Salvador Illa: “Es una bajeza moral que Feijóo utilice a las 69 víctimas de Urda para que no se convoque la huelga general”
El president de la Generalitat, Salvador Illa (La Roca del Vallès, 1966), se ha convertido en un referente para el conjunto del socialismo. Además de ser uno de los dirigentes más próximos a Pedro Sánchez, ha demostrado que es capaz de ser muy duro con sus adversarios sin perder el tono sereno que lo caracteriza.
La entrevista tiene lugar el jueves por la tarde, en la Sala dels Diputats del Palau de la Generalitat, con el sonido del carrillón de fondo. Illa subraya que el próximo 29 de noviembre hay que elegir entre “democracia o autoritarismo” y se muestra convencido de que Pedro Sánchez podrá seguir en La Moncloa.
¿Cuál es su pronóstico para las próximas elecciones generales?
Mi pronóstico es que va a ganar el Partido Socialista y que va a gobernar el Partido Socialista en un gobierno que represente a la España plural y diversa. Y que se van a seguir haciendo políticas para que España genere prosperidad y la comparta territorial y socialmente.
¿Sigue siendo optimista a pesar del accidente ferroviario de Urda?
Creo que soy realista. El accidente ha sido una tragedia y nos ha consternado a todos mucho. Se ha hecho la pausa que se tenía que hacer, el duelo nacional para acompañar a las víctimas, a sus familiares, sus seres queridos, reparar en la medida de lo posible todo el daño que se ha producido y tomar las primeras medidas para ver qué ha pasado. Ahora hay que retomar progresivamente la campaña electoral, con el máximo respeto y haciéndose cargo del estado de ánimo del país.
Son las elecciones en que decidimos entre instituciones democráticas y autoritarismo, entre seguir avanzando o una involución, entre ocuparnos de aquellas cosas que preocupan a la gente corriente o estar a los intereses de lo que yo llamo el gran dinero. Los que bloquearon, por ejemplo, las medidas para favorecer el acceso a la vivienda. PP, Vox y Junts, no tienen excusa.
La mayor parte de la ciudadanía lo tiene claro y me parece que la gente va a ir a votar. Es lo que está ocurriendo en otras latitudes. En Brasil, era imposible que ganara Lula y ocurrió. En Estados Unidos decían que en el Congreso sí, pero que en el Senado no iba a ser posible, y ha habido un vuelco histórico. En Israel, la población árabe es la que tiene al final la llave del gobierno. O el movimiento en Serbia. Y aquí en Catalunya, como creo que va a pasar en el resto de España, en el dilema entre democracia o autoritarismo se ha apostado siempre por la democracia y se ha frenado el autoritarismo.
¿A usted le hubiera gustado que Óscar Puente siguiese como ministro?
Él ha tomado la decisión que sentía que tenía que tomar. Me considero amigo de Óscar Puente, tengo una relación muy franca con él y es una persona muy sincera y espontánea. Ha hecho lo que sentía que tenía que hacer. Me parece bien y lo respeto.
Los primeros días, que son los más duros, actuó como ministro, con total transparencia. Con unas ruedas de prensa y una comparecencia parlamentaria en las que aceptó todas las preguntas. Se explicó y tomó las primeras medidas. Después, por los motivos que él mismo dio en esa comparecencia en el Congreso, dijo que tenía que dar un paso al lado por dos razones muy relevantes. Una de ellas, la que ha tenido más difusión y la que ha sido más comentada, es que no todos somos iguales. Y es cierto. Y a la segunda le doy mucho valor. Somos un proyecto colectivo, ninguna individualidad está por encima de ese proyecto ni del estado de ánimo del conjunto del país.
Somos un proyecto colectivo, ninguna individualidad está por encima del proyecto y el estado de ánimo del proyecto colectivo del que somos parte y el del conjunto del país pasa por encima.
Después de dos accidentes tan graves en menos de un año, ¿cómo se puede recuperar la confianza de los ciudadanos?
Con mucha transparencia, los recursos que hagan falta y con el respaldo a las decisiones que digan los técnicos. Es verdad que la red ferroviaria, tanto de alta velocidad como de cercanías, venía de unos periodos muy largos de falta de inversión. Son redes de transporte muy usadas. Creo en la excelencia de la técnica y de los técnicos españoles; sabemos hacer las cosas bien hechas.
¿Y qué ha fallado? Visto ahora en perspectiva, ¿fue un error la liberalización del sector? ¿Es un problema de seguridad?
Ahí me remito a las explicaciones que ha dado el ministro. Para conocer las causas concretas es necesaria una investigación independiente que determine qué ha ocurrido. Eso siempre requiere un punto de serenidad y de pausa, pero las primeras conclusiones apuntan, como ha dicho el ministro, a un error humano. Hay que ver cómo podemos minimizar el factor humano en esta toma de decisiones.
Por otro lado, siempre tiene que haber una supervisión pública, una preeminencia pública y una gobernanza pública de todo el sistema. Pueden operar distintas compañías. De hecho, no es una cuestión que puedan elegir los Estados, sino que viene determinada por una directiva europea. Pero siempre tiene que haber una gobernanza pública. Nunca debemos renunciar a ella. De hecho, en España esta gobernanza pública se tiene que reforzar o revisar, a la vista de lo que ha ocurrido.
Uno de los últimos proyectos de Puente fue la nueva línea entre Lleida y Barcelona a 350 km/h. ¿Cree que debe mantenerse o hay que replantearla?
Es bueno tener horizontes ambiciosos y plantearnos cómo podemos dar un paso más en la alta velocidad a la vista de lo que ha ocurrido. También considero lógico estudiar si hay que reforzar todo lo relacionado con el mantenimiento y la seguridad para recuperar la confianza en la red ferroviaria.
Pero no creo que debamos renunciar a objetivos ambiciosos. Los que nos hemos planteado en España los hemos conseguido y no veo por qué tendríamos que renunciar a ello. Otra cosa es el itinerario que debemos seguir para alcanzarlos.
En marzo de 2025, usted anunció una mejora progresiva de Rodalies en semanas o en meses, pero este ha sido el peor año en la historia de este servicio. ¿Por qué cree que falló en las previsiones?
Ha habido una mejora progresiva. Hace tres semanas tuvimos unos temporales muy importantes, casi un huracán mediterráneo, con unos niveles de precipitaciones muy elevados que afectaron, naturalmente, también al sistema ferroviario. Eso causó 15 o 20 incidencias.
En enero, con el temporal Harris, de una intensidad muy inferior, fueron más de 600 incidencias. Es decir, el trabajo que se hizo posteriormente a ese temporal, en particular las importantes actuaciones de refuerzo en el túnel de Rubí y en el túnel del Garraf, han dado resultados. Sigue habiendo incidencias. Mientras haya una sola, nosotros no vamos a descansar.
Hay 151 actuaciones en marcha en la red de Rodalies. La decisión que se ha tomado, y que yo considero correcta, es no interrumpir el servicio. Solamente se ha optado por hacerlo en el desdoblamiento de la línea R3, porque no hay otra forma de llevarlo a cabo. En los demás casos, las obras conviven con el mantenimiento del servicio, adaptado a las particularidades de cada actuación. Esto también hace que las inversiones se desarrollen un poco más lentamente.
A principios de año tendremos la incorporación de nuevo material rodante. Su puesta en servicio tendrá que hacerse, por supuesto, con las máximas garantías de seguridad. También vendrá acompañada de las incidencias típicas que se producen cuando se pone en funcionamiento nuevo material rodante, pero contribuirá a mejorar progresivamente el servicio.
La legislatura española se acabó antes de tiempo y una de sus grandes promesas, la nueva financiación pactada con ERC, se queda por el camino. ¿Teme que los republicanos, también en función de si el PP llega al Gobierno, se distancien y le compliquen más la vida en el Parlament?
Tengo confianza en que el 30 de noviembre podremos retomar todos estos asuntos, porque la mayoría de la ciudadanía respaldará un gobierno progresista liderado por Pedro Sánchez.
Entiendo que, ante una prioridad como es la vivienda, cuando te encuentras con el bloqueo de Vox, PP y Junts, la respuesta acertada es la decisión que tomó el presidente del Gobierno: dar voz a la ciudadanía y que sea quien hable. Las instituciones democráticas no pueden dejar sin respuesta a la principal preocupación de los ciudadanos.
Feijóo no entiende a Catalunya ni la quiere como es. Por eso no va a ser presidente de España
Aquellos que dicen defender tanto a Catalunya y que la ponen por delante y por encima de todo tendrán que explicar por qué provocaron esta situación, por qué no apoyaron la condonación de la deuda o por qué no respaldaron una financiación que beneficia a todo el mundo. Y aquellos que vienen aquí a decirnos que no se puede gobernar España sin entender a Catalunya tendrán que explicar qué entienden por Catalunya. ¿Revertir el uso de las lenguas cooficiales en el Congreso de los Diputados? ¿Manifestarse contra la amnistía? ¿Bloquear el uso del catalán en Europa?
Feijóo no entiende a Catalunya ni la quiere como es. Por eso no va a ser presidente de España.
Con el tema de la vivienda, ¿cree que hay motivos para una huelga general?
Creo que hay motivos para una huelga general y que los sindicatos y las organizaciones convocantes tienen todo el derecho a ejercerlo. Me parece una bajeza moral utilizar a las 69 víctimas de Urda para pedir que no se convoque, como ha hecho Feijóo. Es un derecho que se puede compartir más o menos, pero que las organizaciones ejercen legítimamente.
El deber de los gobernantes es escuchar a la sociedad. Esta huelga es una señal de que hay un problema y una prioridad a la que las instituciones democráticas deben dar respuesta. No nos piden milagros ni que lo solucionemos mañana, pero sí que trabajemos para resolverlo. Es lo que estamos haciendo mientras otros siguen empeñados, empeñados y empeñados en la ley de la oferta y la demanda.
Y, además, te lo explican como si no entendieras cómo funciona el mercado: “Hay más demanda que oferta, hay que aumentar la oferta y el mercado lo solucionará”. ¿Cuándo? ¿Dentro de diez años? ¿De quince?
Nosotros llevamos dos años aplicando la Ley de Vivienda y mientras la inflación ha subido un 6,9%, el precio del alquiler en las zonas tensionadas ha aumentado un 0,7% y en Barcelona ha bajado un 4,4%. Son datos oficiales, frente a determinados estudios supuestamente independientes. Dicen también que hay menos contratos. No es verdad: hay casi 24.000 contratos más en estos dos años. La ley está funcionando y hay que darle más tiempo.
Estamos agilizando la construcción, reduciendo plazos sin eliminar garantías. Pero mientras no consigamos generar todas las viviendas que necesita la sociedad catalana, seguiremos aplicando la Ley de Vivienda y regulando el mercado, como se nos reclama que hagamos en otros sectores, como el energético.
Koldo García asegura que el abogado del PP le ofreció un millón de euros para mentir contra el Gobierno. No es solo su palabra, también acreditados 242.000 euros en pagos de la editora de OKdiario. ¿Cómo valora esta denuncia?
Hay que llegar hasta el fondo, conocer toda la verdad y dar explicaciones. Y me viene a la cabeza aquello de “el que pueda hacer, que haga”. Quien tenga que dar explicaciones, que las dé, y que se investigue hasta el final.
Comprar testigos para desacreditar a una formación política o a un dirigente, como se ha pretendido hacer, si se demuestra que ha sido así, y parece que las informaciones apuntan en esa dirección, supone un ataque directo a la democracia y una alteración de las reglas del juego. Me lo tomo muy en serio. Me parece una noticia muy preocupante.
Comprar testigos para desacreditar a una formación política o a un dirigente, como se ha pretendido hacer, si se demuestra que ha sido así, supone un ataque directo a la democracia
Su jefe de gabinete, Eduard Rivas, puso su cargo a disposición cuando fue imputado y usted optó por mantener la confianza en él. Ahora ha dimitido y, según las transcripciones que han trascendido, Rivas reconoció que habían escrito las bases de un concurso pensando en beneficiar a una fundación. ¿Se equivocó al mantenerlo en el cargo durante más de seis meses?
No. Es una persona de una enorme categoría humana. En el momento en que ha conocido el contenido de la investigación, ha decidido presentarme su renuncia y yo se la he aceptado. Creo que estará en condiciones de acreditar todo lo que usted ha mencionado. Estoy muy agradecido por la labor que ha desempeñado y por la lealtad con la que ha ejercido sus funciones.
Es una persona honesta, de una gran categoría humana. Ha tomado la decisión de renunciar con un nivel de autoexigencia muy loable. No todos somos iguales. Ha considerado que no quería que ninguna sombra de duda pudiera afectar a la institución de la Presidencia de la Generalitat y ha preferido dar un paso al lado.
Rivas es el último cargo que ha salido del Govern, pero no ha sido el único. Han abandonado la consellera de Derechos Sociales, el secretario de Hacienda, el secretario de Interior, el director general de Policía, el director de Ejecución Penal, y una docena más de cargos. ¿Cómo lo explica?
La política es muy intensa y el número de relevos que ha tenido el Govern está dentro de los parámetros de normalidad. Además, se han producido por circunstancias muy distintas. La consellera de Derechos Sociales decidió dar un paso al lado por razones personales que ella misma explicó, después de años impulsando el proyecto. El secretario general del departamento ha tomado el relevo.
En los demás casos también han sido decisiones personales. En una administración como la de Catalunya, con el volumen de personas que somos y el nivel de intensidad que exige la política, una actividad tan apasionante como intensa, a veces ocurren estas cosas y hay que aceptarlas. Además, esta es una tarea colectiva.
Si se lesiona un jugador, no cambiamos el estilo de juego ni dejamos de ser competitivos. ¿Por qué? Porque tenemos jugadores y tenemos equipo.
Ustedes llegaron al Govern con la promesa de gestionar mejor que sus antecesores materias como movilidad o educación. Sin embargo, parece que la ciudadanía no percibe esas mejoras, puesto que el CEO predice que el apoyo al PSC está bajando. ¿A qué lo atribuye?
Discrepo. Si uno mira las encuestas del Centre d’Estudis d’Opinió, verá que la valoración del Govern es la más alta de la última década. ¿Por qué bajamos entonces en diputados? Eso es otra cuestión. Si hablamos de la gestión del Govern y de la valoración del president, estamos en máximos de los últimos diez o quince años. Y en dos años ya se empiezan a ver resultados, aunque se verán muchos más.
En educación, hemos alcanzado el acuerdo de mejora de las condiciones laborales más importante de la historia, con una movilización de 2.700 millones de euros. Me encontré con unos profesores que eran de los peor pagados de España y, con este acuerdo, pasarán a estar entre los tres mejor remunerados.
En sanidad, tenemos 4.800 profesionales más en dos años, 2.000 millones adicionales de presupuesto y 57 actuaciones en centros de atención primaria. Hemos desencallado proyectos como los hospitales Clínic, Trueta, Verge de la Cinta y Joan XXIII. También avanzamos en infraestructuras judiciales, en la ampliación del aeropuerto de Barcelona y en las inversiones en Rodalies.
Además, hemos impulsado reformas para simplificar la Administración. Una de las más importantes plantea profesionalizar el nombramiento de unos 450 altos cargos de la Generalitat. Proponemos una preselección de tres candidatos con criterios profesionales, entre los que el Govern escogería al responsable, con mandatos de cinco años prorrogables por otros cinco.
Estamos demostrando nuestra capacidad de gestión con hechos
En derechos sociales, hemos reorganizado la Dirección General de Atención a la Infancia y estamos reduciendo las listas de espera en dependencia. Nuestro compromiso es pasar de casi dos años de espera a 60 días a finales de 2027. Ya estamos viendo resultados.
En definitiva, creo que estamos demostrando nuestra capacidad de gestión con hechos.
Dice que la gestión se acabará valorando mejor y que no le preocupan los escaños, pero esos sondeos también apuntan que Aliança Catalana podría ser la segunda fuerza en el Parlament. ¿A qué lo atribuye?
La extrema derecha gobierna en Italia, ha ganado terreno en Alemania, puede ganar en Francia y, en España, Vox está comiendo terreno al PP. Por aquí se pasea Milei con su motosierra y en Estados Unidos gobierna Trump, que acaba de recibir un revés importante en las elecciones de medio mandato. A mi modo de ver, es un motivo de esperanza. Catalunya no es ajena a este contexto geopolítico y cultural. Pero estoy convencido de que la extrema derecha no triunfará aquí porque no representa el sentir mayoritario de la sociedad catalana.
¿Qué ocurre cuando gobierna la extrema derecha? Que la gente vive peor. En Argentina se ha empobrecido la población y en Estados Unidos se ha detenido y deportado a personas sin garantías jurídicas, se han bajado los impuestos a los más ricos, se ha recortado la sanidad pública y se han impuesto aranceles que han encarecido el coste de la vida.
¿Y qué han dicho quienes aquí defendían y aplaudían sus políticas? Nada. Esto es lo que ocurre cuando gobierna esta gente.
Usted ha expresado muy claramente y muy contundentemente su preocupación por los incidentes provocados por el colectivo Blocus. Se especula con que puede tratarse de un ataque híbrido ¿Tiene ya más información sobre quién está detrás?
No tengo ningún dato que me permita afirmar que estamos ante una guerra híbrida, pero sabemos que en muchos procesos electorales se producen intentos de interferencia de terceros países. Lo hemos visto en Estados Unidos, en Europa y en Brasil. También estamos viendo episodios de sabotaje y amenazas en distintos países europeos. Por tanto, debemos estar alerta.
Sabemos que los Mossos detectaron una convocatoria hace tres semanas y prepararon un dispositivo policial. Sin embargo, la movilización superó las previsiones y adquirió características distintas de las esperadas, con grupos pequeños y personas muy jóvenes. El resultado fue de 130 detenidos y más de 400 identificados.
Desde el primer momento anuncié tres medidas: detener y poner a disposición judicial a quienes participaran en actos delictivos, identificar y perseguir a quienes estuvieran detrás de las convocatorias, y exigir responsabilidades a las familias de los menores implicados.
Hemos cumplido. Se han practicado nuevas detenciones, algunos implicados están privados de libertad y se ha informado a las familias de los menores, que pueden tener que responder por los daños ocasionados. No hablo de convocar protestas, sino de promover delitos. Por último, hemos encargado a los servicios jurídicos de la Generalitat un informe para estudiar posibles acciones legales contra las plataformas digitales y sus responsables en Catalunya y España.
¿Qué se puede hacer con las plataformas?
Lo que no pueden hacer es lo que usted no puede hacer en su periódico. Usted es responsable del contenido de su periódico. Usted no puede publicar información falsa que no esté debidamente contrastada. No puede decir “mañana a las cinco de la tarde todos quedan convocados para ir a robar en tal tienda, de tal calle, de tal ciudad de España”. Si hace esto, usted tendrá consecuencias graves. Pues eso tampoco lo pueden hacer las plataformas.
¿Qué les decimos nosotros? Impidan este contenido. Cuando lo detecten, lo apartan de su red y me dicen quién lo ha colgado. Hay una contradicción manifiesta en las excusas que ponen las plataformas, que es que ya están aplicando detección de contenidos en casos de copyright y no lo están haciendo en casos de discursos de odio o incitación a la violencia o a un delito. Vamos a iniciar este camino y a ver hasta dónde llegamos.
Los Mossos decidieron grabar y enviarnos a los medios algunas imágenes de estos menores detenidos. Hay abogados que dicen que, tratándose de menores, se está vulnerando esa especial protección que deberían tener en procedimientos penales.
No se ha vulnerado ninguna protección. Se ha hecho todo en el marco de la ley, pero también hay que mandar un mensaje claro: ser menor no significa tener impunidad. Y eso quiero que quede bien claro.
En el marco de la ley, con las debidas protecciones que se han seguido escrupulosamente, y con la intervención de la Fiscalía de Menores y los juzgados de menores, se ha dejado claro que esto no es así. También se ha responsabilizado a las familias, que tienen el deber de tomar cartas en el asunto, actuar y hacerse cargo de la educación y del comportamiento de sus hijos y de sus hijas.
En elDiario.es hemos publicado que la Inspección de Trabajo ha destapado más de 200 falsos becarios en el Departament de Cultura. ¿Cómo puede ser que suceda esto en la Administración?
Es que no hay 200 falsos becarios. Es un programa que está en marcha desde 2012. Han pasado más de mil personas. Son programas de formación. La gente se selecciona con criterios académicos. Tienen un programa específico de formación, una tutoría y unos contenidos formativos. Se les prepara para incorporarse al mundo de trabajo. No es una relación laboral. Son becarios.
La Inspección de Trabajo no considera lo mismo.
Ya tuvimos una situación similar hace dos años. Se hicieron las alegaciones oportunas, como se están haciendo ahora. Y el Tribunal Superior de Justicia dio la razón al procedimiento del Departamento.
Por tanto, no es una relación laboral. Son programas de formación de personas. Insisto, con un contenido de becario. Es decir, con un tutor, con una selección académica de estas personas, con unos programas de formación. Es la información de la que yo dispongo, y que se ha facilitado a raíz de la información que ha aparecido. Tengo plena confianza en que es así.
Y, si no fuera así, evidentemente lo corregiríamos. Pero no es una relación laboral. Mi gobierno no utiliza becarios para cubrir puestos de trabajo. Ponen en práctica programas de formación para personas que están haciendo sus estudios y que son necesarios para incorporarse al mercado laboral. No son para sustituir tareas que requieren de personas que tengan una relación profesional con la Generalitat. Son ámbitos distintos.
En la denuncia colectiva ellos describían otra relación.
La misma que hubo hace dos años y la misma que fue dictaminada en el sentido jurídico por la Justicia.
Vea la entrevista íntegra al president de la Generalitat, Salvador Illa.
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