrania, muy posiblemente en unas condiciones desfavorables para Kiev. En el peor de los escenarios, los europeos temen que la OTAN y la seguridad de Europa puedan convertirse en moneda de cambio en un acuerdo con Moscú”.

Los países de la OTAN y de la UE seguirán teniendo que lidiar con un presidente estadounidense imprevisible, que podría redoblar su apuesta por la política exterior mientras afronta una considerable presión interna derivada de las investigaciones del Congreso, las disputas presupuestarias y el bloqueo político propio de un Gobierno dividido

Jörn Fleck — Atlantic Council

Es una posición que comparte el analista del EU Institute for Security Studies, Giuseppe Spatafora: “Europa tiene más probabilidades de sufrir daños colaterales que de convertirse en el objetivo directo de las ambiciones de política exterior de Trump”. Spatafora enumera una serie de consecuencias y presiones que ya han sufrido los europeos si no se doblegan ante las exigencias de Trump y que podría utilizar para castigar a los países en función de sus posiciones sobre la política exterior estadounidense.

“Las recientes amenazas de suspender el intercambio de información de inteligencia con Ucrania y otras propuestas podrían socavar los esfuerzos para apoyar a Kiev. Estados Unidos también podría presionar a los europeos para que cierren acuerdos con Putin, como la reanudación de las importaciones de combustibles fósiles rusos. Los precios del gas en Europa, que ya han subido un 140% desde febrero, podrían aumentar aún más si se intensifica el conflicto en el Golfo. El deseo de Trump de desviar la atención de su derrota en las elecciones de mitad de mandato también podría influir en la revisión del despliegue de fuerzas estadounidenses en Europa que está llevando a cabo el Pentágono y que se espera que concluya antes de final de año”, especifica el analista del EU Institute for Security Studies.

“La política arancelaria seguirá bajo el control del presidente”

Mucho más complicada es la posible actuación de las cámaras republicanas para acabar con la política arancelaria de Trump. Pierre Yared, investigador sénior del Council on Foreign Relations, recuerda que “los aranceles los fija el presidente en virtud de las competencias que el Congreso ya le ha delegado, un cambio en el control de las cámaras legislativas difícilmente modificará por sí solo la política arancelaria, que seguirá estando, en gran medida, bajo el control del presidente, aunque su evolución futura estará condicionada tanto por los recursos judiciales como por las negociaciones con los socios comerciales”.

Robert Z. Lawrence, profesor de Comercio Internacional en la Universidad de Harvard, explica que “aunque la respuesta ideal sería derogar todas las subidas arancelarias impuestas desde 2024, suprimir los aranceles a los aliados y a otros socios comerciales será complicado y encontrará la resistencia de los grupos de interés beneficiados por estas medidas”. “Sin embargo, que el nuevo Congreso tome medidas en este sentido sería una señal de verdadera preocupación por el coste de la vida. Esto presionaría a Trump y a los republicanos para que rectificaran su política arancelaria y así evitar un nuevo castigo electoral por no hacer frente a la subida de los precios”.

Con este contexto, Célia Belin y Majda Ruge, investigadoras del European Council of Foreign Relations, van más allá de los dos años de reinado que le quedan a Trump en su análisis y proponen a la UE que inicie una nueva etapa política con la savia emergente en las filas demócratas. “Los dirigentes políticos europeos deberían estrechar lazos con la nueva generación de líderes demócratas, incluidos los sectores progresistas que no respaldan automáticamente la tradicional relación entre Estados Unidos y Europa. Además, Europa no tiene por qué aferrarse a un orden internacional agonizante. En su lugar, debería proponer a Estados Unidos un nuevo acuerdo basado en una agenda positiva: estabilizar las relaciones comerciales, reequilibrar la OTAN, regular la inteligencia artificial y reactivar los intercambios, además de la confianza, entre ambas orillas del Atlántico”, apuntan Belin y Ruge.

Etiquetas
stats