Una canción en memoria de la última superviviente de los bombardeos de Durango y Gernika en el negro 1937
La historia de Esperanza Garciandia Chapartegui está marcada por la Guerra Civil. Tenía 11 años cuando sobrevivió a los bombardeos de Durango y Gernika, ambos ocurridos en la negra primavera de 1937. Consiguió escapar llevando en brazos a su hermana pequeña. Décadas después, su nieto, David Burgui, ha querido recuperar su historia a través de la música. El cantante y guitarrista de Pingo Potens le ha dedicado , una canción que forma parte del proyecto audiovisual con el que la banda navarra ha acompañado su primer disco.
Esperanza Garciandia nació en Zegama en 1925 y creció en Zumarraga. Su padre, que formaba parte de los Miqueletes, la Policía foral de Gipuzkoa, fue condenado a cadena perpetua tras la guerra. La familia tuvo que huir y encontró refugio en Donibane Garazi, en Iparralde, antes de regresar a Gipuzkoa. Más adelante, Garciandia vivió en Valtierra, donde trabajó en la industria conservera y defendió los derechos laborales. Es una vida que su nieto fue conociendo a través de las conversaciones que mantenían durante sus visitas.
Burgui recuerda que siempre tuvieron una relación especial, aunque no se veían con demasiada frecuencia. Se escribían cartas para saber el uno del otro, porque a su abuela no le gustaba demasiado hablar por teléfono. Cuando se encontraban, ella le contaba episodios de su vida y él la escuchaba con atención.
Entre esos recuerdos estaban los bombardeos de Durango y Gernika, a los que sobrevivió mientras intentaba proteger a su hermana pequeña. El primero tuvo lugar en marzo de 1937 y fue la mayor operación aérea de la Italia fascista en suelo vasco; el segundo, apenas unas semanas después, en abril, y con la aviación de la Alemania nazi como principal ejecutora. Tanto Benito Mussolini como Adolf Hitler apoyaron a los sublevados franquistas, especialmente en la campaña de conquista de Bilbao en aquella primavera.
También recuerda la metralla que conservaba en una de sus manos. “Yo la escuchaba atentamente clavando mi mirada en la metralla que tenía en una de sus manos. Ella no quiso que se la sacaran, su deseo era irse con ella a la tumba”, cuenta el cantante de la banda.
La idea de dedicarle una canción llegó durante los últimos meses de vida de Esperanza. Pingo Potens tenía previsto pasar el verano componiendo, pero los planes cambiaron cuando ella enfermó y Burgui tuvo que hacerse cargo de sus cuidados. Fue entonces cuando sintió que quería hacer algo para ella. Esperanza falleció en agosto de 2025 y terminó convirtiéndose también en una forma de afrontar su pérdida. “Surge con la necesidad de mantener viva su memoria y como un homenaje a su persona”, admite el cantautor, quien también reconoce que fue una forma de pasar el duelo.
El videoclip recupera parte de los recuerdos que David Burgui conserva de su abuela. En él aparecen fotografías, una maleta que recuerda haber visto durante toda su vida en casa de Esperanza y algunas de las prendas que ella misma tejía. La grabación se realizó en una casa centenaria de Sorzano, en La Rioja, perteneciente a la familia de Mariví Pinilla Terroba, que interpreta a Garciandia en el videoclip.
La producción del videoclip no fue sencilla para el nieto: “Tengo que reconocer que hubo algunos momentos en los que me vine un poco abajo durante la grabación”. Reflexiona sobre cómo quiso reflejar a su abuela con sus fotos, su maleta, la ropa tejida... Hasta con la participación de su perrita Nikka.
La dirección del video quedó en manos de Yoana Lobo Mora-Gil y Maitane Domench Aristu, de Berpiztu Audiovisuales, quienes también se encargaron de los 8 videoclips restantes del primer disco de la banda. En el proyecto la naturaleza ha tenido un papel destacado; según explica Burgui, su presencia responde a que “de manera orgánica las canciones lo pedían”.
Para el músico, recuperar la historia de su abuela va más allá de un homenaje familiar. También quiere que quienes no vivieron la Guerra Civil y la posguerra conozcan lo que tuvieron que atravesar quienes sí lo hicieron. “Los derechos son conquistas, pero ellos a veces piensan que han nacido con ellos debajo del brazo”, comparte, pero también recuerda que “si los derechos no se cuidan, se vuelven a perder”. Por esa razón quiere recordar el dolor de su abuela, para que no haya servido “para nada”: “Tenemos que estar muy atentos/as, no bajar la guardia y seguir luchando” afirma Burgui.
La memoria y la libertad también atraviesan otros videoclips de la banda, en los que las mujeres tienen un papel protagonista. Entre estos resaltan, dedicado a la activista Vida Movahed, o 'Diógenes', lleno de mujeres bailando libremente. Burgui explica que la defensa de sus derechos es una parte importante de la identidad de Pingo Potens. “Nos quejamos de que en el pasado a las mujeres no se les dio un espacio”, pero el cantante de la banda reconoce que “aún sigue siendo así”. “No queremos ser partícipes del machismo: ¡Somos feministas!”, afirma contundentemente.
Pingo Potens, fundada por un hombre y una mujer, ha procurado mantener la paridad en su formación. Hasta hace poco estaba integrada por dos hombres y dos mujeres, pero, tras la salida de su batería, se ha incorporado otra música. Ahora, trabajando en su segundo disco, cierran el primero con el videoclip de , dejando en alto las intenciones sociales de la banda, pero también tratando con la parte más humana: el duelo.
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