Utopías 56. “Hacer un Puente” y dimitir

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Óscar Puente se ha ido. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, asume la cartera de Transportes y la gestión del desastre ferroviario de Urda, en Toledo.

Los demócratas ganan las elecciones de medio mandato en Estados Unidos.

Trump ve limitado sus poderes. De él se puede esperar cualquier cosa. Si reacciona con ira es capaz de bombardear lo imbombardeable, dar luz verde a un aumento insospechado de sus queridos aranceles y permitir que el precio de los combustibles se dispare y acabe con este comercio global al que nos han conducido unos pocos, sin consultarnos a unos muchos. Persiste la incertidumbre internacional. 

Lula ha ganado en Brasil de forma inesperada, ha dado la vuelta a las encuestas. Ha sido la gran remontada conseguida, al parecer, por un joven que ha sabido conectar con el electorado y enviar los mensajes apropiados en las redes sociales. En Serbia también ha habido sorpresa en los resultados de las elecciones. Una candidatura que se dice de estudiantes, pero que en realidad acoge a personas de todas las profesiones, pertenecientes a esa sociedad civil a la que el autócrata Vučić ha intentado aplastar, se ha alzado con el poder y ha despertado la ilusión de los serbios.

Aquí en España continúa el bloqueo emocional. Los españoles seguimos preguntándonos como nos pueden suceder tantas desgracias en tan poco tiempo: pandemia, volcán de La Palma, la Dana en Valencia, accidentes de Adamuz y Urda, Ceuta, desahucio de Mari Carmen, muerte de la mujer símbolo de la lucha contra los precios elevados de los alquileres y contra los desahucios, revueltas ultras en algunas de las principales ciudades del país. Y tras ello ello, convocatoria de huelga general para el 11 de noviembre y elecciones generales el domingo 29 de este mismo mes.

Ordenar estas cuestiones y otras más, cuando el cerebro está ensombrecido por el duelo y el corazón roto por el dolor es difícil. Necesitamos tiempo. Necesitamos silencio. El ruido, los gritos, los vociferantes insultos no nos dejan pensar. Cállense por favor. Estamos llorando. Estamos tristes. ¿No lo entienden? ¿Tampoco esto entienden? Queremos hablar bajito, expresar nuestras preocupaciones, nuestros problemas, nuestras inquietudes y nos encontramos con un muro de candidatos políticos que compiten por el premio al mayor exabrupto. 

Estamos en precampaña. Necesitamos programas electorales claros con propuestas asumibles encaminadas a alcanzar un grado de bienestar que se está cayendo a pedazos. Necesitamos muchas cosas la mayoría sencillas: Reforma fiscal solidaria, para que paguen más los que más tienen, subida de sueldos para que la inflación no anule los últimos incrementos del salario mínimo interprofesional. Necesitamos mano de obra que forzosamente, en la mayoría de los casos, ha de ser extranjera porque los españoles nos hemos hecho mayores y los jubilados somos más que la población activa autóctona. Necesitamos mantener y mejorar las escuelas, los institutos, las universidades, es imprescindible que los cambios introducidos en la normativa de los comedores escolares se cumplan y se mejoren hasta llegar al consumo de productos frescos kilómetro 0. Hace falta escuchar a los padres, ofertar más plazas públicas de profesorado, adaptar los centros existentes al cambio climático y formar a los jóvenes en aquellos sectores laborales en los que más necesidades hay: fontanería, albañilería, logística, construcción, transporte…

Es prioritario sacar al mercado viviendas sociales, especialmente en régimen de alquiler. Que los ayuntamientos se mojen y construyan. Que los ayuntamientos, se impliquen y gestionen directamente los alquileres. Que los ayuntamientos dispongan de una bolsa de viviendas para familias vulnerables, que rehabiliten pisos abandonados, locales vacíos en espacios urbanos, que todas esas superficies se transformen en viviendas y que el construir, construir y construir… Se deje para las grandes empresas promotoras que tienen clientes de gran poder adquisitivo.

No es de recibo que el propietario de un piso tenga que asumir la vulnerabilidad de las familias. Para eso pagamos impuestos para que las instituciones asuman esas funciones y otras. Para eso pagamos impuestos para que los ayuntamientos pequeños estén respaldados por los gobiernos autonómicos. Y para que el Gobierno de la nación sea el gran paraguas que cubre a los municipios, a las diputaciones y a los gobiernos regionales.

Si no hay médicos, que busquen fórmulas para que los haya. Por ejemplo, que los contraten en otros países y tras un periodo intensivo de formación en el nuestro empiecen a trabajar en nuestros centros de salud y hospitales, cuanto antes mejor, que bajen las notas de corte para acceder a las facultades de medicina que agilicen el MIR, el QUIR, el FIR… El acceso a los hospitales y centros públicos de salud de todos los especialistas que se examinan en enero y hasta junio/julio no se incorporan a sus destinos. Que las administraciones públicas en general sean más efectivas que lo que son. Es decir, que los expedientes no se duerman en el archivo de los ordenadores y las respuestas a modo de becas, subvenciones, ayudas, licencias de todo tipo, se den doce meses después de haberlas solicitado. Que la Justicia sea justa y legal, que deje de ser legal en injusta. Que la cúpula judicial se renueve con nombres nuevos, que corra el aire por los pasillos de los juzgados y se ventilen los rescoldos viejos. 

En definitiva, que esta campaña electoral sea distinta a las anteriores que hable la sociedad civil. Los candidatos están obligados a escuchar y tomar nota. Los elegidos el día 29, el 30 han de empezar un curso de formación acelerado para que sepan cuáles son sus funciones, conozcan la constitución española de 1978, los reglamentos del Congreso y del Senado, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y sobre todo conozcan las necesidades de la circunscripción electoral por la que salgan elegidos y durante toda la legislatura no se olviden que representan a los españoles y se deben a ellos. Si no están por la labor, mejor que “hagan un Puente” y dimitan.

 

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