De Cervera del Río Alhama a la gran pantalla: las alpargatas riojanas que calzan el enigma de 'La Bola Negra'
En los años treinta, el bisabuelo Fulgencio recorría los caminos de Soria y La Rioja Baja a lomos de un burro cargado de alpargatas. Casi un siglo después, el calzado artesanal de la familia Alfaro vuelve a transitar por la España de 1937, pero esta vez a través de la gran pantalla. Y es que la empresa riojana, Alpargatas Rodrigo de Cervera el Río Alhama con Roberto Alfaro al mando, ha sido la encargada de vestir los pies de los protagonistas de La Bola Negra. Un viaje en el tiempo de 60 pares cosidos a mano en esta localidad riojana que llegarán hasta los Premios Óscar.
Un contacto fortuito que se fraguó en Cervera
La participación de Alpargatas Rodrigo en la que ya es la película más vista del año no fue fruto de la intermediación de una agencia ni de una campaña de marketing. Fue algo mucho más casual y también vinculado con esta localidad riojabajeña. “El actor Carlos González desciende de Cervera del Río Alhama”, cuenta Alfaro. Es habitual encontrarlo por el pueblo y es cliente del taller. “Vine bastante a Cervera y muchas veces se acerca a la fábrica para comprarnos algunas alpargatas”. Y así lo hizo el verano antes de comenzar el rodaje de La Bola Negra (2025). “Tengo un proyecto en el que creo que podéis encajar”. Así comenzó todo. Les puso en contacto con la diseñadora de vestuario, Ana López Cobos, y tras un intercambio de fotografías comenzó la fabricación de los 60 pares de alpargatas.
Las exigencias eran claras: las alpargatas debían responder con máxima veracidad al año 1937. La sorpresa para Alfaro fue mayúscula cuando comprobó que el modelo histórico demandado por la dirección artística no requería inventar nada nuevo. “Me mandaron unas fotos de unas alpargatas que tenían en vestuario y me preguntaron si tenía algún modelo parecido”. Y sí. “Teníamos unas alpargatas con los mismos encintados. Enseguida nos pusimos de acuerdo”.
Comenzaba así la elaboración del encargo en el que utilizaron la técnica pura de la alpargatería tradicional de Cervera del Río Alhama: un proceso artesanal y manual: “Lo más tradicional ese el remonte, hay que coserlo por los dos lados y hacer las punteras y luego el taloncillo que lleva por detrás. En cuanto a las cintas, estas van cosidas en la puntera con hilo de liza (un tipo de hilo de algodón o lino de alta resistencia) y desde ahí se llevan hasta la parte trasera del tomo, donde hay que volver a coserlas una a una”, detalla Alfaro. Un trabajo cien por cien manual realizado en apenas en un mes. Su destino, Comillas (Cantabria), escenario principal en el que se rodaron las secuencias clave con las alpargatas de Cervera del Río Alhama.
Nunca habia trabajado con diseñadores ni con gente tan famosa. Pensaba que el trato sería más distante, pero no. Han sido muy cercanos y sencillos. Fueron muy comprensivos y me dieron todo tipo de facilidades"
Una vez en Comillas, las alpargatas de Roberto Alfaro debían adecuarse a la historia de la que formaban parte y la blancura de las telas no se ajustaban del todo al guion. “No querían que las alpargatas, ni la ropa blanca del vestuario resaltasen tanto en la pantalla así que le dieron unos tonos grises”. Había que dotar al calzado del desgaste propio de la guerra y el uso cotidiano en 1937. “Ya lo ambientaremos nosotros”, le dijeron.
Nunca hasta ahora había recibido un encargo de esta magnitud. Y pese a la magnitud del rodaje, la relación profesional le sorprendió al artesano por su llaneza. “Nunca había trabajado con diseñadores ni con gente tan famosa. Pensaba que el trato sería más distante, pero no. Han sido muy cercanos y sencillos. Fueron muy comprensivos y me dieron todo tipo de facilidades”.
Cuatro generaciones: de la alforja de Fulgencio a la gran pantalla
La historia de esta empresa familiar se remonta a la época en la que se ambienta la película. “En la primera parte de la historia de la película, mi bisabuelo Fulgencio cogía un burro, lo cargaba de alpargatas y se subía por los pueblos de Soria a vender alpargatas. También recorría los pueblos cercanos a Cervera del Río Alhama”, recuerda Alfaro. Posteriormente, fue su abuelo, Rodrigo, quien dio el salto cuantitativo asentando la marca Alpargatas Rodrigo, nombre que se mantiene hoy en día. “Hoy la empresa es más pequeña que en tiempos de mi abuelo. Yo trabajo como autónomo y cuando hay picos de trabajo, recurro a mi familia, Es un negocio familiar”.
En Cervera del Río Alhama, el sector de las alpargatas es algo más que una industria: es un sello de identidad dela zona. Por eso, ver un producto tan típico de la comarca colarse en una proyección internacional es un orgullo colectivo. Aunque por el momento la repercusión en las visitas al taller es prudente —el estreno en otoño coincide con la temporada baja del calzado de lona—, las expectativas están puestas en la primavera y en el escaparate internacional de la película de cara a los premios cinematográficos.
“La alpargata se vende, sobre todo, a partir de primavera y verano. Mucho más durante las fiestas patronales de junio y agosto, que es cuando la mayoría de turistas visitan Cervera del Río Alhama y aprovechan para visitar las fábricas”, cuenta. “Yo creo que esto se notará más el año que viene. Después de los Premios Óscar en Los Ángeles en marzo, empalmará con Semana Santa y ahí sí que creo que tendrá repercusión turística para el pueblo y para el taller”.
Mientras tanto, en el taller de Cervera del Río Alhama la actividad no se detiene. “Ha sido una bonita manera de promocionar nuestro producto”, concluye esperando una nueva visita de Carlos González, invitación que hace extensiva a Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi).
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