“Amanece de nuevo en EEUU”: el ala izquierda del Partido Demócrata pide paso tras su éxito en las 'midterms'
“Amanece de nuevo en EEUU”. El mensaje del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, miembro del DSA (Socialistas Democráticos de América) marca el camino: el Partido Demócrata ha cosechado una victoria histórica en las midterms del pasado martes, pero el trabajo no ha hecho más que empezar.
En dos años exactos habrá elecciones presidenciales, y en pocos meses empezará el baile de candidatos para las primarias demócratas. Antes, se tendrán que conformar los órganos del nuevo Congreso, con una nueva mayoría demócrata y más peso del ala progresista del partido, con los senadores Abdul El Sayed y James Talarico, por ejemplo, simbólicos no sólo por sus perfiles sino por lo meritorio de sus victorias en Michigan y Texas.
Pero también hay nuevos miembros de la Cámara de Representantes progresistas y socialistas, miembros del DSA o no, pero que han marcado el debate en los últimos meses sobre cómo enfrentarse al trumpismo y sobre cómo responder a la complicidad de EEUU en el genocidio en Gaza, cosa por la que ha pasado siempre de puntillas el establishment demócrata: no en vano, Israel contaba con la ayuda de la Administración Biden cuando inició el genocidio en Gaza el 8 de octubre de 2023.
Y Mamdani añadía, marcando el camino a los demócratas no socialistas: “No basta con que nosotros, como demócratas, lleguemos al poder. Tenemos que utilizar ese poder para lograr un cambio que los estadounidenses puedan notar en sus bolsillos. Si nos fijamos en estas campañas, por ejemplo, James Talarico [nuevo senador por Texas] basó su campaña en la atención infantil universal. Y si hablamos de Keisha Lance Bottoms [nueva gobernadora de Georgia], ella basó su campaña en reducir la burocracia para construir viviendas. Si hablamos de Jocelyn Benson [nueva gobernadora de Michigan], ella basó su campaña en una moratoria para los centros de datos. Lo que me ilusiona ver ahora es que se reconozca que el trabajo no ha hecho más que empezar y que hay que hacer realidad todo esto para los trabajadores de todo el país”.
El referente histórico es Bernie Sanders, senador independiente por Vermont, de 84 años, y la líder que emergió en los últimos años ha sido la congresista por Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez, que está llamada a desempeñar un papel más importante en el próximo ciclo, ya sea como senadora o como candidata a las primarias demócratas, algo a lo que le está empujando su agrupación del DSA en Nueva York.
A menudo las batallas no se dan solo para ganarlas, sino para acumular fuerzas. Así ocurrió con la campaña de Sanders para las primarias presidenciales de 2016 y así va a ocurrir con las de 2028: servirá para cohesionar un movimiento progresista heterogéneo que ha pasado de un puñado de escaños en la Cámara de Representantes –Rashida Tlaib y Ocasio eran las únicas del DSA– a un buen número, con la llegada de Darializa Ávila Chevalier, Brad Lander, Claire Valdez, Chris Rabb, Melat Kiros, Adam Hamawy... A ellos se suman algunos que ya estaban, sin reivindicarse necesariamente como socialistas ni miembros del DSA, como Delia Ramirez, Ilhan Omar y Greg Casar, por ejemplo.
Pero no solo eso: el éxito de Mamdani en Nueva York se ha replicado en Washington DC con Janeese Lewis George (DSA), y está a punto de hacerlo también en la ciudad más poblada que puede gobernar un socialista en el Oeste de EEUU: Nithya Raman (DSA) encabeza el recuento en Los Ángeles ante la alcaldesa Karen Bass (Partido Demócrata).
Ese peso creciente de la organización socialista por excelencia en EEUU, el DSA, dentro del ecosistema demócrata, a través de la victoria en primarias gracias a las campañas puerta a puerta de sus militantes y voluntarios, frente a las financiaciones millonarias de los lobbies y empresarios, está cambiando la forma de entender la política en el Partido Demócrata, más allá de las evidentes diferencias ideológicas.
Pero, además, Mamdani fue el primero en golpear la línea de flotación de la narrativa de la Administración Trump al poner en el centro del debate político el concepto del affordability, es decir, el coste de la vida. Después, Trump se pegó un tiro en el pie con la guerra en Irán, que ha disparado los precios de la energía en EEUU.
Es decir, el ala izquierda del Partido Demócrata ha marcado el camino de la oposición a Trump y ha sembrado la victoria de este martes. Y en ello ha sido fundamental el papel catalizador del movimiento propalestino, denunciando la complicidad de EEUU en el genocidio y conectando luchas contra la agenda ultra de Trump, desde la represión migratoria hasta el No Kings Day.
“La cuestión que se plantea no es si eres moderado o progresista. La diferencia hoy en día, con este hombre en la Casa Blanca, es simplemente: ¿estás en el equipo de los que luchan o de los que huyen? Esa es la cuestión”. La frase, de Elissa Slotkin, senadora por Michigan y exagente de la CIA, epítome del moderantismo demócrata, fue pronunciada en un apoteósico mitin de Abdul El Sayed el jueves pasado en Kalamazoo. Pero marca bien cómo se está reacomodando el ala moderada demócrata ante la fase que viene de gestión del ocaso del trumpismo y lo que está por venir de aquí a dos años, con las presidenciales al final del camino y nuevas elecciones legislativas.
Por el camino, los demócratas tendrán que negociar entre sí qué presidencias de comisiones van a cada cual, cuántos staffers se asignan a cada familia y cómo se componen las mesas del Senado y la Cámara de Representantes. Hakeem Jeffries, el jefe de los demócratas en la Cámara, ya ha expresado sus intenciones de ser el nuevo speaker, pero muchos se acuerdan de su papel en las primarias en Nueva York y de que no apoyó a Mamdani hasta cuatro días antes de las elecciones.
Al menos lo hizo: su homólogo en el Senado, Chuck Schumer, también de Nueva York, ni siquiera hizo ese gesto simbólico de apoyar a Mamdani al final de la campaña. Y también aspira a ser el líder de la mayoría en el Senado.
Pero ahora hay un nuevo contexto, y el ala izquierda del Partido Demócrata pide paso tras el éxito cosechado en las 'midterms': sólo el DSA ha logrado en este martes 140 cargos electos.
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