Utopías 55. Decidir el futuro
Falta algo más de un mes para las elecciones generales del 29N y he decidido fijarme en esas otras muchas cosas que pasan en la vida y de las que no hablamos, porque ya no se habla. Ahora se wasapea, se miran las redes sociales y se ven series en plataformas de televisión. Luego pasa lo que pasa.
Se le atribuyen delitos tan graves, como el asesinato, a dos hombres utilizando sus fotografías y empleando nombres falsos. Situándolos en Burgos, dónde aseguran que han matado a una mujer y la verdad es que son dos jóvenes que trabajan y residen en Barcelona y Manresa, respectivamente. El primero es estudiante, el segundo taxista y ni siquiera se conocen entre ellos, pero las redes sociales y la inteligencia artificial, sin encomendarse ni a Dios, ni al diablo han decidido machacar la vida de esas dos personas.
Qué falta hace hoy en día el periodismo riguroso y serio. Cuánta necesidad tenemos de entender esta profesión, como se trabaja en ella y como los buenos profesionales contrastan sus informaciones y renuncian a las primicias en favor de la verdad. Es mejor dar una noticia más tarde que los demás, pero tener todas las garantías de que esa información es cierta desde el principio y hasta el punto final.
Es una cuestión de ética periodística, pero no todos los periodistas la tienen. Los hay que prefieren el sensacionalismo y las medias verdades, cuando no falsedades completas. Por eso me gusta leer frases como ésta: “El buen periodismo es más necesario que nunca y ayuda a construir un mundo más libre y solidario”. Son palabras de Javier Godó, o si lo prefieren el Conde de Godó, editor del periódico de tirada nacional La Vanguardia, que recibió hace unos días el primer premio en SpainMedia Hall of Fame. Forbes España.
Un galardón que reconoce las trayectorias extraordinarias de hombres y de mujeres que contribuyen de manera decisiva al progreso económico, social, y cultural de España. No conforme con el anterior entrecomillado Godó dice del periódico catalán: “Escogimos en el diario La Vanguardia que la verdad no se negocia, sino que se busca, se investiga y se comunica”. Y Rosa Montero, en el podcast de El País: Tercer Acto, que dirige el también periodista, Fernando Navarro dice que: “Lo único que se puede hacer para salvar el mundo es ser buena persona. Intentar ser buena persona e intentar mejorar aquello que controlas y que tienes a tu alrededor».
Buenas personas me han parecido esta semana un grupo de mujeres que con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural expusieron en una mesa redonda los negocios que han montado a base de mucho trabajo, más esfuerzo y demasiado tesón. Una de ellas es ingeniera agrícola, pero se dió cuenta de que en el campo sólo podía trabajar de jornalera, porque estar una mujer al mando de un grupo de jornaleros no les cabía en la cabeza. Silvia, que así se llama esta mujer, tuvo que reinventarse y como quería vivir en su pueblo, montó una academia de clases particulares. Sus alumnos, aseguran que con ella entendieron las matemáticas y hoy aman esta ciencia exacta. Luz Mari, vino de Venezuela con su marido y dos hijos, uno de ellos enfermo. Trabajó en la limpieza, en domicilios particulares, cuidando a personas mayores. 20 años después regenta una cafetería-pastelería que sirve los mejores desayunos de este pueblo de 3.000 habitantes y proyecta ampliar el negocio. Pero también se ha tenido que formar, asistir a cursos de cocina, de repostería…nadie le ha regalado nada, sí ha contado con una red de apoyo y asesoramiento que le ha conducido por el laberinto de la burocracia.
Beatriz estudió Empresariales, se dedica a la explotación agraria y elaboración de productos del campo. Explica como nadie los problemas del aumento de los precios desde el gasoil, hasta las semillas, pasando por el encarecimiento de toda la cadena relacionada con lo que los agricultores necesitan para trabajar la tierra. Pese a las dificultades, está empeñada en cultivar nuevos productos. El cambio climático obliga a ello. Lo que hasta ahora era tradicional, ahora está dejando de serlo. El campo necesita innovar, probar con nuevas cosechas y esta mujer joven y con formación universitaria, se ha empeñado en remar a favor del viento.
Son mujeres que el 29N tendrán que votar y estoy convencida que lo harán en conciencia, libertad y sabiendo lo que les conviene porque están sosteniendo el presente de sus pueblos y quieren decidir el futuro.
0