Agresión racista en Ceuta a una odontóloga musulmana por un cartel del candidato local del Frente Amplio: “Trabaja, que cobras el IMV”
Las terrazas estaban llenas pasadas las ocho de la tarde de este viernes en el centro de Ceuta cuando Maryam (nombre ficticio) caminaba con unas amigas nada más salir de trabajar. La mujer ceutí, musulmana, iba a cruzar la calle a la altura de la Gran Vía cuando un cartel luminoso llamó su atención. En él aparecía la imagen de Abdellah Mustafá, reconocido líder vecinal en una de las barriadas de la periferia ceutí, quien recientemente ha dado el paso de ser candidato independiente del Frente Amplio para el Senado en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. La mujer dice que simplemente miró la pantalla, y eso bastó para que un hombre, desatado, empezase a gritar numerosos comentarios cargados de racismo contra ella y contra otra mujer con hijab que la empezó a defender.
“Le vais a votar para que seguir viviendo de nuestros impuestos. Promarroquí, eres una promarroquí”, le empezó a chillar en pleno centro de la ciudad a la joven que, desconcertada desde la otra acera, le respondía que ella era ceutí como él. También trató de decirle que no era “promarroquí”. Pero el hombre no dejaba de repetir ataques de corte racista contra la mujer, la única que llevaba hijab del grupo de amigas. “Trabaja, que cobras el Ingreso Mínimo Vital (IMV)”, le decía.
“Yo no defiendo a Marruecos y soy española. ¿Le enseño mi DNI? Me va a hacer enseñarle mi DNI?”, respondió Maryam, mientras sus amigas le afeaban sus comentarios, algunas con risa nerviosa ante el espectáculo generado por el señor en la vía pública. “Si cobra más que usted, señor”, le espetó una de sus amigas. El hombre señalaba la pantalla situada en la Gran Vía de Ceuta cada vez que aparecía el rostro del candidato del Frente Amplio, Abdella Mustafá, presidente de la asociación de vecinos de la barriada de Sidi Embarek. El joven, musulmán, gestionó un campamento improvisado para acoger a cientos de mujeres durante más de dos meses.
Cuando la imagen Mustaba regresaba a la pantalla de publicidad, el agresor se enfadaba y aumentaba la intesidad de los ataques a Maryam. El líder vecinal, de 26 años, irá como independiente dentro de la coalición de Senado de Progreso de las formaciones de izquierdas, después de que el PSOE aceptase retirar a su candidato.
“Coge el carro [de la limpieza]”
elDiario.es presenció la agresión unos minutos después de su inicio y, ya avanzados los hechos, comenzó a grabar la escena. En el momento en que el agresor observó el móvil grabando, caminó hacia la periodista y comenzó a amenazarla con violencia, cruzando la calle, intentando agarrar el móvil y hasta encararse de manera agresiva a centímetros de la reportera que firma esta información. Varios vecinos ceutíes comenzaron a increparle para evitar una posible agresión física.
Cuando varios vecinos le separaron ante su actitud violenta, pidió que este medio que le grabase. “¿Ya estás grabando? ¡Iros a la mierda!”, espetó el hombre, a lo que varias mujeres le respondieron. “¡Miserable!”, le dijo una de ellas. Tras ello, el hombre se acercó de nuevo con agresividad hacia otra ceutí musulmana que había intervenido para defender a la agredida. El señor señaló un carro de la limpieza que se encontraba cerca de ellas y le gritó: “Mira, coge el carro. Trabaja. Que estáis cobrando el Ingreso Mínimo Vital”, afirmó el hombre hacia las mujeres que llevaban pañuelo, relacionando de forma racista el hecho de que fueran musulmanas con el cobro de ayudas.
“Caballero, yo no cobro el Ingreso Mínimo Vital. Yo acabo de salir de trabajar”, le decía Maryam, vecina de El Príncipe, que trabaja como odontóloga. “Ya le gustaría cobrar lo que ella cobra”, comentaba después una amiga. El agresor, acompañado por un vecino que trataba de tranquilizarlo, acabó cruzando de nuevo al otro lado de la calle Gran Vía y permitió a las mujeres continuar con su tarde.
“Yo no llegué ni a decir nada. Solo me quedé mirando el cartel, el de Abdellah, porque me llamó la atención. Y se puso loco”, comentaba la odontóloga mientras, arropada por sus amigas, se alejaba del lugar de los hechos tratando de volver a retomar lo que estaba haciendo cuando el hombre ceutí empezó a acosarla en plena calle. Mientras se alejaba un poco más para recuperar la calma antes de emprender la vuelta a su barrio, la mujer rompió a llorar. Sus acompañantes trataban de animarla mientras le caían las lágrimas después de varios minutos de tensión que la obligaron a gritar para defenderse en pleno centro de Ceuta.
“Acababa de salir de trabajar hace un rato y me dice que cobro el ingreso mínimo vital”, repetía la mujer, aún sin comprender lo sucedido. “No tienes por qué justificarte y explicar si trabajas o no. Es un racista”, le respondió una vecina de la barriada de Los Rosales, que la acompañó para consolarla. “Ahora, después de todo lo que ha pasado, se está quitando la máscara mucha gente en Ceuta. Y están sacando todo su racismo”, añadió. Su percepción es compartida por muchos ceutíes musulmanes con los que ha hablado elDiario.es.
Los ataques contra Adellah Mustafá
El paso adelante del Adellah Mustafá, cocinero de profesión, ha ilusionado a un sector progresista de la ciudad y a los ciudadanos musulmanes de la periferia, con la esperanza de robar un escaño en la Cámara Alta a la derecha ceutí, que suele arrasar en los comicios de la ciudad. Irá como independiente dentro de la coalición conjunta de Senado de Progreso de las formaciones de izquierdas, la primera vez que eso sucede en Cámara Alta y una colección de primeras veces también para él. Pero también ha enrabiado a los más ceutíes más conservadores, en un momento en que los episodios de racismo han aumentado en una ciudad donde hay un 50% de población musulmana, lo que también apunta a cada vez una mayor brecha social entre musulmanes y cristianos.
La decisión de Mustafá ha incrementado los ataques contra el líder vecinal en la ciudad, especialmente por parte de la extrema derecha. El portavoz local de Vox, Juan Diego Redondo, tildó de “impresentable” al presidente de la asociación de vecinos de Sidi Embarek, acusándole de “promarroquí” por haber dado atención humanitaria a cientos de mujeres -incluidas embarazadas- y niños, cuando el Gobierno tardó más de dos meses en habilitar un campamento oficial para ellas. Su actuación voluntaria evitó que durmiesen y deambulasen en la calle durante semanas, con el consiguiente riesgo de abusos sexuales dada su extrema vulnerabilidad.
Por su parte, el candidato independiente defiende su gestión social y humanitaria, y destaca el peso que ha tenido la periferia de Ceuta en la respuesta a la crisis migratoria. Reconoce que ha sido duro y Ceuta no puede responder sola a la llegada de más de 70.000 personas, pero con un enfoque humanitario que huye del odio cada vez más presente en los discursos de las áreas más adineradas de la ciudad, como el centro, donde vive una mayor proporción de cristianos. Mustafá sostiene que su salto a la política busca frenar los discursos de la ultraderecha y dar voz a las barriadas y a los colectivos más abandonados institucionalmente en la ciudad autónoma.
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