“Patriotas al mando”: Stephen Miller, el ideólogo ultra que se ha convertido en el hombre fuerte de Trump
Si Donald Trump quería tener un gesto que evidenciara su escaso apetito en ceder nada de su agenda ultra tras la debacle de las midterms, no podría haber elegido un personaje más apropiado para eso que Stephen Miller para el puesto de jefe de Gabinete.
El presidente de EEUU ha anunciado este viernes que relevaba a su jefa de Gabinete, Susie Wiles, la persona que más cerca ha estado en las decisiones de Trump desde que regresó a la Casa Blanca. Hace un año, decía Trump: “Susie es fantástica”. Y confesaba: “Susie me dijo: 'Tenemos que empezar a hacer campaña, señor'. Y yo le respondí: 'Ya gané'. Y ella replicó: 'Tenemos que ganar las elecciones de mitad de mandato, y tú eres quien nos va a llevar a la victoria en las elecciones de mitad de manato”.
Doce meses después, lo cierto es que ni los republicanos han ganado las elecciones de mitad de mandato ni Trump ha sido ese catalizador de votos. Más bien al contrario, el presidente de EEUU se ha evidenciado como un lastre para los republicanos, incapaces de despegarse del responsable de que los precios de la gasolina se hayan disparado por su guerra unilateral e ilegal en Irán.
Y Trump ha decidido redoblar la apuesta ascendiendo a uno de sus mayores representantes el trumpismo más duro, ideólogo de la represión migratoria y de la línea más exacerbada del movimiento MAGA.
“Patriotas al mando”, ha tuiteado el secretario de Guerra, Pete Hegseth, como reacción al relevo en la Casa Blanca.
Los votantes latinos se decantaron mayoritariamente por los demócratas en las midterms, y la indignación por la campaña de represión migratoria del ICE tuvo un papel fundamental en las derrotas republicanas, no solo por los votantes latinos. Y, en este contexto, Trump nombrar a la persona más divisiva posible, al artífice de su campaña de represión migratoria, como jefe de gabinete de la Casa Blanca.
Miller (Santa Mónica, California, 1985) es hooligan de Trump y ha adquirido un conocimiento profundo del poder ejecutivo del presidente y del funcionamiento del Gobierno federal, lo que hace presagiar una posible avalancha de medidas ejecutivas y decretos en los dos últimos años de la presidencia de Trump.
Durante la campaña para las elecciones de mitad de mandato, Miller lanzó frecuentes ataques contra los demócratas, tildándolos de “extremistas, bichos raros y lunáticos que odian a Estados Unidos” en las redes sociales y difundiendo teorías infundadas sobre fraude electoral en California y Alaska.
Ha desempeñado un papel fundamental en el grupo de trabajo antifraude de la Administración Trump, centrado en los programas de prestaciones sociales, así como en la decisión de excluir a Microsoft y otras empresas de un programa de tarjetas de residencia. También ocupó el cargo de asesor de seguridad nacional en la Casa Blanca, lo que le proporcionó una posición privilegiada desde la que coordinarse con otras agencias de todo el Gobierno.
Ha acompañado a Trump este viernes en su viaje a Florida. “Stephen ha estado conmigo desde el principio”, ha dicho el presidente de EEUU al salir de la Casa Blanca: “Lo entiende; es muy bueno políticamente. Hará un gran trabajo. Es un gran gestor”.
Sin embargo, las políticas de inmigración con las que Miller está tan estrechamente asociado, han supuesto un gran lastre para los republicanos durante las elecciones del martes.
Ultra desde joven
Durante los últimos meses no han dejado de circular en las redes sociales vídeos de Miller, de joven, con comentarios ultras.
“En lo que respecta a Sadam Husein y a sus secuaces, creo que la solución ideal sería cortarles los dedos”, decía Miller cuando tenía 17 años: “No creo que sea necesario matarlos a todos. No somos un pueblo bárbaro. Respetamos la vida. Por lo tanto, la tortura es la mejor opción, porque con la tortura la gente puede seguir viviendo. La tortura es una celebración de la vida y la dignidad humana. Debemos recordar esto al adentrarnos en estos tiempos tan oscuros y peligrosos del próximo siglo, y solo espero que muchos de mis compañeros y de las personas que se marcharán de este país aprecien el valor y el respeto que la tortura demuestra hacia otras culturas”.
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